Menéame Fresqui
0 Comentarios

El estudio realizado por el World Values Survey coloca a Puerto Rico como el segundo país más feliz del mundo, superado sólo por Dinamarca. (El Nuevo Día / Archivo)

Un país rebosante de dicha y felicidad

miércoles, 2 de julio de 2008
Leysa Caro González / Primera Hora

La felicidad ... ja ja ja ja.

El país se puede estar cayendo en cantos, la economía puede estar por el suelo, el paquete de arroz puede llegar a los $2 y la factura de electricidad por los cielos... pero todo eso es irrelevante.

Al fin y al cabo... somos felices.

Ése fue el sentir de la mayoría de los ciudadanos abordados ayer con relación al resultado de una encuesta que nos ubica como el segundo país más feliz del mundo, superado sólo por Dinamarca.

El estudio realizado por el World Values Survey, que mide desde el 1981 los niveles de felicidad de 97 países, encuestó a más de 350 mil personas en distintos países con dos preguntas básicas: ¿usted diría que es muy feliz, bastante feliz, no muy feliz o infeliz? y ¿cuán satisfecho está usted con su vida actualmente?

El resultado revela incluso un aumento en la felicidad en algunos países. Los factores son el crecimiento económico en países de bajos ingresos como China e India; la democratización de países con ingresos medios; y el incremento de la tolerancia social hacia grupos minoritarios.

El estudio constató igualmente que si bien el dinero no puede comprar la felicidad, ayuda. Por eso, los ciudadanos de países ricos tienden a ser más felices.

En resumen, ¿cuáles son las sociedades más felices?

“Aquellas que permiten que las personas tengan la libertad de eligir cómo vivir”.

Los más felices

Un grupo de boricuas abordado ayer por Primera Hora coincidió, en su mayoría, con la conclusión del estudio. A pesar de que no hay duda alguna de que la calidad de vida en el país se ha visto lacerada en los pasados años, el puertorriqueño al parecer sigue conservando el buen sentido del humor, haciendo parties, buscándoles el lado “bueno” a las cosas y, por su puesto, dándose la friita para calmar el calor y olvidar las penas.

Siempre hay quien mira el panorama desde una óptica más “real” y no duda en criticar lo mal que está la economía, la ineptitud de algunos políticos para dirigir el país y la falta de iniciativas que ayuden a las familias a tener una mejor vida.

A Carlos A. Rodríguez, de Cayey, le indignó el hecho de que hayamos perdido el primer lugar, puesto que alcanzamos hace unos años. “Vamos a ver qué hay que hacer ahora... si seguimos fiestando”, dijo en referencia a la necesidad de recuperar el primer puesto entre los felices.

Sobre por qué somos los más felices, Rodríguez se lo atribuyó a “las muchas fiestas que hay aquí. Hasta en los velorios hay su traguito. Aparte de todo lo que está pasando, somos un país bien alegre, con mucha fiesta”, dijo el hombre mientras disfrutaba del sol y la arena en El Escambrón.

Marta Oyola opinó de forma similar. Ésta le atribuyó nuestra supuesta felicidad a dos cosas: al consumo continuo de alcohol y al hecho de ser isleños. “Yo creo que la gente, aunque tiene problemas, somos uno de los que más toma alcohol y las personas tienen la actitud de isla que es como don't worry, be happy”, indicó.

“Es el espíritu de fiesta que tiene el pueblo, su carácter, porque si tú vas a otra parte del mundo la gente estaría molesta, haciendo marchas y rompiendo las máquinas ATH pero aquí a todo el mundo le resbalan las cosas”, agregó.

José Miranda fue conciso en su sentir. Para él Puerto Rico es el país más feliz del mundo porque todo el mundo hace lo que le da la gana. Ésa es la respuesta más sencilla, dijo. “Aquí las personas violan las leyes, se comen las luces, se estacionan donde no deben y disfrutan la vida”, comentó entre risas el hombre, que compartía con un grupo de amigos en la plaza del mercado, en Santurce.

Los menos felices

Para la enfermera Iris Adonicam, Puerto Rico es feliz si se refiere a la actitud de las personas hacia los demás. En general, los boricuas somos “simpáticos y sociables”, dijo.

Pero si el resultado se refiere a la situación del país, “nacarile del oriente”. Los últimos dos años, en términos económicos, han sido demasiado fuertes para el pueblo, sostuvo.

Miguelina Columna catalogó como falso el resultado. Para ella, “(Puerto Rico) ya no es un país feliz. Antes el puertorriqueño se levantaba con su escobita a limpiar el frente de la casa y ya no le importa. Había más interacción con los vecinos y ahora ni nos saludamos”, comentó.

Según Alexander Pacheco, la felicidad no regresará hasta que estén en el poder políticos comprometidos con el pueblo. “No puedo decir que Puerto Rico es feliz, porque sale primero en criminalidad y en otras cosas más negativas”, señaló.

Notas Relacionadas