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Por Mario Alegre Femenías

Sin subtítulos

Crítica: Wreck-It Ralph

11/12/2012
WRECK-IT RALPH.- Dirigida por Rich Moore. Con las voces de John C. Reily, Sarah Silverman, Jack McBrayer, Alan Tudyk y Jane Lynch. Clasificada PG. Duración: 107 minutos.

No hace falta ser un aficionado de los videojuegos para disfrutar de Wreck-It Ralph, la nueva producción animada de Walt Disney Studios, aunque ciertamente los “gamers” que se criaron dentro de esta subcultura se la gozarán de manera singular.

Aquellos de ustedes que no crecieron junto a Q*bert, Sonic ni Ryu, podrán identificar con facilidad en el cine a los jugadores de “la vieja escuela”, ya que serán los únicos riéndose en ciertas partes de esta divertida cinta familiar. El libreto de Phil Johnston y Jennifer Lee contiene múltiples referencias y chistes internos que demuestran el afecto de estos guionistas por los videojuegos, mas sin embargo no dependen de estos elementos para que su historia sea efectiva para el público en general.

La trama comienza en 1982, en la época de las tragamonedas, cuando el videojuego Fix-it Felix Jr. –un tipo de Donkey Kong- goza de mucha popularidad en los “arcades”. El villano en este juego es Ralph (John C. Reily), un grandulón con gigantescas manos que destroza un condominio que Felix Jr. debe reparar con su martillo mágico.


Desde el inicio, Wreck-It Ralph establece claramente las reglas de este universo en el que los personajes de todas las máquinas en el “arcade” se congregan en los circuitos electrónicos una vez cierra el establecimiento. Los villanos, incluso, se reúnen en unas terapias al estilo de Alcohólicos Anónimos en las que expresan sus frustraciones en vista de que todos los días tienen que ser derrotados. Es precisamente en una de ellas en las que Ralph lamenta el que Felix Jr. se lleve todo el reconocimiento, más aún cuando lleva 30 años siendo el malo.

El guión introduce grandes cantidades de humor, particularmente en este primer acto, en el que es inmediatamente evidente que Disney debe haber pagado mucho dinero para conseguir todas las licencias de estos personajes virtuales. El hecho de que podamos ver a Zangief, de Street Fighter, o a Kano, de Mortal Kombat, entre otros, interactuar con Ralph, le agrega a la película un sentido de –digamos- “realismo”, que sería imposible con facsímiles razonables.

La gota que colma el vaso para Ralph es cuando Felix Jr. no lo invita a la celebración del 30 aniversario del videojuego, por lo que decide escapar en busca de su propia aventura en la que él pueda ser el héroe. Esto lo lleva videojuegos más actuales –inspirados en Halo, Gears of War y Mario Kart- en el que el gigantón conoce nuevos personajes, entre ellos la pequeña Vanellope (Sarah Silverman), habitante del juego de carreras Sugar Rush, gobernado por el rey King Candy (Alan Tudyk), que no la deja participar.


La mayor parte de Wreck-It Ralph se desarrolla en este mundo ultra azucarado. El guión se estanca en esta parte al tomarse demasiado tiempo en fortalecer la relación entre Ralph y Vanellope -algo que no logra del todo- mientras aguardamos por el comienzo del acto final. Afortunadamente los personajes secundarios de Felix Jr. y Calhoun, quienes cuentas con las voces de los tremendos comediantes Jack McBrayer y Jane Lynch, le inyectan humor al filme y lo mantienen entretenido.

Independientemente de esta pequeña reserva, la dirección de Rich Moore es sólida, complementada por una hermosa animación que se esmera por distinguir con sutiles toques los videojuegos de la era pasada y la actual, pero al mismo tiempo haciéndolos parte de un mismo universo. El ingenioso guión nunca deja de ser divertido a la vez que transmite una valiosa enseñanza a los cinéfilos más pequeños, muy a tono con la tradición de Disney. En síntesis, la película perfecta para padres e hijos fanáticos de Super Mario, tanto los que lo jugaron por primera vez en el NES como los que ahora lo hacen en el Wii. 


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