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Por Mario Alegre Femenías

Sin subtítulos

Crítica: Silent Hill: Revelation

10/23/2012
SILENT HILL: REVELATION.- Dirigida por Michael J. Bassett. Protagonizada por Adelaide Clemens, Kit Harington, Radha Mitchell, Sean Bean y Carrie-Anne Moss. Clasificada R. Duración: 95 minutos.

En la larga tradición de buenos videojuegos que son adaptados al medio cinematográfico como películas que no sirven ni como excusa para consumir popcorn, refreso y/o chocolates, hoy llega Silent Hill: Revelation, secuela a la cinta del 2006, Silent Hill, que fue moderadamente celebrada por sus impresionantes imágenes, pero criticada por la absoluta falta de sentido en su historia.

Al ser una secuela, las imágenes ya no resultan tan asombrosas como la primera vez, en especial cuando el filme no aparenta haber contado con el mismo presupuesto, por lo que la producción recurrió a baratos efectos visuales computarizados que se combinan con el regreso de las aterradoras criaturas que habitan este mundo de pesadillas. Sus diseños siguen siendo impactantes, pero ya no son novedosos.

La trama de esta franquicia continúa siendo una muy rebuscada y tan pésimamente contada que resulta casi imposible seguir lo que está ocurriendo en pantalla, mucho menos que genere interés en el espectador. A continuación un esfuerzo sobrehumano por comunicar lo que acontece en Silent Hill: Revelation:

“Heather” –a quien conocíamos como “Sharon” en la primera cinta- lleva huyendo junto a su padre (Sean Bean) de los traumatizantes eventos que vivió cuando niña en el fantasmagórico pueblo de Silent Hill. Ahora de adolescente, “Heather” comienza a ser atormentada por pesadillas con Silent Hill donde aparece una joven muy similar a ella. Cuando su papá desaparece, “Heather” se ve obligada a regresar al pueblo en el que hay un tipo de secta satánica (o algo por el estilo) que necesita un amuleto para apropiarse de los poderes de un antiguo demonio.

Esa última parte es pura especulación, y cómo encaja “Heather” y su oscuro doble en todo esto -les soy sincero- no estoy muy seguro. El patético guión de Michael J. Bassett –quien también realiza un terrible trabajo como el director del largometraje- transcurre como una serie secuencias colmadas por diabólicas criaturas, entrelazadas con confusas explicaciones mitológicas al azar expresadas por personajes que parecen hablar en lenguas.

Hace muchos años que jugué Silent Hill. Su historia no dejó una memorable impresión en mí, pero sobre la experiencia de jugarlo, recuerdo muchos momentos de tensión, una tremenda ambientación y varios sustos que me hicieron saltar de mi asiento. Eso es mucho más de lo que puedo decir de Silent Hill: Revelation.  


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