Imagínese poder quitarse el miedo con sólo tomar un medicamento
sábado, 23 de mayo de 2009
Francisco Rodríguez-Burns / Primera Hora
No se trata de la última película de Star Trek ni de otra historia de ciencia ficción, pero imagínese poder quitarse el miedo con sólo tomar un medicamento. La ciencia no parece tener límites.
Estudios de un laboratorio del Departamento de Psiquiatría del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico persiguen entrenar la mente para aminorar o anular las sensaciones de miedo que podrían desencadenar en desórdenes de ansiedad.
El tratamiento conllevaría, entre otras terapias clínicas, la utilización de un fármaco que actualmente se emplea para tratar condiciones del corazón, pero que en experimentos con ratas anula la intensa impresión que podría dejar al animal paralizado de temor. Los experimentos con la droga se han limitado a animales, aunque su aplicación en humanos aparenta ser factible.
Aunque varios centros de investigación en Estados Unidos experimentan con la droga propranolol para borrar la memoria de sensaciones de temor que podría experimentar un animal ante un estímulo inducido, el Laboratorio del Saber del Miedo de la UPR intenta utilizar el fármaco para fortalecer los “mecanismos cerebrales de seguridad” que responden ante una situación de esta naturaleza. La acción se efectúa mediante el bloqueo de los receptores de un tipo de adrenalina, la noradrenérgica, lo cual redunda en una disminución o una anulación de la sensación de miedo.
“Los miedos son una bendición y una maldición. Nos mantienen a salvo, pero en los humanos pueden causar desórdenes de ansiedad”, sostuvo el director del laboratorio, Gregory J. Quirk.
El centro de investigación recibió del Instituto Federal de Salud Mental una asignación de $3.5 millones para realizar estudios con la droga. La agencia ha financiado varios estudios de este tipo ante el alto costo que supone el tratamiento de pacientes con estas condiciones.
Estudios independientes realizados por el Recinto de Ciencias Médicas reflejan que un 15 por ciento de los puertorriqueños, lo que equivale a 600,000 personas, sufrirán algún desorden de ansiedad durante sus vidas. En Estados Unidos se ha reportado la misma incidencia.
No obstante, apenas el 10 por ciento de todas las personas que sufren de alguna experiencia traumática experimentarán algún desorden de ansiedad, como podrían ser ataques de pánico o síndrome de estrés postraumático (SEP), entre otras enfermedades mentales.
Algunos expertos creen que la mayoría de las personas no sufren de estas condiciones por contar con mejores mecanismos cerebrales de defensa. “Estamos en el proceso de desarrollar nuevas estrategias para identificar a las personas que podrían tener un riesgo más alto de desarrollar los desórdenes”, dijo Quirk.
Recientemente, el centro publicó un estudio sobre cómo la droga redujo la sensación de miedo entre las ratas. Los investigadores comprobaron, midiendo la actividad cerebral de la ratas a través de electrodos conectados a su zona frontal, cómo la droga reducía la sensación ante un estímulo predeterminado, como lo podría ser una luz azul seguida por un electrochoque.
El centro también realiza una serie de estudios en humanos que conllevan la exposición de imágenes o situaciones que les podrían provocar miedo.
Los 42 participantes del programa se han sometido a golpes de corriente, que ellos mismos pueden graduar, para medir cómo la sensación puede disminuir ante la exposición repetida de un estímulo que provoque la sensación. Las pruebas han comprobado que las personas dejan de ser temerosas mediante este método.
Como cualquier animal, los humanos nacen con miedos que surgen por razones genéticas. Por ejemplo, muchas personas podrían tener un temor a las alturas que producen una sensación de vértigo, pero esto no necesariamente se debe a una experiencia traumática.
Pero otros temores sí se “aprenden” mediante las vivencias. Según los estudios realizados, los temores pueden generarse a través de las reacciones de experiencias que afectan a familiares y amistades.




