Dilación del ICF deja en la calle a presuntos asesinos

 
 
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Dilación del ICF deja en la calle a presuntos asesinos

Xavier Cintrón Cotto murió tras ser víctima de un secuestro y carjacking por tres sujetos en Caimito. (Suministrada)

jueves, 23 de febrero de 2012
Bárbara J. Figueroa Rosa / Primera Hora

A 10 meses del cruel asesinato de Xavier Cintrón Cotto, un joven padre de familia que murió tras ser víctima de un secuestro y carjacking realizados por tres sujetos en Caimito, las autoridades no han podido procesar a los presuntos responsables del crimen por la negligencia crasa en la que ha incurrido el Instituto de Ciencias Forenses (ICF) al dilatar la entrega de unos resultados científicos que son “claves” en el esclarecimiento del caso.

La única pieza del rompecabezas para que esta pesquisa tenga su punto de desenlace parece estar en los laboratorios del ICF, dependencia que, además, cometió unos errores en el proceso de investigación, dejando en evidencia que en muchos de los casos por asesinato ocurridos en el país no se necesita limitar el derecho a la fianza de los imputados pues, en ocasiones, la inacción de las agencias investigativas son las que lanzan irresponsablemente a los delincuentes a la calle.

El 10 de mayo de 2011, a eso de las 3:00 de la tarde, Xavier, un empleado de una compañía dedicada a proveer equipo técnico en los procesos de correspondencia, había completado su ruta en el residencial Los Laureles, en Cupey, y se disponía a salir del lugar cuando fue interceptado por tres individuos que lo secuestraron, robaron su auto y lo llevaron hasta un sector en Caimito, donde lo acribillaron de seis tiros en la cabeza y el pecho.

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Se alega que posteriormente los sujetos regresaron al residencial para secuestrar y asesinar a otro hombre, al que también abandonaron en Caimito. Este último crimen fue presenciado por un individuo que ahora figura como testigo estrella en ambos homicidios y quien asegura que los sicarios le confesaron haber matado a Xavier, “pues se veía bien guillaíto en su carro”, un Mitsubishi Lancer color vino del 2009, que tenía unos aros que llamaron la atención de los maleantes.

Así se desprende de la investigación que realiza el agente Nelson Cardona, del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de San Juan, quien a las dos semanas de los hechos le solicitó al ICF una “comparación microscópica en balística” con el fin de corroborar la versión del testigo estrella.

Hoy, a casi un año del crimen, el agente ni el fiscal Gil Ramos Rodríguez han recibido el informe del ICF, agencia que, además, debe entregar los resultados de huellas dactilares, de pruebas levantadas en la escena y de unos análisis periciales que se le hicieron al auto de Xavier, el cual apareció dos semanas después de ocurrido el crimen. Cabe destacar que una prueba “trascendental” que se le debía hacer al auto para recopilar posible ADN no se pudo realizar porque, según Cardona, “ese análisis se hace con un vacuum y ese día no tenían filtro para la máquina”.

“Este caso –que incluso podría tener jurisdicción federal al tratarse de un carjacking– no se ha sometido por falta de evidencia porque esa comparación que debe hacer el ICF, si resulta positiva, es lo que podría atar un asesinato con el otro. Necesitamos que Forense nos diga si se usaron las mismas armas para cometer estos crímenes”, expresó a Primera Hora Cardona, quien tiene identificados a los sujetos que sí fueron procesados por el otro crimen. Sin embargo, los cargos de asesinato contra dos de ellos fueron desestimados recientemente en el Tribunal de San Juan porque “nuevamente, el ICF no había entregado las pruebas balísticas”.

“Esto es reírse del Gobierno... ahora tenemos en la calle a dos sujetos que estábamos seguros que cometieron ese crimen y que pudieran estar vinculados al de Xavier porque esos resultados no se entregaron a tiempo”, expresó defraudado el investigador.

La viuda de Xavier, Eileen Colón Blasini, también se siente burlada por el sistema y reclama justicia para el padre de su niño de seis años.

“Prácticamente, mi caso es igual que el otro y si el Instituto no entrega las pruebas y no se encajan todas estas piezas a tiempo, ellos (los asesinos) continuarán en la calle. Además, está en riesgo mi seguridad, la de mi hijo y hasta la del testigo estrella. Creo que hay oportunidad de encarcelarlos y que paguen por lo que pasó y están dejando escapar la oportunidad por unos análisis que estamos esperando hace 10 meses”, dijo la mujer.