Muy pronto, cientos de niños estarán comenzando la vida escolar y aunque algunos niños llegarán con entusiasmo e ilusión, otros lo harán llorando y gritando, pues todos se enfrentan a una experiencia nueva. 

Adaptarse a estos cambios tomará a unos más tiempo que a otros.

Por eso, a continuación algunas ideas para preparar a los niños para ese momento:

-Contacte otras familias o amistades que tengan niños que asistan a la escuela a la cual asistirá su niño para preguntar por información que ayudará a crear una imagen más clara de la vida escolar y trasmitirle la misma al niño con una expectativa positiva.

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-Saque fotos de la escuela y manténganlas a la vista del niño, mientras le habla ocasionalmente de la misma y las aventuras que le esperan.

-Involucre a su hijo en la preparación, ya sea escogiendo el bulto, libretas y otros efectos escolares.

-Al menos una semana antes de que inicien las clases, el niño debe comenzar a regular sus horas de sueño de acuerdo al horario en que tendrá que levantarse para ir a la escuela.

-Los alimentos son el combustible para que el cuerpo funcione, aún más en la etapa de aprender. Así que modifique la dieta de su niño eliminando los azúcares refinadas, los dulces y bebidas gaseosas.

-Establezca una rutina diaria para levantarse, para las comidas, para bañarse y acostarse, siempre a la misma hora, para evitar ansiedad por tantos cambios.

-Una vez en la escuela las despedidas deben ser cortas, afectuosas y animadas, pero no dramáticas. Un abrazo y un beso mostrando entusiasmo y alegría por la etapa que va a comenzar es suficiente y asegúrele que volverá a recogerlo en la tarde. 

Si le sale al niño una lágrima, no comience a prometerle villas y castillas para que deje de llorar, no le mienta, ni tampoco lo amenace con un castigo. En ese momento muestre empatía y compasión, pero firmeza. Tampoco se retire sin que el niño se dé cuenta porque podría sentirse abandonado.

-Sea puntual por la tarde al recogerlo para evitarle ansiedad o temores. Recíbalo efusivamente, pero sin demostrar ansiedad ni convertirse en un detective cuestionando todo con desconfianza.

-No le lleve juguetes ni objetos del hogar, eso evitará conflictos con otros niños y que no quiera hacer trabajo escolar.

-Refuerce la autonomía de su niño, como ir al baño solo, comer en forma independiente, reconocer sus objetos personales, poder decir su nombre con apellidos.

La clave para un ajuste escolar exitoso es una: los padres y madres. Ambos deben tomar consciencia de que son los que deben desapegarse de sus hijos y aprender a manejar las angustias y miedos que la separación les cause.

La autora es patóloga del habla y lenguaje y directora del Instituto Fonemi de Puerto Rico.