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Por Mario Alegre Femenías

Sin subtítulos

Crítica: Dark Skies

02/27/2013
DARK SKIES.- Dirigida por Scott Stewart. Protagonizada por Keri Russell, Josh Hamilton y Dakota Goyo. Clasificada PG-13. Duración: 97 minutos.
No es nada genial, y está repleta de clichés, pero Dark Skies los sobrepasa mediante una efectiva ejecución de lo que se espera del género.

Mitad Poltergeist, mitad Paranormal Activity, el largometraje Dark Skies no pretende ser más que lo que es: un genérico thriller paranormal que gravita entre lo fácilmente olvidable y lo momentáneamente entretenido.

La parte olvidable corresponde a su similitud estructural a la popular serie de Paranormal Activity de encerrar a una familia en una casa y monitorear sus movimientos a través de cámaras infrarrojas. Por suerte, la cinta no abusa  de este trillado concepto, sino que lo usa a su favor únicamente cuando lo amerita.

Lo que la hace entretenida  viene inspirado en aquel clásico de 1982 -producido por Steven Spielberg-, sólo que en lugar de fantasmas que torturan a una familia, aquí son extraterrestres. La clave está en que el director y guionista Scott Stewart nos hace preocuparnos por sus integrantes -bueno, al menos un poquito- antes de hacerlos pasar las de Caín.  

Esto resulta sorprendente al tener en cuenta que los pasados dos filmes de Stewart, Legion y Priest, fueron terribles. Mientras en Dark Skies su talento como guionista continúa flaqueando, al menos en términos de dirección demuestra un progreso, creando una sólida y tensa atmósfera durante el primer y segundo acto de la historia. Lástima que  se desmorone al final, con una resolución que deja mucho que desear y que sucumbe a esa  maldita mala costumbre de muchos  estrenos comerciales  contemporáneos de dejar la trama abierta con la esperanza de que sea un éxito taquillero y así transformarla en una franquicia.    

El elenco resulta muy bueno, en general. Keri Russell es “Lucy”, la madre de la familia Barrett cuyo esposo y dos hijos comienzan a recibir extrañas visitas por las noches. Russell realiza un buen trabajo de transmitir sus desesperación y desconcierto, mientras que su esposo -interpretado por Josh Hamilton- evita ser el personaje que no cree nada de lo que está pasando y se proyecta como un ente activo en el desarrollo dramático.

Stewart concina Dark Skies a fuego lento -a veces, demasiado lento- pero el ritmo facilita una conexión emocional entre el público y lo que transcurre en pantalla. No es nada genial, y está repleta de clichés, pero los sobrepasa mediante una efectiva ejecución de lo que se espera del género.


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