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Por Mario Alegre Femenías

Sin subtítulos

Crítica: Chronicle

02/06/2012

Justo cuando crees que ya no podrías ver ni un ejemplo más de un concepto que ha sido reciclado hasta la saciedad, llega una película que no sólo lo hace bien, sino que te lo presenta como si fuera nuevo. Es ahí cuando comprobamos por qué la fórmula es tan efectiva y se repite constantemente en el cine y otros medios artísticos.

Chronicle, el primer largometraje del director Josh Trank y el guionista Max Landis, es un perfecto ejemplo, además de un impactante debut para el dúo de cineastas. Cuando parece que todos los meses estrena una nueva cinta de superhéroes, una hecha con poco presupuesto acaba siendo más innovadora que las mega producciones de Hollywood. Esto resulta aún más sorprendente en vista de que el argumento del filme es sumamente trillado, adhiriéndose a esa importantísima enseñanza que impartió el tío Ben en Peter Parker: “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.

A pesar de sus semejanzas con los orígenes de varios personajes iconográficos de los cómics,  Chronicle tiene más en común con el clásico animado Akira que con Spider-Man o X-Men. El arco dramático de uno de los protagonistas evoca al de “Tetsuo” en aquella revolucionara película japonesa, quien no era un superhéroe, sino un simple muchacho con un poder extraordinario. El guión de Landis -basado en una historia que escribió junto a Trank- aspira, visual y narrativamente, a exponer lo que en verdad ocurriría si un adolescente se viera armado de una habilidad sobrehumana.

La cinta se centra en “Andrew” (Dane DeHaan), un estudiante de escuela superior que compra una cámara para documentar su vida. Trank recurre a una estética similar a la del “found footage” que actualmente abunda en el género del horror, y en general cumple su propósito, aunque no siempre acierta. El público está circunscrito, la mayoría del tiempo, al punto de vista de “Andrew”, un joven tímido y aislado que tiene que lidiar con su madre moribunda y su padre alcohólico que abusa de él.

Su mejor amigo es su primo, “Matt” (Alex Russell), quien una noche se lo lleva a una fiesta y junto a “Steve” (Michael B. Jordan) -uno de los candidatos presidenciales de la clase graduanda- descubren un meteorito enterrado. Al tocarlo, adquieren el poder de telequinesis. Al principio todo es risas y diversión, mientras los tres se comportan como el elenco de Jackass, utilizando su nueva habilidad para realizar bromas: asustar a niños manipulando osos de peluche, levantar las faldas a las muchachas y mover carros de un estacionamiento a otro.

El conflicto central surge cuando, como con todo poder, se empieza a abusar de él. Trank y Landis manejan la transición de un tono liviano a uno oscuro con gran efectividad y sólo cuando el público ha pasado suficiente tiempo junto al trío de amigos como para sentirse parte de su aventura. El estilo del “found footage” es de gran beneficio para esta propuesta por parecer un vídeo casero. Esto es evidente en las fantásticas escenas en las que observamos cómo aprenden a volar, tal como si estuviéramos viendo un vídeo que nos enviara un amigo por el celular.

Por otro lado, hay cierta incongruencia en cómo Trank utiliza esta modalidad. Durante la película hay momentos donde simplemente no tiene sentido que alguien estuviera grabando, las tomas no son creíbles como un trabajo amateur o demasiado convenientes para el propósito de la escena. Incluso hay un personaje que se introduce con el único aparente propósito de servir de segunda cámara. Sin embargo, la acción está tan increíblemente coreografiada que no importa que no concuerde con las reglas no escritas del “found footage”.

Los tremendos aciertos visuales no significarían nada si no estuviesen atados a una buena historia. La relación entre los tres adolescentes recibe mucha atención durante los primeros dos actos de la trama, involucrándonos emocionalmente en el porvenir de su amistad. Más importante aun, al Chronicle no ser una adaptación de un material preexistente, no llevamos a la sala ninguna idea preconcebida. Cuando todo llega a su espectacular final, salimos del cine con nuevos personajes en nuestro repertorio y con deseos de ver más de ellos. En el cine comercial actual, eso no se ve todas las semanas.