El representante indicó que no le ha pagado al contratista porque no le ha sometido las facturas. (Primera Hora / Andre Kang)
viernes, 10 de febrero de 2012
Nydia Bauzá / Primera Hora
El representante José Luis Rivera Guerra protagonizó ayer lo que parecía ser la trama de una novela, al vincular a su correligionario David Bonilla con las nuevas irregularidades que se le imputan, y que giran en torno a la construcción de la piscina de su residencia en Aguadilla.
En una conferencia de prensa en el Capitolio, Rivera Guerra dijo que “el golpe” en su contra viene de parte del renunciante ex representante Rolando Crespo y del ex asesor legislativo Rafy Caro, quienes laboran en la campaña de Bonilla y en la de su contrincante, Ernesto Robledo.
Rivera Guerra rechazó que el encargado del Banco de Desarrollo Económico en la región oeste, Ángel Muñoz, haya mediado a favor de él o del contratista William Rivera, quien le construyó la piscina, para obtener un préstamo para su negocio Aguadilla Pool Center.
Aceptó, no obstante, que la esposa de Muñoz es empleada suya en la oficina legislativa de Aguadilla y dijo que Muñoz retó en primarias a Bonilla. “Quién sabe si por ahí viene el golpe, y quieren amarrar las cosas políticamente en contra de Muñoz”, dijo.
El legislador indicó que no le ha pagado al contratista porque no le ha sometido las facturas. “No hay gestiones de parte mía, no hay mensajes de texto ni con la persona ni con el banco”, dijo al negar que intentara pagar su deuda con un préstamo del banco, tal como le imputa el contratista.
El representante Bonilla reaccionó furioso y le exigió una disculpa pública a Rivera Guerra. “Fue un acto de cobardía... Si él tiene algún traqueteo o una persona que da la casualidad que es mi adversario, que en el distrito 18 se menciona con relación a cómo se emiten los préstamos, que declare bajo juramento, que le hagan un polígrafo”, dijo Bonilla.
Rivera Guerra rechazó también las irregularidades que le atribuye el presidente de la Asociación de Laboratorios sobre un proyecto de ley que beneficiaría a su tío, Samuel Rivera Castro, quien es el presidente electo del Colegio de Tecnólogos Médicos, así como a los colegiados.
“Yo no soy autor ni coautor. No he estado ejerciendo presión sobre el mismo”, dijo Rivera Guerra, quien alegó que se le está utilizando como chivo expiatorio y porque está “en el hit parade”.
Por su parte, la presidenta cameral Jenniffer González, quien ayer en la mañana le exigió al representante que aclarara los señalamientos, dijo anoche, a través de un comunicado de prensa, que no está conforme con la explicación de Rivera Guerra”.
“No estoy conforme con las expresiones del legislador, creo que la defensa no puede ser atacando a terceros. Espero que el compañero pueda aclarar mejor los nuevos señalamientos contra él y, de paso, le pida una disculpa pública al representante Bonilla Cortéz”, indicó.





