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Doctor Eduardo Ibarra dona 17 cuerdas de terreno a residentes de Villas del Sol

Sheila Román (izquierda), quien es vecina inmediata de los terrenos que donó el doctor Eduardo Ibarra a la comunidad de Villas del Sol, les da la bienvenida a algunos residentes que viajaron de Toa Baja a Arecibo para ver las tierras. (Para Primera Hora / Nelson Reyes Faría)

sábado, 7 de noviembre de 2009
02:39 p.m.
Leysa Caro González / Primera Hora

Los residentes de la comunidad de Villas del Sol, en Toa Baja, están que no caben de la alegría después de haber recibido la buena nueva de que sus temores de ser desalojados en cualquier instante de la tierra que habitan se han disipado y todo gracias a un gesto noble de una persona que decidió desprenderse de lo que le sobra y regalarlo.

El desprendido obsequio viene por parte del doctor Eduardo Ibarra, presidente del Colegio de Médicos Cirujanos, quien se encontraba participando hoy de una clínica de salud que se llevaba a cabo en la comunidad de Toa Baja, donde residen poco más de 200 familias.

Ibarra, relató a Primera Hora, se encontraba en la comunidad y al ver las condiciones en las que residían cada una de estas familias, sumidos en la más extrema pobreza y sin contar con los servicios primarios de agua y luz, decidió regalarles 17 cuerdas de terreno de su propiedad, ubicadas en el barrio Factor de Arecibo.

"Ellos están muy contentos. Me impresioné mucho con su reacción, porque no hubo ninguna intención previa en mí al llegar allí. Fuimos ahí a atender los pacientes y hablando con ellos, preguntándoles sobre su situación… decidí entregarle el terreno", relató el doctor emocionado.

Más que un regalo para él es un gesto de agradecerle a la vida lo que le ha dado en abundancia. Al igual que los residentes de Villas del Sol, Ibarra conoce lo que es la pobreza. "Yo vengo de ser tan pobre como ellos en México y la vida me ha dado tantas oportunidades aquí en Puerto Rico y en todos los aspectos de mi vida que creo que más que un gesto de bondad es un deber de los seres humanos compartir lo que tenemos . Definitivamente, creo que es un deber de todos nosotros colaborar", dijo.

Sus primeros años de vida en la Ciudad de México transcurrieron en "una vecindad como la del Chavo del 8". "Trabajando, trabajando llegué a ser médico y ahora soy presidente del Colegio de Médicos, vivo en Aibonito en un lugar hermoso y como que el deber de uno era devolverle algo a la vida", señaló.

Las cuerdas de terreno ahora mismo están en total desuso. No hay construcción en ella ni tampoco siembra. Están prácticamente abandonadas, algo que para él no está bien "cuando esta comunidad está en una situación tan dramática". "Esas cuerdas estaban ahí, no estaba haciendo nada con ellas y creo que esta gente se lo merece", insistió.

Sobre el sentir de los residentes ante tal gesto, el abogado de la comunidad, Alvin Couto, señaló que los que estaban allí presente comenzaran a "brincar" y a "llorar" de la emoción. "Recibieron la información jubilosamente, no podían ni hablar de la alegría que sentían", manifestó el licenciado.

Aunque aún están procesando la información, pues les tomó de sorpresa, los planes son crear un fideicomiso, como el del Caño Martín Peña, donde la tierra sea de todo el mundo, pero la propiedad construida sea de cada persona. "Faltan un montón de cosas por coordinar y diseñar, pero es un modelo que queremos seguir", señaló Couto.

"Creo que vamos por buen camino. Ahora tendremos que superar algunos escollosque nos encontremos en la Junta de Planificación. Además, queremos garantizar que el Gobierno les de los materiales que puedan perder (tras tener que abandonar sus hogares), porque son edificantes de buena fe", dijo.

Aunque se trata de una zona un poco más distante de la zona metropolitana "la comunidad está dispuesta a mudarse con tal de permanerse unidos".

Los residentes de la comunidad de Villas del Sol, en Toa Baja, tienen sobre sus hombros un proceso de desalojo, ya que el Gobierno alega que los terrenos que habitan, propiedad de Fema, son inundables. Estos tienen que abandonar la tierra antes de diciembre de 2009, porque de lo contrario el Estado tendría que devolverle a la agencia federal los millones de dólares que ha invertido en el área en ayudas y mejoras.

El proceso de deshaucio se encuentra ahora mismo en los tribunales