Con ellas en mente
Amárilis Pagán Jiménez, directora ejecutiva de Matria, destacó que las mujeres están buscando ayuda para su desarrollo e independencia económica. (Primera Hora / Gerald López-Cepero)
lunes, 16 de noviembre de 2009
Arys L. Rodríguez Andino / Primera Hora
Si una víctima de violencia doméstica no tiene dónde vivir, las posibilidades de que vuelva con su agresor aumentan. Si depende económicamente del victimario, también.
Con esa realidad en mente se fundó Matria en el 2004, una entidad que ofrece apoyo psicológico, social y hasta financiero a mujeres víctimas de violencia doméstica, agresión sexual y acecho. Ha incorporado, además, sectores bastante marginados como las ex reclusas.
Concebido como un proyecto piloto durante la incumbencia de María Dolores Fernós como procuradora de las Mujeres, el programa pasó a convertirse en un organismo que busca rescatar a la mujer de cualquier garra que le impida el desarrollo al que tiene derecho y del que muchas están ajenas.
“La gente está tan acostumbrada a la pobreza que no se da cuenta que se le están violentando los derechos humanos en muchas facetas de su vida”, afirmó Amárilis Pagán Jiménez, directora ejecutiva de Matria.
Aunque el programa de vivienda transitoria es uno de los que más solicitan, las ayudas para desarrollo e independencia económica han adquirido más relevancia en el último tiempo. “De nada vale que yo te dé un vale de 12 meses si no desarrollas destrezas económicas porque, cuando termine el vale que está pagando Matria, ¿qué vas a hacer con tu vida?”, analizó la licenciada, quien aseguró que han logrado que las participantes entren voluntariamente a los programas de desarrollo económico. “Es un proceso lento sacarlas del nivel de pobreza”.
En Puerto Rico apenas hay oportunidades de empleo para mujeres con poca escolaridad. Los pocos trabajos existentes son a tiempo parcial “con un salario mínimo que no saca a nadie de un nivel de pobreza”. “Hay muchas que tienen un séptimo grado, octavo grado y son víctimas de violencia doméstica y otros tipos de violencia como agresión sexual y su estado de pobreza no les permite aspirar”, reflexionó Pagán Jiménez sobre información basada en estudios.
Precisamente por lo inasequible de un empleo bien remunerado y la relación estrecha entre la pobreza y el desaliento, Matria le ha dado énfasis a su proyecto de incubación de empresas, una manera de que las mujeres desarrollen sus destrezas y sean capaces de tener una vida de calidad.
“Al día de hoy somos la única incubadora de microempresas que trabaja todos los aspectos, desde el desarrollo del negocio hasta su implantación”, manifestó orgullosa.




