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Mortífera tómbola en Sabana Seca

Trabajar la complicada escena del crimen se extendió desde horas de la madrugada del domingo hasta cerca de las 3:00 de la tarde. (Primera Hora / Teresa Canino Rivera)

lunes, 19 de octubre de 2009
Sara M. Justicia Doll / Primera Hora

Toa Baja. El reloj marcó las 11:46 de la noche del sábado y la música que resonaba en el negocio La Tómbola, el número 127 de la calle Progreso, en Sabana Seca, se opacó por el estruendo de los múltiples disparos que se escucharon en el lugar.

Según testigos, los tiros se escucharon por más de tres minutos.

Las risas y la diversión se pintaron de muerte. Dos hombres y una mujer cayeron muertos en el interior del local, que se inauguraba esa noche.

Uno de ellos murió en el baño, la mujer y el segundo hombre fallecieron en el salón. Otros tres hombres murieron en el exterior del establecimiento.

La séptima víctima fue un hombre que perdió la vida mientras lo asistían en el CDT de Toa Baja.

Mientras, una mujer en su octavo mes de embarazo perdió a su criatura, que recibió un balazo en la cabeza. A la mujer se le practicó una cesárea.

De los fallecidos, la Policía identificó a Pedro Semprit Sánchez, de 25 años, que fue ubicado en el baño, y Rafael Ramos Rivera, de 45 años, quien murió en el CDT. Semprit Sánchez era hermano del dueño del establecimiento, Wilfredo Semprit, mejor conocido como “Rufo”, quien resultó herido de bala.

Un total de 20 personas resultaron heridas, incluyendo a Omari Fonseca Matías, de nueve años.

Según informó el superintendente de la Policía, José Figueroa Sancha, en la noche del sábado se celebraba la apertura de La Tómbola y hubo una cabalgata. La Policía estatal y la municipal llegaron al lugar a supervisar y estaban dando una ronda cuando trasciende que más de dos individuos llegaron presuntamente a bordo de una guagua roja de doble cabina, se bajaron fuertemente armados y comenzaron a disparar a diestra y siniestra en momentos en que en La Tómbola había cerca de 100 personas.

En la escena, que se extendió por cerca de 500 pies, se ocuparon múltiples casquillos calibre AR-15, AK-47, nueve milímetros, .40 y .45.

“Esto fue un acto a mansalva. Fue un acto horrible y macabro a mansalva, sin consideración alguna a los que estaban allí”, dijo la fiscal de distrito de Bayamón, Wanda Vázquez, quien junto con los fiscales Phoebe Isales y Alfredo Carrión trabajaron la extensa escena durante el día de ayer.

“Esta investigación es complicada y compleja”, agregó Vázquez.

La teoría predominante se vincula a la guerra por el control de drogas en Toa Baja.

Según el coronel José A. Morales Vázquez, director regional de Bayamón, “hay muchas teorías, pero todavía es temprano hablar de contra quién o contra quiénes”.

Reina el hermetismo

El perímetro custodiado por la Policía era sumamente extenso y complejo. Trabajar la escena se extendió desde horas de la madrugada del domingo hasta cerca de las 3:00 de la tarde de ayer.

A ambos extremos de la calle Progreso las cintas amarillas separaban el escenario violento de los que llegaron allí para conocer sobre los fallecidos o los heridos, que en algunos casos eran sus seres queridos. Pero fueron muchos los que guardaron silencio.

En uno de los extremos, varias mujeres mayores se observaron sumamente consternadas.

Trascendió que eran madres de las víctimas. Muchos varones jóvenes llegaron a averiguar si alguno de los cuerpos inertes, que todavía al mediodía yacían en La Tómbola, eran de alguno de sus amigos.

El silencio de los que observaban fuera del perímetro contrastaba con la inquietud que demostraron varios veteranos que viven a pasos de La Tómbola, en un hogar de ancianos. Su paz fue alterada por el sonido de los disparos en la noche del sábado.

Según vecinos, la calle Progreso siempre ha sido caliente, pero llevaba un tiempo que no pasaba nada.

“Hacía tiempo que algo así no sucedía, pero entiendo que la violencia es un fenómeno mundial”, dijo Isabel Hernández, de 57 años.

“Ésta es la segunda masacre que nos toca en nuestro pueblo y es razón suficiente para estar preocupados. Pedimos que la comunidad coopere para poder esclarecer este caso”, dijo por su parte el alcalde de Toa Baja, Aníbal Vega Borges, junto al superintendente de la Policía, José Figueroa Sancha, quien garantizó que a las personas que cooperen se les brindarán medidas de seguridad.

El silencio de los posibles testigos es uno de los mayores retos para las autoridades. Al cierre de esta edición, cinco de los 20 heridos de bala habían sido dados de alta.

Fuentes aseguraron que se estaban recibiendo fuertes confidencias que podrían apuntar a los responsables.

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