El milagro del Mirandés

El milagro del Mirandés

viernes, 27 de enero de 2012

El fútbol no es el deporte más seguido del mundo porque son 11 contra 11 intentando meter un balón entre tres tubos. Es llamado el “Deporte Rey” por su historia, la mezcla de sensaciones que dejan al espectador y  el amor a un escudo, tanto en victorias como en derrotas. La historia del pequeño club español Mirandés simboliza muchas de las razones por las cuales el fútbol une a ciudadanos, pueblos y naciones.

Primero, un poco de contexto. Los orígenes del fútbol en la ciudad de Miranda de Ebro datan de 1917, cuando un grupo de estudiantes del Colegio Sagrados Corazones formaron el Deportivo Mirandés (ahora tengo otra razón para apoyar al Mirandés, pues me gradué de escuela superior del Colegio Sagrados Corazones, en Guaynabo). Hoy día,  en el 2012, 95 años después de ese primer partido, el club de la ciudad en la provincia de Burgos está en boca de todos luego de décadas en el anonimato.

No es para menos.  En el camino a semifinales, el Mirandés dejó en la carretera a tres equipos de primera: el Espanyol, el Villarreal y el Racing de Santander. El Mirandés es apenas el segundo equipo de la Segunda División B (equivalente a la tercera) en llegar a las semifinales. Hasta el martes, el único en lograr la gesta era el Figueres en el 2002, que cayó en las semifinales contra el eventual campeón, Deportivo de La Coruña.

La manera en que el Mirandés eliminó al Espanyol no le tiene nada que envidiar a los mejores libretos de Hollywood.  En el tiempo añadido, el capitán Pablo Infante, futbolista por la noche y gestor bancario por el día, cobró una falta y el balón terminó en el fondo de las mallas luego del cabeceo de César Caneda. El delirio se apoderó de un estadio en el que apenas caben 6,000 personas (en el estadio Juan Ramón Loubriel caben el doble) y el pequeño pueblo de casi 40,000 habitantes, la misma capacidad que tiene el estadio Espanyol, se fue de fiesta hasta al amanecer. Todos menos Infante, quien tenía que trabajar al otro día, según reseña una bonita historia de El País

Y así, un pequeñín tumbó al grande y ahora bailará en semifinales con uno de los históricos de España, el Athletic de Bilbao.  Estos sueños hechos realidad, como la ilusión que viven los ciudadanos de Miranda de Ebro, son cosas que el fútbol nos regala por  su globalización y competiciones como la Copa del Rey, en las que podemos ver a clubes de categorías inferiores competir con los grandes por un trofeo, algo imposible de ver en ligas más conocidas y seguidas en nuestra Isla como la NBA, Grandes Ligas o NFL.

La historia del Mirandés, como muchas otras que nos dan el fútbol y el deporte en general, nos debe servir de motivación.  Por más difícil que algo parezca, nada es imposible, sólo hay que intentarlo y meterle ganas. Si todos comenzamos a pensar así, nuestro país será un mejor sitio para vivir.

Gracias, deporte, por darnos otra bonita historia y lección de vida.

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