Habla la fotoperiodista: Ante mis ojos ella no es un número más
La autora de la foto que muestra la escena policiaca en la que murió Élida Ríos Montañez reflexiona sobre la violencia doméstica.
jueves, 23 de abril de 2009
Actualizado hace 291 días
(creado 01:24 p.m.)
Teresa Canino/ Primera Hora
Se llamaba Élida y tenía mi edad; treinta años. Su súbita y violenta muerte ayer todavía me inquieta. Su rostro de agonía y desespero atrapado entre un poste y un generador de electricidad es en todo lo que he podido pensar en estas últimas veinticuatro horas.
Murió a manos de su compañero, quien se supone que la quiera y la proteja. En una avenida concurrida en Carolina en horas de la tarde su cuerpo yació de rodillas y descubierto por más de dos horas ante el asombro de muchos y frente a las autoridades.
La imagen que tomé durante la difícil cobertura de esta escena, ha causado revuelo y discusión en casi todos los foros del país. Cumplió su cometido. El público ha reclamado respeto a sus familiares ante su dolor, acción a las agencias pertinentes, castigo para su agresor y ha cuestionado su publicación en nuestro diario. Todas las reacciones de coraje que provoca esta imagen tienen validez. Todos los señalamientos del público tienen sentido por la desgarradora escena.
Nuestro trabajo, el de los fotoperiodistas que plasmamos en fotografías la realidad de nuestro país, siempre ha sido duro y difícil de entender para muchos. Hay momentos llenos de optimismo y celebración pero hay otros, como el de ayer, que te carcomen por dentro. Mi responsabilidad, igual que la de mi compañera reportera, era la de no dejar pasar la muerte de Elida por desapercibida. Es fácil hablar de cifras, señalar víctimas y realizar marchas en contra de la violencia hacia la mujer. Difícil es capturar una imagen, digerirla y golpearnos con la cruda realidad de la violencia de género en Puerto Rico. Vemos la foto y ciertamente nos afecta. Altera nuestra paz, provoca sentimientos de furia indescriptibles.
Son cinco mujeres en lo que va del año, pero ante mis ojos, Élida no es un número más, sino la muestra de que este país no puede seguir dándole la espalda al problema de la violencia doméstica que lo arropa.
Ni una mujer más.




