Menéame Fresqui
0 Comentarios

Mata a machetazos a sobrino y esposa

Edwin Santana Díaz confesó ser el autor del doble asesinato y no mostró ningún arrepentimiento sobre el mismo. (Para Primera Hora / José R. Madera)

martes, 18 de noviembre de 2008
Maribel Hernández Pérez / Primera Hora

“Esto se va a acabar”.

Ése fue el grito de guerra que vociferó Edwin Santana Díaz, de 45 años, antes de atacar a machetazos a su sobrino y su esposa, a quienes asesinó el domingo por la noche, en su residencia del barrio Montones III, sector Poupart, de Las Piedras.

El doble crimen de Juan M. Rosario Santana, un contable jubilado del Departamento de Transportación y Obras Públicas de Humacao, de 37 años y quien padecía de distrofia muscular, así como el de su esposa pensionada, Miriam Rodríguez Flecha, de 35 años, fue el resultado de más de seis meses de riñas, denuncias de intimidación, alteración a la paz y acecho contra el tío materno de la víctima, que es su vecino.

Ayer, el juez Francisco Oquendo del Tribunal de Humacao encontró causa para su arresto y le impuso una fianza de $250 mil por los delitos de asesinato y violación a la Ley de Armas. No la pagó y fue ingresado en la Cárcel Regional de Bayamón.

El agresor, que tenía vigente una orden de protección en su contra hasta el verano del 2009, confesó a sangre fría y con una sonrisa en sus labios el doble crimen y aseguró que no se arrepiente de haberles quitado la vida.

Esta tragedia pudo evitarse si se hubiesen atendido las querellas contra Santana Díaz para referirlo a un programa de rehabilitación para su adicción, a juicio de Juan Rosario Cruz, padre del occiso, quien culpó a la jueza municipal de Las Piedras Yaritza Sánchez Moctezuma por las muertes.

“Se pudo haber evitado si la jueza lo encierra y lo manda a rehabilitación. Esto fue la jueza... ella no lo evitó, pasó lo mismo que en la masacre de Miraflores”, sentenció airado Rosario Cruz tras asegurar que amenazó de muerte a las víctimas en su presencia.

Se refería a que el 24 de enero de 2007, en el sector Miraflores de Las Piedras, un policía mató a sus suegros y a su concuñada por riñas de colindancias.

Rosario Cruz agregó que justo ayer estaban citados para el Tribunal de Relaciones de Familia. Recordó, además, que en una ocasión Santana Díaz, apodado “Sapo”, fue arrestado por la Policía y una hora más tarde estaba de regreso a su casa, riéndose de manera escandalosa.

Rosario Cruz dijo que el victimario le tenía envidia a su hijo, que era un ejemplo de superación, ya que a pesar de su enfermedad estudió contabilidad y se hizo cargo de sus tres hijos con problemas de aprendizaje, que son de otra relación. “Edwin quería mandar en la casa y la esposa le dijo que no. Le tenía envidia, todos los días un problema… él es drogadicto, pero él no es loco, él sabe lo que hizo”, sostuvo.

José R. Rosario, primo del occiso, quien en el pasado fue agredido por Santana Díaz tras negarse a darle dinero, dijo que hay familiares que se fueron del barrio a vivir a Estados Unidos debido al ambiente de violencia que mantenía en el lugar.

“Él es una persona egoísta, hasta con su propia familia. Estaba solo en el barrio”, comentó el primo.

El padre del occiso dijo que el hijo de 14 años y la niña de 13 años presenciaron la matanza, que comenzó con una discusión como de costumbre. Pero, en esta ocasión Santana Díaz regresó armado de un machete frente al portón de entrada de la marquesina de su hogar. “Haló por el sable y le dijo: 'esto se va a acabar'. Le dio unos puños y mi hijo se cayó. Cuando el nene lo va a ayudarse a parar, él salió corriendo detrás de su esposa hasta la cocina”, detalló entre lágrimas su padre.

Según la pesquisa de la División de Homicidios, cuando Rodríguez Flecha intentó impedir la agresión, el sujeto le dio un machetazo en la cabeza y la persiguió hasta la cocina, donde la remató en el piso cuando se aproximaba al pasillo que conduce a las habitaciones.

Luego, regresó a la marquesina y le dijo a Rosario Santana que no necesitaba ayuda para levantarse y comenzó a cortarlo con el machete. El nene corrió hasta la casa de un vecino para esconderse.

El vecino y el hijo del agresor intentaron impedir el crimen, pero un iracundo Santana Díaz los corrió para también herirlos.

Los familiares, que llegaron a la escena, llamaron al 9-1-1 pidiendo ambulancias, pero sólo la Policía llegó una hora más tarde.

“Cuando yo vine, ella estaba muerta. Al hijo mío lo llevamos al hospital Ryder de Humacao. El hijo mío ya estaba muerto. Qué clase de leyes hay aquí, nosotros pidiendo ayuda”, se lamentó.

“Fue un luchador contra su enfermedad de distrofia muscular y tuvo que venir un charlatán a quitarle la vida. Los médicos le dijeron que antes de los 19 años tenía que usar un sillón de ruedas y no lo aceptó”, expresó su primo.