lunes, 22 de marzo de 2010
Arys L. Rodríguez Andino / Primera Hora
Con la opción de otros en el encasillado de raza, el Censo 2010 no debería representar problema alguno para quien no se siente ni se ve blanco y para quien no cree ser negro.
Así que blanco, lo que se dice blanco, no debería figurar otra vez como lo representativo del 80 por ciento de la población, algo que con un leve vistazo cualquiera nota que no puede ser verdad.
Independientemente de la variedad de matices en los tonos de piel de la población puertorriqueña y en la prevalencia de ciertos tipos de rasgos en diferentes zonas del país, la realidad es que somos una mezcla y socialmente tenemos una manera de identificarnos que no aparece en el Censo, diseñado con unos parámetro raciales propios de Estados Unidos.
“El Negociado del Censo admite que las categorías raciales no son válidas científicamente, sino que se refieren a los términos que se usan en Estados Unidos”, señaló el catedrático de antropología del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, Jorge Duany.
En ese contexto, la raza y la etnicidad se utilizan como sinónimos. “En definición, son parecidos, pero la raza hace referencia a algún origen biológico que a veces se refleja en rasgos físicos. La etnicidad es lo cultural”, expresó el profesor, quien mencionó que esas “nomenclaturas han ido cambiando, menos la de blanco”.
Acerca de qué sea lo apropiado, Duany declaró que “es una decisión personal que se supone que se base en los criterios dominantes”. “El problema está en que los criterios que se usan en Puerto Rico para distinguir las razas son diferentes a los de Estados Unidos. Nosotros tendemos a evaluar la raza, según el fenotipo -color de piel, rasgos faciales, textura del pelo. El fenotipo es lo que prevalece a la hora de diferenciar”, observó.
Para la educadora y organizadora antirracista María I. Reinat Pumarejo, la raza es una construcción social. “Surgió en el siglo XVIII y XIX, formalizado para esa época porque estaba en auge la esclavitud y había que justificarla”, expuso la codirectora de Ilé, una organización comunitaria que trabaja para erradicar el racismo, el sexismo, el clasismo y otras formas de opresión.
De cara al nuevo Censo, Ilé comenzó una campaña para que los puertorriqueños llenen el formulario de manera que se refleje la diversidad racial del país y la complejidad de nuestra herencia.
“A los puertorriqueños, casi como un mantra, nos dicen que somos la mezcla de tres razas, pero eso no salió en el Censo (del 2000). Somos más blancos que en Estados Unidos. Nos creemos que somos blancos”, declaró.
Aunque reconoció que la identidad racial no necesariamente figura en las opciones del Censo, el encasillado de otros es el espacio perfecto para plasmar una definición más apropiada, según los criterios de cada cual.
“Una es que te impongan el Censo con las etiquetas raciales de acuerdo al contexto de Estados Unidos y la otra es que nosotros caemos cuando nos presentan estas opciones”, distinguió.
Con la campaña se busca crear conciencia para que la alternativa que se escoja no sea blanco solamente y en la opción de alguna otra raza se escriba mestizo, mulato o el tan culturalmente nuestro trigueño.
Reinat Pumarejo observó que la tendencia es identificarse como blanco cuando se tiene dudas entre esta alternativa y la de negro.
“Ante la duda, escojo blanco. Ante la duda, nadie escoge negro. Tú no puedes demostrar discriminación con un 80 por ciento de gente blanca”, afirmó.
Según ella, esa preferencia tiene su origen en que “somos consumidores pasivos de lo que recibimos y recibimos pura supremacía blanca”.
Para el antropólogo, la mayoría de la gente escoge blanco como una negación de la negritud. “Todavía esas características que se asocian con esa población afrodescendiente son estigmatizadas”, subrayó Duany.
Por eso, el profesor cree que este Censo arrojará el mismo resultado que el anterior, donde cuatro de cada cinco puertorriqueños se clasificó blanco.
“Es un cuestionario que uno llena en la privacidad de su hogar y no hay manera de corroborarlo”, estableció.
Acerca de la raza, Duany mencionó que hasta la llamada población afroamericana en Estados Unidos es una población mixta también, algo que confirmó la genetista María del Carmen González, quien afirmó que las razas puras no existen, “son mezclas de diferentes poblaciones”.
“No acaban de entender que grupo social es diferente a grupo étnico. El bagaje genético no define razas, sino que te dice de qué área probablemente has venido”, explicó la catedrática del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico.
De hecho, la doctora aclaró que la información genética no se usa para demostrar pureza de ninguna raza, sino para identificar enfermedades más comunes en ciertas poblaciones.
“Ser raza pura no es saludable. Si existiera, no sería saludable y eso no existe, es imposible”, aseguró.
Censo criollo
En Primerahora.com los cibernautas escogieron opciones con las que están más familiarizados
Sobre el tono de piel un 42.5 % escogió “blanca” y un 22 % seleccionó “trigueña”.
Acerca de la nariz, casi un 60% la tiene entre mediana y redonda y mediana y delgada. Los narizones confesos no pasan del 14%.
Los labios carnosos parece que escasean. Apenas hay un 15.3% versus un 60% que los tiene medianos.
Los cabellos crespos y con rizo apretado están en peligro de extinción con apenas un 10 %. Entre los “lacio, lacio” y lacio ondulado pasan del 50%. Parece que poca gente necesita la plancha en el país.
La pregunta truco sobre “cómo te consideras” arrojó un 3.1 % de negros, un 30.6 de trigueños y un 25.3 % de blancos.






