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Jane Goodall: La dama de los primates

Goodall comparte con varios estudiantes de la escuela Julio Lebrón Soto, en Lares. (Primera Hora / Gerald López-Cepero)

martes, 3 de noviembre de 2009
Carmen Graciela Díaz / Para Primera Hora

La personalidad de la afamada científica y ambientalista inglesa Jane Goodall brilló desde que era pequeñita. Amaba a los animales, incluyendo a los insectos, y optó por consagrarse a éstos y sus causas.

“Tuve una madre maravillosa que siempre me apoyó. Empecé a leer libros como The Story of Dr. Dolittle […] y luego encontré el libro de “Tarzán”. Me enamoré de “Tarzán” y me sentí muy celosa porque escogió a aquella estúpida Jane”, comunica Goodall entre risas.

Su afición le hizo claro que su rumbo residía en África, el continente donde cumpliría su sueño de “vivir con animales y escribir libros sobre ellos”. De acuerdo con Goodall -nombrada Mensajera de la Paz en el 2002 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU)- todos se rieron de ella, ya que su familia no tenía dinero ni siquiera para una bicicleta.

“La Segunda Guerra Mundial bramaba y yo era una niña. Pero mi mamá siempre decía que ‘si nunca te das por vencida y trabajas duro, encontrarás el camino’”, explica al referirse a los escollos que enfrentó al insertarse en un campo de estudio que no estaba acostumbrado a una mujer. Más aún, una dispuesta a vivir con animales en su estado salvaje.

Al preguntarle qué siente al intercambiar miradas con un chimpancé, Goodall cuenta que “uno sabe que se encuentra contemplando a un ser pensante, que siente. Y el misterio es que nunca sabremos qué piensan con exactitud y cuán diferente es esa mente de la de nosotros”.

Lo que sí se sabe es que los monos son víctimas de una serie de abusos por parte del ser humano. “Ellos sienten dolor, desesperanza e incluso, pueden anticipar el dolor”, detalla Goodall al comentar sobre la controversia que se ha desatado alrededor de la construcción en el municipio de Guayama de Bioculture Puerto Rico, Inc. Dicha compañía se dedica a la crianza de monos y luego los traslada fuera del país para experimentación.

Incansable vida

El 1960 marcó el origen de su vida junto a los primates contribuyendo a la ciencia con descubrimientos que se extienden desde el uso y fabricación de herramientas de estos animales hasta comportamientos como la adopción y demás estructuras sociales entre ellos. Alrededor del 1987 abandona sus trabajos de campo. Un hasta luego que ciertamente no la divorció de su pasión y compromiso. Y es que Goodall consagra 300 días de los 365 del año a sembrar la semilla de la conciencia ambiental y la compasión por los animales.

“Desafortunadamente es cierto. No existe un día típico. Puede ser una gran conferencia en la noche o, como el otro día, entrevistas durante toda la mañana. Y sólo 15 minutos para cambiarme entre todas las entrevistas. Es sencillamente incesante”, narra una sonreída Goodall, con su típica voz susurrante.

Aunque no fue una actividad oficial de su fundación Roots and Shoots (Raíces y Retoños), la visita de Goodall coincide con los primeros pasos que la misma da en Puerto Rico, tras abrirse el primer capítulo de Puerto Rico y el Caribe. Un movimiento que irrumpirá en Puerto Rico, gracias al esfuerzo del matrimonio Rick y Nelly Asselta, colaboradores de la obra de la antropóloga.

En el conversatorio, coordinado por la organización Cafiesencia Puertorriqueña, dedicada a promover el desarrollo socieconómico sustentable en la zona cafetalera, Goodall compartió con estudiantes y caficultores en la Hacienda Buena Vista en Castañer y aseguró que ya teje ideas para construir proyectos entre Raíces y Retoños y la comunidad cafetalera puertorriqueña.