Juan Pablo Gastambide, Patricia Blanco y sus hijos Fernando y Juan Pablo recibieron la antorcha en San Juan. (El Nuevo Día / Carlos Giusti)
viernes, 27 de enero de 2012
Keila López Alicea / Para Primera Hora
El deseo de construir un mejor Puerto Rico logró ayer que cientos de personas dejaran la comodidad de su hogar y el temor de salir a la calle para unirse al llamado iniciado por la psicóloga Moraima Oyola para erradicar la violencia.
Personas de todas las edades, religiones y nivel social se reunieron para participar del evento inicial del movimiento Pero hoy no es el día.
“La incidencia criminal está manga por hombro, y es hora de que unamos y tratemos de hacer un nuevo Puerto Rico”, manifestó Roberto Hernández Orsini, padre de la joven Patricia Hernández, quien fuera asesinada en el 2009 en el Viejo San Juan tras ser usada como escudo en un tiroteo.
Hernández Orsini participó ayer en el evento en San Juan. Allí también estuvieron los padres de la quinceañera Karla Michelle Negrón Vélez, quien falleciera a raíz de un balazo que recibió en la cabeza durante la despedida de año.
Un vídeo en honor a víctimas inocentes -entre ellas Patricia y Karla Michelle- fue proyectado como recordatorio de las vidas que se han perdido.
El clima inestable se hizo presente en varios de los eventos –como sucedió en Guaynabo y San Juan–, pero esto no amilanó los ánimos.
Completamente mojadas, cientos de personas caminaron por la PR-199 desde el Centro de Bellas Artes de Guaynabo para unirse al llamado iniciado por Oyola.
Jóvenes en zancos, bailarines de varias iglesias, niños de la Liga Atlética policíaca y estudiantes en su uniforme escolar no dejaron de celebrar con las canciones a favor de la paz y el llamado para que cada uno sea un agente de cambio.
“Es hora que la sociedad se levante. No podemos dejarle el país a los maleantes, no podemos seguir viviendo asustados”, expresó Carmen Álvarez desde el evento en Guaynabo.
En el Parque Central en San Juan se reunieron alrededor de 120 personas que, a pesar de la lluvia, participaron del pase de antorcha.
Mientras, poco antes de las 5:00 p.m., la plaza Las Delicias fue tomando vida cuando decenas de personas se ubicaron frente a la calle Concordia para dar comienzo a la marcha.
Los jóvenes miembros de la banda Koban de los Centros Sor Isolina Ferré pusieron el toque musical y, ya en la calle Concordia, se les unieron los estudiantes del Liceo Ponceño. La gente caminaba rumbo al arco de la Pontificia Universisad Católica en Ponce. Allí hubo un acto protocolar en el que participaron la alcaldesa de Ponce, “Mayita” Meléndez y la pastora Claudina Brinn.
El momento culminante del evento fue el encendido de un pebetero que simbolizaba la esperanza.
Niños víctimas de bullying, mujeres sobrevivientes de violencia doméstica, hombres en contra del narcotráfico, empresarios que han sufrido robos, maestras contra la deserción escolar y familias en contra del maltrato infantil protagonizaron el evento en toda la Isla.
El protocolo varió en Guaynabo, donde un grupo de confinados recibió un permiso especial para expresarse en contra de los asesinatos y el gobernador Luis Fortuño se unió a ellos al momento de entregar la antorcha.
Las reporteras Istra Pacheco, Brunymarie Velázquez y Gloria Ruiz colaboraron con esta nota.





