El grupo del Recinto Universitario de Mayagüez iba a participar en una conferencia sobre electrónica en Virginia Tech, que fue cancelada tras la tragedia. (Primera Hora / David Villafañe)
miércoles, 18 de abril de 2007
Leysa Caro González / Primera Hora
De vuelta a casa.
Ariel Mercado le agradecía ayer a Dios el estar de vuelta en casa, después de haber recorrido durante el fin de semana la Universidad Virginia Tech, escenario el lunes de la masacre universitaria más espeluznante de los Estados Unidos.
“Gracias a Dios (el recorrido) no fue ese día (el de la masacre)”, indicó Mercado tras llegar ayer a la Isla junto con los otros ocho estudiantes de ingeniería eléctrica que viajaron a Virginia para participar en una conferencia sobre electrónica.
Los estudiantes del Recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico (RUM) llegaron el viernes a Fairfax, Virginia, para participar en esta conferencia que fue cancelada por sus organizadores tras los fatídicos hechos.
“Cuando vimos el reportaje que hizo (la cadena de televisión) CNN desde el lobby del hotel, vimos áreas que reconocimos, porque el día anterior (el domingo) estuvimos caminando por ahí, pero todo se veía súper tranquilo. No esperaba que ocurriera algo así”, añadió.
El lunes en la mañana un estudiante de origen asiático, identificado por las autoridades como Cho Seung-Hui, presuntamente abrió fuego en dos ocasiones matando a 32 personas. Luego se suicidó.
Los alumnos boricuas indicaron que en ningún momento temieron por sus vidas, ya que se encontraban en el salón de convenciones del hotel del recinto, el Virginia Tech Inn, a una milla o milla y media del área donde ocurrió el segundo tiroteo donde murieron 31 de las víctimas.
De hecho, a su llegada se veían tranquilos.
“Fue un poco fuerte saber que uno estuvo ahí al lado, pero por lo menos no estábamos ahí en ese momento”, relató Luis Rodríguez.
Tras recoger su equipaje, los universitarios abordaron una guagua del RUM que los transportaría al recinto mayagüezano, ya que hoy esperan reintegrarse a sus estudios como de costumbre.
“Mañana (hoy) hay que estudiar. Éstos son ingenieros, y de los buenos”, señaló el profesor Eduardo Ortiz, quien los acompañaba.
Ortiz describió los hechos como un suceso triste, porque el “perder un estudiante realmente a nosotros nos duele”.
“Nos tocó el corazón, porque son estudiantes de ingeniería”, señaló el profesor del RUM.
Los estudiantes de ingeniería eléctrica tuvieron que esperar hasta horas después de los hechos para poderse comunicar con sus familiares, algunos de los cuales se enteraron de la tragedia por éstos.
“Todas las líneas telefónicas se impactaron y por la tarde fue que logré comunicarme con mi familia”, dijo Andrés Macías, colombiano de 27 años.
No reconocen los tiros
Cuando Luis Collazo escuchó los primeros disparos, a eso de las 7:15 de la mañana, no sospechó que se trataba de un tiroteo.
Él, como algunos de sus compañeros, pensó que se trataba de un trueno. “Como estaba nevando levemente, supusimos que eran truenos”, relató el estudiante de maestría oriundo de Vega Baja.
“Yo no sabía que eran disparos. No vi nada y no nos permitieron llegar hasta allá”, indicó, por su parte, María E. Torres.
Luego del primer evento, las autoridades del recinto les comunicaron a los estudiantes de Mayagüez del suceso.
A pesar de que la conferencia no fue suspendida hasta las 9:00 de la mañana, cuando se suscitó el segundo incidente, los jóvenes no tuvieron críticas hacia la seguridad.
Las autoridades nunca les permitieron abandonar el hotel hasta que el área estuvo segura, aseguraron.





