Yukense Andino, quien tenía una prometedora carrera en el mundo del boxeo, ahora está postrado en una cama tras recibir a principios de año siete impactos de bala que lo dejaron parapléjico.
Trasfondo de violencia
miércoles, 7 de mayo de 2008
Carlos González / Primera Hora
El vínculo innegable que existe entre el boxeo y la violencia urbana tiene una profunda raíz social, que está alimentada por el ambiente de desigualdad y discriminación en el cual se crían muchos de los púgiles boricuas, aseguraron ayer a PRIMERA HORA expertos en el tema.
Casos como el del ex boxeador Yukense Andino, quien está postrado en una cama luego que fuera baleado en enero pasado en el residencial público Monte Hatillo, no son nuevos para el ambiente de la fistiana, que ha visto década tras década cómo incidentes violentos o vinculaciones con el mundo criminal han, incluso, acabado con la vida de ex campeones mundiales o prometedores prospectos.
Las razones para esa cotidiana ecuación violencia-boxeo son evidentes, según Ángel González, trabajador social del Programa de Asistencia al Boxeador que está adscrito a la Comisión de Boxeo Profesional de Puerto Rico.
Según él, la realidad de que muchos de los boxeadores provienen de niveles sociales bajos es un factor vital, pues allí se dan escenarios vinculados a las actividades criminales muy particulares, forzados en su mayoría por la desigualdad económica y las expectativas de las familias de salir de la pobreza.
“Durante los procesos de socialización de los muchachos es donde adquieren unos estilos que se les hace imposible despegarse. Algunos ven el boxeo como una vía para salir de esas situaciones, tienen una expectativas que si no las cumplen, regresan a sus raíces”, dijo González. “Tienen sus raíces en estos lugares y su punto de socialización. Para despegarse es más complejo. Hay que observar de cerca las oportunidades que reciben. Por derecho propio quieren volver a sus raíces. A pesar de que viven con unos sueños de superación y ven canalizados sus futuros por medio de los deportes, la realidad es que sólo uno en un millón logra alcanzar el nivel de Tito Trinidad”, explicó González, quien cree que los padres imponen unas expectativas ambiciosas que eventualmente desvían el interés genuino de sus hijos en el deporte. “Muchas veces los padres tienen unos sueños, creen que sus hijos pueden ser un Tito Trinidad, un Oscar de la Hoya, pero cuando se dan cuenta que no pueden llegar, se frustran. Mike Tyson es el clásico ejemplo de un boxeador que lo tuvo todo, pero no supo manejar una serie de circunstancias. Vuelven y caen”, compartió González, quien ha laborado en el programa por los pasados diez años.
Largo historial
La mezcla entre boxeo y violencia urbana tiene una historia extensa. Los ejemplos más recientes son los jóvenes confinados Waldemar Adorno y Héctor Rosario, quienes han visto sus respectivas carreras profesionales afectadas mientras cumplen tiempo detrás de las rejas. El trasfondo, sin embargo, es mucho más largo.
“El más notorio de todos tiene que ser Héctor 'Macho' Camacho. Desde violencia doméstica, uso de drogas hasta llegar al punto de prácticamente destruir un negocio de computadoras. A José 'Cheíto' Ruiz lo asesinaron por tener un romance con la novia de un presunto narcotraficante”, recordó José “Toto” Peñagarícano, presidente de la Comisión de Boxeo Profesional de Puerto Rico, al hablar de dos ex campeones mundiales. “Muchos boxeadores representan el extracto social de un residencial público. Reina la violencia y, aunque muchos se han podido controlar, es difícil arrancarlos de sus raíces”, agregó.
El escenario es tan tétrico que hay casos en los que el boxeador no llega a la violencia, sino que la violencia llega a él.
Un ejemplo de ello es el de Joseph Serrano, quien pocos días después de hacer su debut profesional -en febrero de 2005- fue baleado mientras se dirigía al gimnasio Bairoa de Caguas, lo que puso fin a carrera. “Estamos viviendo en una sociedad en la que nuestra juventud está enferma. Lo que ven todos los días con los políticos, hasta la Policía, que se supone sea la ley y el orden, más la presión de grupo, es lo que da pie a cometer errores”, indicó el ex campeón mundial Víctor “Luvi” Callejas, quien labora en un programa de rehabilitación dentro del Departamento de Corrección.
“La justicia es para los ricos y pudientes, y se ha perdido el respeto en esta sociedad. Tengo una hija que le enseño valores. En mis tiempos, la inmensa de los boxeadores venían de una pobreza extrema, vi las cosas que vieron ellos”, relató Callejas, quien, sin embargo, prefiere no perder la esperanza y mirar los buenos ejemplos. “Wilfredo Vázquez viene de un residencial público. Con uña y diente ha podido superarse. Aunque todavía va todos los días al residencial, ya no está ligado a esa vida. Todos empezamos con el sueño de algún día ser campeón mundial y si hacemos un sondeo, la inmensa mayoría lo que desea es poder comprarle una casa su mamá”, manifestó Callejas.
A pesar de que el boxeo ha sido uno de los deportes que más gloria le ha brindado a la Isla, Callejas entiende que no le conceden el espacio que amerita.
Venció la violencia
Otro ejemplo vivo de ese deseo de superación y de alejarse de las calles es el prometedor prospecto Juan Manuel “Juanma” López, quien recurrió al boxeo como método de escape y ha visto los frutos de la dedicación.
El invicto peleador, que vivió en carne propia los peligros del residencial Antulio López de Juncos, relató que “aquello era malo. No hay manera de negarlo que era caliente. Había muchos problemas, puntos de drogas. Me metí en el boxeo para poder pelear en la calle. Claro, uno de los requisitos para poder estar en el gimnasio era ir a la escuela y tener buenas notas. Uno crea disciplina”.
López asegura que aunque se metió al boxeo para defenderse en la calle, la realidad es que esa disciplina de la que habla le dio una gran lección. “El boxeo me desvió de ese ambiente. El problema es que desgraciadamente no hay personas que le den consejos a los muchachos. Si no cuentan con alguien que lé de los consejos correctos, es difícil que salgan de la calle. No voy a negar que tuve mis peleas en la calle, pero ahora sé cuáles son mis responsabilidades dentro del deporte”.
Víctimas del exceso: los casos más notorios que sacudieron al boxeo
- Joseph Serrano: El prometedor boxeador era uno de los grandes prospectos encaminados a convertirse en un futuro campeón mundial. Sin embargo, camino al gimnasio en Caguas, fue baleado en múltiples ocasiones y su carrera en el boxeo llegó a un abrupto final. Milagrosamente, Serrano sobrevivió el ataque y en estos momentos se encuentra en Filadelfia recibiendo tratamiento para recuperar sus movimientos motores.
- Wilfredo Gómez: Considerado uno de los mejores boxeadores puertorriqueños en la historia, Gómez no estuvo ajeno a las controversias en su vida personal. Durante su carrera, confrontó varios problemas por posesión de drogas, además de violencia doméstica. Gómez fue arrestado en más de una ocasión. Gómez es producto de la barriada Las Monjas en San Juan, un sector que ha sufrido por la violencia.
- Aníbal Acevedo: Acevedo comenzó su carrera profesional en 1993 luego de una destacada etapa a nivel aficionado. No obstante, tuvo un éxito limitado. En el 2006, perdió vía nocaut técnico ante Randy Griffin y más tarde cayó a nuevamente por la vía del nocaut. En marzo de 2007, Acevedo fue arrestado por presuntamente venderle drogas a un agente encubierto cerca de una escuela en Moca, donde residía.
- José “Cheíto” Ruiz: Según la historia, se alega que Elvis Irizarry reclutó a Ruiz para que participara de un asalto a mano armada en 1992. Irizarry acusó a Ruiz de haber entrado a su apartamento para robar. Desde entonces, Ruiz comenzó a evitar a Irizarry. Ambos salieron juntos de la casa de Ruiz, pero nunca más fue visto con vida. Su cuerpo fue encontrado al día siguiente con un disparo en la oreja derecha.
- Antonio “Toñito” Rivera: Poco después de derrotar a Johnny Valentín por nocaut en el primer asalto en septiembre de 2002 en Hatillo como parte de un torneo, Rivera fue diagnosticado con una enfermedad que no fue revelada en ese momento. Eso lo obligó a abandonar el boxeo. Sin embargo, tuvo problemas de violencia doméstica y posesión de drogas. Falleció en abril de 2005 debido a un ataque de asma.
- Edwin “El Chapo” Rosario: Rosario tuvo una destacada carrera en el ring, pero de igual manera enfrentó varias situaciones. Luego de estar desaparecido por varios años, regresó a la escena cuando fue arrestado por robar cerveza de un supermercado. Prometió mantenerse limpio cuando entró a un programa de rehabilitación. Antes de poder hacer otra pelea, Rosario falleció de un aneurisma en diciembre de 1997.




