Dudosa intervención con la moral
jueves, 24 de julio de 2008
Sara M. Justicia Doll / Primera Hora
¿Quién define qué es obsceno?
La respuesta a esa interrogante es fundamental para determinar la validez del delito imputado a 15 bailarinas detenidas ayer por las autoridades en establecimientos en Santurce, opinó ayer la investigadora sobre la prostitución en la Isla, Nieve Vázquez.
“¿Qué es una exposición obscena, quién define lo que es una exposición obscena? Según el propio artículo, es cuando le ofende o molesta a alguien, de lo contrario, no es obscena. Hay que preguntarse a quién ofendieron si allí había clientes que pagaron para disfrutarlo. El caso ya estaría tambaleándose”, indicó la profesora universitaria, que también cuestionó por qué en la intervención no se penalizó a los administradores y clientes.
Vázquez cuestionó además qué fin se persigue con las mujeres intervenidas, después de la promoción inicial de la intervención.
“Lo que hacen es un show y después, ¿qué pasa con los cargos? Entiendo que muy pocos prosperan, es más publicidad. Los cargos se caen pero el daño a la moral está ya hecho”, agregó Vázquez.
La estudiosa echó un vistazo hacia atrás en la historia y comparó esta intervención y la imposición de penas por dicho delito a formas de control social de finales del siglo 19. Un hombre, por ejemplo, podía llegar a un cuartel y quejarse de que equis mujer le había transmitido una enfermedad venérea y sin pruebas ni nada, las autoridades procedían en contra de ésta.
“Además, no se han hecho estudios profundos sobre este delito y su relevancia, hay que definirlo mejor”, concluyó Vázquez.
Por su parte, la profesora de derecho penal Dora Nevares argumentó que “realmente la gente está entrando allí pagando. Una exposición de una parte íntima hecha con el consentimiento de la persona en cuya presencia ocurre, o en un lugar privado donde sólo ellos están presentes, no configura el delito”.
Este diario consultó también con la coordinadora general de la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, Nirvana González Rosa, quien de entrada explicó que en la industria del comercio y explotación sexual las únicas perjudicadas son las mujeres.
“Los que se lucran del trabajo que ellas hacen siempre son los intocables, la clientela y los dueños de los locales o los chulos. No creo que es un delito, yo creo que se debe penalizar la explotación sexual y los que llevan a eso a las mujeres y niñas”, agregó.
González Rosa añadió que es inválido el pensar que las mujeres que entran a este tipo de actividad lo hacen por dinero y exhortó a evaluar el cuadro de opciones de vida que se les presentan a éstas.
“Ése es un argumento que carece de conocimiento de los motivos reales por los que estas mujeres llegan a ese tipo de trabajo y actividad”, sostuvo.




