Cuando el sexo aterra
viernes, 20 de noviembre de 2009
Carmen Graciela Díaz / Para Primera Hora
¿Quién no ha sentido miedo? Unos más y otros menos, pero todos hemos conocido la palabra y el sentir miedo en algún momento de nuestras existencia. No obstante, cuando el miedo entra al panorama sexual, las consecuencias son devastadoras, entre ellas su efecto paralizador.
“Como cualquier otro miedo, el miedo al sexo puede desarrollarse como resultado de alguna experiencia personal o conocida a través de otras personas o medios”, explica la sexóloga Carmen Valcárcel. El problema se acrecienta, según Valcárcel, al momento en que la dinámica sexual se convierte en una fobia. En esas circunstancias, el miedo se manifiesta al evitar por todos los medios exponerse a una situación sexual.
Su origen puede, sin duda alguna, provenir de la infancia. Valcárcel comunica que una violación, alguna imagen traumatizante, haber sentido dolor durante relaciones previas o hasta miedo a fallar durante la relación pueden tornarse en el detonante de un miedo irracional.
Para el psicólogo clínico y educador sexual José Pando, “el elemento fundamental en el miedo a la expresión sexual -ya sea al manejar y evaluar tu sexualidad como tu manifestación sexual en una relación- es la ignorancia”.
Ante esa realidad, la poca experiencia sexual, el pavor a quedar embarazada, el dolor durante el coito, así como la pérdida o inhabilidad para tener erección se encuentran entre los motivos que configuran este recelo.
De acuerdo con Valcárcel, la relación con los padres podría incidir en las inhibiciones que tienen tanto el hombre como la mujer. Cabe señalar que la crianza obtiene protagonismo en la forma como enfrentamos nuestra sexualidad.
“El hogar, los medios de comunicación, los pares, la religión y hasta el gobierno influyen en nuestra vida sexual y cómo vemos este aspecto de nuestra humanidad. A través de los ojos de todos éstos desarrollamos nuestra ética sexual, que incluye los valores [...] de nuestra sociedad”, indica Valcárcel.
Pando coincide con Valcárcel sobre los controles a los que desde niños somos expuestos. “El mundo occidental ha estado permeado de una filosofía esencialmente judeocristiana donde todos han hecho lo que les ha dado la gana sexualmente. Pero siempre la Iglesia y el Estado han reglamentado cómo y de qué forma hacer el sexo”, estipula Pando.
Como toda situación en la vida, el pavor al sexo tiene soluciones para enfrentarlo y erradicarlo. Valcárcel concluye que “el temor al encuentro sexual se puede modificar con ayuda”. Aunque puede haber personas con capacidad para superar sus miedos sin mayor intervención, también hay a quienes el miedo les afecta su psiquis.
“A veces es más necesaria la intervención de algún profesional que te ayude a identificar la fuente del miedo y trabajar con los síntomas de esa ansiedad”, detalla la sexóloga.
Pando sostiene que “la sexualidad humana encierra muchas incongruencias, el 'cómo yo pareo algunas de mis fantasías con lo que la sociedad me dice que debo hacer'”. Sea cual sea el panorama que experimentes, este miedo requiere una toma de decisiones sobre la que debes partir para tu bien mental, físico y espiritual.




