Piden velorios en carros y motoras
Moi y Damaris Marín, dueños de la Funeraria Marín, afirmaron que el velatorio cumplió con todas las leyes que los rigen. (Primera Hora / David Villafañe)
martes, 19 de agosto de 2008
Leonardo Aldridge / Primera Hora
Lo próximo: velorios con los cadáveres montados en motoras y carros.
Ángel Luis “Pedrito” Pantojas al parecer estableció una moda con su último deseo de ser velado de pie y sin ataúd, porque desde ayer la funeraria que lo embalsamó ha recibido peticiones de otros jóvenes para que cuando llegue el día preparen sus cadáveres montados en motoras y carros.
“Ya nos han dicho varias personas, inclusive muchachos del mismo residencial, que el día que les pase algo, que mueran, unos quieren que los velen en motoras, otros que los velen en sus carros”, contó Moi Marín, propietario de la Funeraria Marín junto con su hermana Damaris.
Pantojas, al igual que decenas de jóvenes del residencial Juan César Cordero en Quintana, prevén sus muertes en poco tiempo y hacen los arreglos para que se cumplan sus últimos deseos .
Damaris Marín indicó que, “lamentablemente”, cerca del 40% de los 240 cadáveres con los que trabajan cada año en la funeraria son de jóvenes entre los 18 y 24 años de edad. “Cinco días antes de que lo mataran, él pasó por aquí y nos dijo que el día que le pasara algo quería que lo veláramos en su casa parado y sin ataúd”, dijo Moi Marín.
Los familiares de Pedrito aseguran que su insistencia en ser velado de esa forma responde a que él siempre quiso ser “único”, aunque tras ser ejecutado con 11 balazos y su cadáver abandonado a orillas del caño Martín Peña, su decisión puede ser interpretada como un mensaje a sus enemigos: “Estoy muerto, pero sigo de pie”.
Moi Marín dijo que el deseo de Pedrito, como lo conocían sus familiares, era “algo personal de él”.
El embalsamamiento fue un trabajo arduo realizado por Felito Cruz y Elsie Marín, dijeron los propietarios, y la labor fue distinguida por sus colegas funerarios que los llamaron para felicitarlos por ser “pioneros y valientes de hacer algo diferente”.
Moi y Damaris Marín afirmaron que el velatorio -iniciado el sábado en la tarde y concluido ayer en la mañana- cumplió todas las leyes que los rigen porque el cadáver estaba embalsamado y fue enterrado en un ataúd.




