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Por Mario Alegre Femenías

Sin subtítulos

Crítica: Skyfall

11/08/2012
SKYFALL.- Dirigida por Sam Mendes. Protagonizada por Daniel Craig, Javier Bardem, Judi Dench, Ben Whishaw y Albert Finney. Clasificada PG-13. Duración: 147 minutos.

Un personaje como James Bond, que ha estado presente en el cine durante medio siglo, no permanece activo dentro de la cultura popular por pura casualidad. En Skyfall, su vigesimotercera película, el agente 007 señala la “resurrección” como su pasatiempo. Sin duda, el espía británico parecería ser inmortal, pero esto se debe no tanto a su increíble habilidad para sobrevivir inmensas caídas como la que vemos al principio de este filme, sino a su constante reencarnación cinematográfica.

Su última fue hace seis años, cuando Daniel Craig se apropió del papel en la fantástica Casino Royale que reinventó a Bond y lo devolvió a sus inicios. La versión de Craig se ha distinguido por ser la más sombría y reservada de los seis actores que lo han encarnado, y también la más introspectiva. Incluso en la olvidable Quantum of Solace (2008), este Bond no es el típico galán carismático que bebe martinis, se acuesta con exóticas beldades y no parece ni sudar cuando desarticula bandas criminales con la ayuda de inverosímiles artefactos. Sus agendas han sido personales, y ninguna más que la que figura en Skyfall.

La nueva entrega de esta popular franquicia no es como ninguna otra y fácilmente sobresale entre las mejores. La dirección de Sam Mendes no podría ser más acertada para llevar a la pantalla grande este guión de Neal Purvis, Robert Wade y John Logan, en el que el desarrollo de los personajes va por encima de las persecuciones y tiroteos. Mendes no es sinónimo de acción y, efectivamente: la secuencia con la que abre Skyfall es lo más cercano a los convencionalismos de James Bond que verá en esta producción, ya que el resto se concentra más en el drama pero, conste, sin que esto le reste ni pizca de intensidad.

El filme arranca con Bond dado por muerto tras no lograr capturar a un criminal que robó una lista con las identidades de decenas de agentes secretos infiltrados en organizaciones terroristas. Esta brecha en la seguridad inglesa pone en entredicho la capacidad de “M” (Judy Dench) para continuar a cargo de MI6. Como el fiel empleado que siempre ha sido, Bond regresa del clandestinaje al rescate de “M” cuando la mente maestra detrás del robo atenta contra ella en lo que parece ser una vendetta personal.


En Skyfall no hay villanos caricaturescos con deseos de gobernar el mundo, armados con rayos láser, satélites espaciales o misiles nucleares. En su lugar tenemos al gran Javier Bardem como “Silva”, uno de los rivales más desajustados y cautivantes que ha tenido el agente 007. Poco se puede decir del personaje sin sacrificar las sorpresas que ofrece el filme –que son varias y dirigidas a los fanáticos de la serie-, pero sí se puede celebrar el trabajo del actor español, con sus manierismos y desconcertante presencia física, que aprovecha cada minuto que tiene en pantalla para dejar una gran impresión.

Los aciertos histriónicos se manifiestan a lo largo del elenco. En su tercer turno al bate, Craig luce sumamente cómodo en la piel de Bond, más cuando los guiones continúan ofreciéndole acceso a la psiquis y otros elementos inéditos del personaje que le ayudan en su interpretación. Dench es tan tenaz como lo ha sido desde que entró a la franquicia en 1995, pero aquí su “M” adquiere nuevos matices que la hacen más interesante que muchas de las “Bond Girls”.

En cuanto al talento detrás de las cámaras, Mendes y el cinematógrafo Roger Deakins son la combinación perfecta de sustancia y estilo. En su debut en el género de acción, Mendes se desempeña loablemente, con un ritmo fluido que va poco a poco pisando el acelerador a medida que transcurre la trama, y solo cuando ya estamos involucrados con los personajes. Mientras, Deakins captura con su cámara lo que indiscutiblemente es la cinta mejor fotografiada de James Bond. Para botón, la fabulosa secuencia en un rascacielos de Shanghai y el íntimo desenlace, en el que todos los hilos convergen de forma magistral sin necesidad de ostentosas secuencias de acción. 

Skyfall se distingue al reconfigurar la franquicia e inyectarle nueva vida –retomando viejos y queridos personajes que no habíamos visto en esta nueva versión- cuando Craig apenas está empezando a calar en el personaje, más allá de lo que lo ha hecho un ícono del séptimo arte. En vista de esta excelente producción, Bond está lejos de tener que volver a reencarnar y no tiene por qué temerle a la muerte, dentro ni fuera de la pantalla. 


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