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Aumenta robo de vacas en Hatillo

Por Griselle Vázquez Sevilla / [email protected] 09/14/2017 |00:00 a.m.
El Horizonte
Las enmiendas se harían por medio de los Proyectos de la Cámara 512 y 790, que sugieren administrar en el animal un bolo intraruminario. (Para El Norte / Alvin J. Báez)  
Se hace cada vez más pertinente hacer enmiendas a la Ley para la Prevención de Hurto de Ganado de Puerto Rico.

La Comisión de Agricultura del Senado puso sobre la mesa reforzar mediante enmiendas la Ley para la Prevención de Hurto de Ganado de Puerto Rico. Los Proyectos de la Cámara 512 y 790 proponen administrar un dispositivo electrónico de identificación, contenido en un bolo intraruminario que ayudaría a aliviar una nueva ola de robos que se levanta en todas las zonas ganaderas. Esto porque las medidas de seguridad tomadas, como cámaras de seguridad y hasta vigilancia nocturna, no resuelven del todo la problemática.


“Aquí, se me metían del barrio a robarme novillas, y entonces empecé con cámara y cogí uno que se llevó una becerrita montado en una bicicleta. Cortó unos tubos del rancho de las becerras y se la llevó y la vendió por $10 pesos a otro hijo de la buena madre allá arriba”, relató Luis Cordero propietario de Campo Alegre Dairy, Inc. en Hatillo a quien se le metían en la finca para robar a cada rato.

El no contar con una identificación más certera en el animal puede hacer que se caiga un caso en el tribunal aun agarrando al pillo, por no haber evidencia de quién es el dueño del animal, ya que hasta las tradicionales marcas con hierro se pueden alterar.

“Estos bolos vinieron en un momento dado, cuando vino un alza en robos, tal como ahora. Y surgió por un grupo de ganaderos de carne, cuyo producto, generalmente va a los mataderos; pasa por una línea de matanza. La idea era colocar en esa línea un escáner, en la que al pasar el animal mostraba la identificación del animal y un warning”, afirmó el propietario de la finca que iba a ser una de las primeras fincas en la que se iba a implementar este programa de identificación.

Sin embargo, esta identificación podría tener sus contras en cuanto a recuperación de ganado. “Podría ayudar, aunque en el caso de la industria lechera no es tan efectivo. No necesariamente el ganado que se roba estará expuesto inmediatamente en un matadero, donde se colocarían escáner para leer los bolos. Sino que lo esconden o lo llevan a una vaquería, lo siguen ordeñando. No es un localizador es solo un identificador”, estableció.

De otro lado, Cordero considera que la función disuasiva del bolo intraruminario es más efectivo en el ganado de carne, porque si el que roba tiene interés de sacarle este provecho, no lo va esconder porque este tipo de ganado por cuestión de producto debe llegar a un matadero antes de que cumpla los 24 meses de vida y por consiguiente leído por un escáner instalado en el matadero.

En cuanto al proyecto de implantación de bolos intraruminales, al momento, el Departamento de Agricultura (DA) solo está identificando ganado que se compra mediante el programa de incentivo del gobierno. Para identificar se usa un bolo que consta de una pieza de cerámica que lleva grabado un número de identificación. La pieza que se suministra vía oral se aloja en el segundo estómago de los rumiantes llamado retículo o redecilla, donde permanece durante toda la vida del animal.

Cada bolo que se le da al agricultor para sus vacas va acompañado con una pantalla de color rojo que se coloca en la oreja del animal con la misma numeración.

Lo que se espera es que el DA decida a través de la oficina de reglamentación a que todos los ganaderos ingresen en dicho sistema de identificación y registro.

“Sería conveniente el contar con un bolo, porque a la hora de que vayan a robar -al igual que cuando se dan cuenta que hay una alarma o cámaras de seguridad- lo hace más complicado para ellos”, explicó quien en un momento dado se convirtió en presa de los dueños de lo ajeno, lo que amenaza su empresa.

El bolo lleva tiempo sobre la mesa

Los Proyectos de la Cámara 512 y 790, al parecer, no les da esperanzas a algunos ganaderos de que al fin algo pase.

Esto porque según el presidente de la Asociación de Agricultores de Puerto Rico (AAPR), Héctor Iván Cordero Toledo, uno de los involucrados en el desarrollo de la Ley para la Prevención de Hurto de Ganado, solo ha visto que dos administraciones de gobierno (la de Luis Fortuño y Alejandro García Padilla), en lo que respecta a la implementación, es un arrastre de pies.

“Cuando uno trabaja con el gobierno ellos vienen rápido con su burocracia y darles  a las cosas pa’ lante y pa’ tras. Mientras, nosotros nos aguantamos porque entre el 2011 al 2013 muchas de las gangas de robo de ganado fueron desarticuladas, e incluso, uno de los cabecillas murió”, admitió el presidente de la AAPR, quien ante el descenso en el robo del ganado para aquel entonces y cansados de la inacción gubernamental desistieron de seguir con el proyecto.

Para marzo del 2016 empezaron a salir a la comunidad los ladrones de ganado, y han vuelto a las fechorías que han dado pie a la revisión de una ley que no se ha articulado como Dios manda.

Ahora, ambas enmiendas persiguen institución local del sistema de identificación electrónica de ganado, la implantación de la iniciativa federal del Sistema Nacional de Identificación Animal (NAIS, siglas en inglés) y facultar al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), a los fines de reglamentar, investigar y asignar los recursos necesarios para intervenir en los casos de hurto de ganado.

Precisamente el bolo, desde el 2010, se ha convertido en un eje de controversia ya que el gobierno, supuestamente, ha querido capitalizar el proceso de proveer los bolos, cuyo valor es de $2 y el registro. Dos aspectos en los que los ganaderos están dispuesto a aportar conscientes de la situación económica, por lo que han presentado medidas de cómo llevar todo el proceso. Incluso, hay organizaciones privadas de ganaderos (Programa de Mejoramiento del Programa de Hatos Lecheros y El Fondo para el Fomento de la Industria de Carne de Res de Puerto Rico) que ya tienen la infraestructura y los sistemas de computadora para poder llevar los récords.

Pero según Cordero Toledo, el gobierno no está dispuesto a soltar, lo que hasta cierto punto los ha desmoralizado.

“Para comenzar, no se hace nada con el robo de ganado y ellos saben quiénes son los pillos. Y con el asunto del bolo siguen pa’l ante y pa’ tras… (Gobierno) deje que la empresa privada que tiene los recursos lo trabaje, en vez de estar metidos como el padre que no deja que el hijo crezca y se independice llevaremos 10 años más arrastrando los pies”, estableció Cordero Toledo. 


Luis Cordero, propietario de Campo Alegre Dairy, Inc. (Para El Norte / Alvin J. Báez)



Luis Cordero, propietario de Campo Alegre Dairy, Inc. (Para El Norte / Alvin J. Báez)


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