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Por Mario Alegre Femenías

Sin subtítulos

Crítica: The Amazing Spider-Man

07/03/2012
THE AMAZING SPIDER-MAN.- Dirigida por Marc Webb. Protagonizada por Andrew Garfield, Emma Stone, Rhys Ifans, Denis Leary, Martin Sheen y Sally Field. Clasificada PG-13. Duración: 136 minutos.

No hay nada inherentemente mal con The Amazing Spider-Man. Es una multimillonaria producción digna de estrenar en medio del verano y más que capaz de compensar al espectador con una buena dosis de entretenimiento a cambio de su tiempo y dinero. 

Ahora, dependiendo de cuán bien recuerde la cinta original que estrenó hace poco más de una década, este “reboot” lo dejará con una gran sensación de familiaridad, como cuando nos topamos en televisión con una película que ya hemos visto pero que dejamos sintonizada porque nos gustó la primera vez que la vimos. 

El director Marc Webb cuenta con un reparto superior a los éxitos taquilleros que dirigió Sam Raimi en su trilogía, e –incluso- traza mucho mejor los comienzos del joven “Peter Parker”, de huérfano a vigilante de la ciudad de Nueva York. Sin embargo, a pesar de sus aciertos, carece del sentimiento de descubrimiento que nos dio Spider-Man en el 2001, y ni hablar de Spider-Man 2, la cual sin el “Amazing” en el título es diez veces más asombrosa. Su atmósfera es más seria que divertida.

Este nuevo filme no parecerá nuevo para gran parte del público, sino reciclado, aunque el guión siembra algunas semillas en la historia que podrían rendir frutos interesantes en futuras secuelas. El largometraje vuelve a contar el origen del arácnido superhéroe de Marvel Comics, el cual para este punto es tan conocido dentro de la cultura popular como el de Batman o Superman. 

Andrew Garfield interpreta a “Peter Parker”, un adolescente huérfano que fue dejado al cuidado de sus tíos, encarnados por Michael Sheen y Sally Field. El libreto explora el efecto que el abandono de sus padres dejó en “Peter” -algo que no vimos en la película original- y Garfield transmite estos sentimientos y frustraciones como un típico adolescente: rebelde un minuto, vulnerable e inseguro el próximo, en un papel más complejo que el que realizó Tobey Maguire.

“Peter”, como muchos sabemos, adquiere sus habilidades cuando es picado por una araña. Webb entrelaza la fascinación del joven tras el hallazgo de estos podres con las consecuencias de otro evento traumático en su vida: el asesinato su tío a manos de un asaltante, con el que perdemos la sumamente agradable presencia de Sheen. “Peter” encuentra consuelo en vengar la muerte, y con ello nace su alter ego como Spider-Man.

La primera mitad de The Amazing Spider-Man reslta rutinaria, mientras recorremos nuevamente el origen del personaje. Excelentes actuaciones -como las de Sheen y Emma Stone-, así como el interés amoroso “Gwen Stacy”, alivian un poco este problema. Stone no es la máquina de gritos que fue Kirsten Dunst en la trilogía de Raimi. El guión de James Vanderbilt, Alvin Sargent y Steve Kloves desarrollan a “Gwen” como una chica inteligente y fácil de enamorarse de ella, sirviéndole de bastión a “Peter” en sus momentos de debilidad.

Una vez Spider-Man entra en escena, el filme transcurre mucho mejor y es aquí donde Webb debió probarse dentro del género de acción, lo cual logra con resultados mixtos. Su manejo de las secuencias de acción es competente, pero está falto de esos momentos emocionantes que lo eleven a otro nivel, como cuando Hulk detiene con un contundente puño a la ballena alienígena en The Avengers, por mencionar un ejemplo reciente.

Es evidente que Webb –en su segunda producción tras su debut con la comedia romántica 500 Days of Summer- se siente más cómodo trabajando la historia de amor entre “Peter” y “Gwen”. Esa parte funciona muy bien, gracias al encanto natural de Stone y su buena química con Garfield. Es sólo cuando la trama gira hacia lo fantástico que peca de no enaltecer estas cualidades y asombrar al público, en lugar de meramente entretenerlos con probados conceptos del género que ya han visto antes.

El segundo y tercer acto es además donde encontramos a un villano que hasta ahora sólo habíamos visto de pasada en las películas anteriores: el doctor “Curt Connors” (Rhys Ifans), quien se transforma en un imponente hombre iguana tras experimentar con la genética. The Lizard no es un enemigo particularmente memorable, sin mucho desarrollo dramático y realizado con efectos especiales promedio, y el arco de Spider-Man sufre por ello al no tener un digno oponente.

Las deficiencias de The Amazing Spider-Man no son culpa del talento artístico, sino tienen que ver con un interés comercial, al ser una clara movida del estudio Columbia Pictures por reiniciar la franquicia a tan sólo cinco años del estreno de la última y pésima entrega. Para los que aún recordamos Spider-Man 3 con desdén, The Amazing Spider-Man logra borrar la memoria de ese aparatoso desastre y nos devuelve a un “Peter Parker” que nos motiva a regresar para los próximos –y con suerte, mejores- capítulos.