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Por Mario Alegre Femenías

Sin subtítulos

UC: Las trilogías de Qatsi, el samurai y la vida

12/19/2012

En los pasados meses, The Criterion Collection ha sacado nada menos que tres clásicas trilogías compuestas por películas que datan desde tan lejos como 1954 hasta tan cerca como el 2002.

La primera en salir fue el Samurai Trilogy, del director Hiroshi Inagaki, una épica acerca del legendario samurái Miyamoto Musashi que ha sido llamada la Gone With the Wind de Japón.

Luego lanzaron el Trilogy of Life, del controvertible cineasta Pier Paolo Pasolini, que resumió en tres largometrajes tres clásicas obras literarias de siglos pasados.

Por último, hace una semana Criterion debutó el Qatsi Trilogy, de Godfrey Reggio, quien con su acercamiento experimental borró la línea entre el documental y la narrativa con su singular visión de nuestro planeta y quiénes lo habitan.

Serán nueve las películas que se reseñarán en esta nueva –y agrandada- edición de Universidad Criterion.  


Samurai Trilogy

Quien me conoce sabe que soy un ultra fanático de las películas de samurái. Conocidas como “chanbara” –un subgénero del “jidaigeki” (dramas de época japoneses)-, estos filmes fueron mi introducción al cine extranjero a través de grandes maestros como Akira Kurosawa, Kenji Mizoguchi y Masaki Kobayashi. Sin embargo, esta trilogía de Miyamoto Musashi, una de las figuras más legendarias de la historia de Japón, nunca ha sido una de mis favoritas.

El director Hiroshi Inagaki, basándose en la novela de Eiji Yoshikawa, se tomó muchas libertadas artísticas al llevar a la pantalla grande la historia de este importantísimo samurái cuyas enseñanzas se resumen en The Book of the Five Rings, uno de los libros más influyentes en el arte de la confrontación, muy a la par con The Art of War, de Sun Tzu.

Inagaki optó por darle un tono más épico y romántico a la travesía de Miyamoto de un joven guerrero derrotado en la batalla de Sekigahara a un maestro de la espada. La primera cinta, Musashi Miyamoto (1954), se concentra en presentar a Miyamoto –encarnado por el inigualable Toshiro Mifune- como un torpe y rebelde muchacho sin dirección. Inagaki establece el interés amoroso que irá desarrollando a través de la trilogía mediante la figura de Otsu (Kaoru Yachigusa), una compueblana de Miyamoto, que jamás existió en la vida real.

El primer capítulo de la trilogía pierde demasiado tiempo en este romance juvenil hasta que finalmente aparece en la historia Takuan (Kuroemon Onoe), el monje que salva a Miyamoto de una muerte segura y se convierte en su guía, proveyéndoles enseñanzas de suma importancia que afinarán sus destrezas, no sólo con la espada, sino con la mente. Miyamoto ya es un diestro espadachín en la segunda película, Duel at Ichijoji Temple (1955), que mejora bastante la calidad de la trilogía.

En ella vemos a Miyamoto comenzando a formar su reputación como uno de los samurái más diestros de Japón, retando a maestros de varias escuelas y derrotándolos a todos. Sus hazañas son detenidamente observadas por otro samurái, Kojiro Sasaki (Koji Tsuruta), quien también sueña con hacer de su nombre uno legendario. Este segundo capítulo consigue equilibrar mejor las secuencias de acción –que no son muchas- con el melodrama, que aún no se libra del trillado romance.

En el último filme, Duel at Ganryu Island (1956), Sasaki y Miyamoto finalmente se enfrentan en un clásico combate en la playa que en cierto momento Quentin Tarantino quiso reproducir en Kill Bill Vol. 2 entre Beatrixx y Bill pero no pudo por restricciones en tiempo y presupuesto. El largometraje se concentra en la preparación de ambos guerreros para esta batalla hasta la muerte, y ciertamente es el mejor de los tres en términos de intensidad.

Aunque la trilogía en general se perjudica por el innecesario romance –que en cierto punto se convierte en un insoportable triángulo-, sí vale destacar la tremenda actuación de Mifune y la espléndida cinematografía que hace gran uso de una amplia y resplandeciente paleta de colores. Es una obra cinematográfica que puedo apreciar, pero en comparación con otras películas de la época, se queda algo corta.

Si les llama la atención, la trilogía está disponible en el canal de Criterion en Hulu Plus.

Presentación audiovisual

Las tres películas de la trilogía se presentan en su formato original 1.33:1 en resolución 1080p. En general todas lucen bastante bien en términos de detalles gracias a la alta definición. Los colores están bien saturados, el contraste es aceptable, aunque en Duel at Ichimonji Temple la copia parece haber sido la más afectada por el paso del tiempo, ya que se pierde algo de nitidez en varias escenas.

El audio se puede escuchar en 1.0 PCM Mono y cumple con su propósito. El diálogo se aprecia claramente, incluso en algunas secuencias que fueron dobladas, práctica poco común en el cine japonés.

Extras

Cada uno de los filmes cuenta con su propio análisis por parte del experto en cine William Scott Wilson en los que destaca las diferencias entre la historia real de Miyamoto y lo que terminó en pantalla. Los segmentos individuales duran entre 7 y 9 minutos.

Fuera de esto, sólo se incluyen los respectivos tráilers de cada parte de la trilogía y un panfleto de 25 páginas con ensayos por parte del profesor de cine Stephen Price al igual que Scott Wilson quien se adentra en el libro The Book of Five Rings, basado en la filosofía de Miyamoto.


The Trilogy of Life

Antes de alcanzar la infamia como el director de Salo, su última película, Pier Paolo Pasolini ya era uno de los artistas más controvertibles del séptimo arte. Luego de ver su notoria Trilogy of Life por primera vez, es sumamente fácil ver por qué. Las tres películas se basan en clásicas obras literarias: The Decameron, de Giovanni Boccaccio; The Canterbury Tales, del poeta y filósofo Geoffrey Chaucer; y Arabian Nights, cada una compuesta por breves historias.

En la primera, The Decameron (1971), Pasolini apunta sus cañones hacia la Iglesia Católica de manera satírica exponiendo las hipocresías de la institución en torno al sexo. El director cuenta diez historias del texto de Boccaccio, la primera mitad concentrándose en las vivencias del criminal Ciappelletto (Franco Citti), quien se convierte en un santo, y la segunda giran en torno a un pintor, interpretado por el propio Pasolini.

A lo largo de la trilogía Pasolini presenta a actores en completa desnudez, tanto hombres como mujeres, pero curiosamente ninguna escena es particularmente excitante. El cineasta apela más a la sátira, como en el cuento en The Decameron en el que las monjas de un convento solicitan favores sexuales del joven jardinero. De más está decir que si se ofende fácilmente, no debe pasar de este capítulo de la trilogía, ya que se pone mucho más explícita a medida que va avanzando.

Si The Decameron no fue vista con buenos ojos, The Canterbury Tales (1972) provocó tanta controversia que fue prohibida en Italia. Al adaptar el texto de Chaucer –a quien Pasolini interpreta en el filme-, el director empleo una estructura más antológica en la que las historias no se entrelazan entre sí, sirviendo como fábulas morales que una vez más señalan a la Iglesia. De hecho, su última secuencia –uno de los finales más dementes en la historia del cine- la condena directamente.

En la última película, Arabian Nights (1974), el amor predomina, y esta vez lo único que generó controversia –al menos en las partes más conservadoras del mundo- fue el explícito nivel de desnudez y violencia. El filme también tiene una estructura más convencional, con dos enamorados como protagonistas, la esclava y el amo que la pierde tras cometer un grave error. El amo emprende un viaje en el que se topa con distintas personas que lo deleitan con fascinantes historias.

Arabian Nights se distingue además por el uso de efectos especiales –no muy buenos por cierto- y la música de Ennio Morricone, que siempre es bienvenida. En general, el Trilogy of Life es una deleitable serie de historietas que sirve para expandir la apreciación de la obra de Pasolini. Mi recomendación: es mejor verla en pequeñas intervenciones que maratónicamente, que fue lo que yo hice.

Presentación audiovisual

Los tres filmes han recibido una impresionante restauración y se presentan en su format original 1.85:1 en resolución 1080p. Las copias contienen un notable nivel de grano que mantienen la cualidad fílmica de las películas, que en general lucen muy bien, con buena reproducción de colores que dan vida a los fantásticos vestuarios y paisajes. Las pocas fallas que se pueden encontrar, fuera de algunos rasguños y sucio, se concentran en deficiencias en los niveles de contraste, particularmente en Arabian Nights, que sufre de inconsistencias en la calidad de la copia.

Los discos incluyen sólo una pista de audio, en italiano PCM 1.0 Mono, con subtítulos en inglés. El sonido se escucha claramente por el canal central sin ninguna deficiencia notable.

Extras

Esta es una de las pocas veces que recomendaría que vieran los suplementos –que son muchos y excelentes- antes de ver las películas, ya que proveen valiosa información que será de gran beneficio a la hora de apreciar esta obra.

The Decameron

Patrick Rumple realiza un estupendo ensayo visual de 25 minutos que es indispensable a la hora de ver este largometraje, ofreciendo una breve retrospectiva de Pasolini  y cómo las vivencias del cineasta se reflejan en The Decameron.

El documental The Lost Body of Alibech, de 45 minutos, se concentra en la realización de una secuencia yemení que no pudo ser completada para The Decamaron.

Vía Pasolini resume en 27 minutos el por qué Pasolini fue una figura tan controvertible dentro y fuera del cine, desde sus tiempos como poeta y activista político hasta su trágico asesinato.

Por último, se incluyen dos tráilers del filme.

The Canterbury Tales

El disco contiene tres interesantes entrevistas, comenzando con la del experto en cine Sam Rohide, quien ofrece su apreciación de la película, y continuando con un dúo de remembranzas por parte del director de arte Dante Ferretti y el compositor Ennio Morricone.

El documental del 2006, Pasolini and the Secret Humiliation of Chaucer, conversa con varios cineastas que estuvieron involucrados en la producción y ofrece el revelador detalle de que 20 escenas fueron editadas del corte final antes de la premier en el Festival de Berlín. Desafortunadamente, el material se perdió para siempre.

También se incluyen tres tráilers de la cinta, dos en inglés y uno en italiano.

Arabian Nights

Pasolini ofrece una introducción al filme que fue grabada en 1974 antes de la premier en el Festival de Cannes, donde se proyectó un corte más extenso del largometraje. El material que fue editado se incluye en el disco aparte de la película.

El crítico de cine Tony Rayns realiza un ensayo visual de Arabian Nights, de 26 minutos de duración, en el que discute los temas claves de la película así como el turbulento pasado político de Pasolini. Al igual que con el de The Decameron, este ensayo debe verse antes de disfrutar de la película.

Pasolini and the Formf of the City es un documental corto acerca de las ciudades de Orte y Dabaudia, donde se rodó el filme.

Por último, tenemos un estupendo panfleto con un ensayo del crítico Colin MacCabe; un artículo redactado por Pasolini en el que rechaza la trilogía por completo; extractos de la conferencia de prensa en el Festival de Berlin; y un informe desde el set de Arabian Nights.


The Qatsi Trilogy

De las tres trilogías reseñadas aquí, esta es la que mayor resonancia tuvo en mí. Viendo un capítulo por noche a lo largo de tres días, pude apreciar claramente lo que el director Godfrey Reggio quiso expresar con su obra maestra. Contrario a Baraka, una cinta muy similar, dirigida por Ron Frickle, que funciona como un extraordinario retrato del mundo en el que vivimos, la propuesta de Reggio busca amarrar cada película temáticamente e invitar a la reflexión sobre lo que estamos observando.

En el idioma de los hopi, una tribu americana, Koyaanisqatsi significa “la vida fuera de balance”. El primer capítulo de la trilogía presenta exactamente eso al llevarnos en un viaje audiovisual, exento de una narrativa convencional, sin diálogo ni personajes, donde las imágenes que usualmente conforman el trasfondo del cine se convierten en protagonistas. Montañas, cuerpos de agua, metrópolis, fábricas, autopistas… Reggio crea un contraste entre la calma del mundo natural y el ritmo desenfrenado de la urbe.

El director recurrió a la música del compositor Philip Glass, con sus distintivas piezas realizadas a base de arpegios en rápidas sucesiones, y la magnífica cinematografía de Frickle, y su revolucionario uso de fotografía “time-lapse”, para mostrarnos unas de las imágenes urbanas más impresionantes jamás capturadas en celuloide. Esta sección, el plato central de la cinta, es un alucinante viaje de música y colores, donde podemos sentir cómo la vida se nos va a un paso sumamente acelerado mientras el mundo natural sigue su tranquilo curso.

En Powaqqatsi (1988) -que significa la vida en transformación o un modo parasítico de vida-, Reggio fijo su mirada en el hemisferio sur, particularmente en los países tercermundistas, donde la población vive en pobreza o bajo explotación, aun cuando hay una mayor harmonía entre ellos y su entorno. Mientras en Koyaanisqatsi (1983) predominó un ritmo rápido, aquí el director recurre a la cámara lenta para que contemplemos la manera cómo viven estas personas.

La cinta da un giro en su segunda mitad hacia lo urbano, donde se olvidan las tradiciones de estas pintorescas aldeas y las personas se convierten en una gran masa, sin identidad, poco sonrientes, sirviendo de preámbulo a lo que será el último capítulo de la trilogía, Naqoyqatsi, el cual estrenó en el 2002, un año después de la tragedia del 11 de septiembre. El pesimismo de esa época se siente en cada recuadro.

Esta vez Reggio trabaja con imágenes mayormente digitales, creadas por computadoras o extraídas de archivos audiovisuales, para adentrarnos en un mundo consumido por la tecnología. Números binarios componen nuestro diario vivir, los rostros humanos ya casi no se perciben. El caos, la falta de identidad, impera en el mundo. La música de Glass se torna sombría y concluimos este viaje con un retrato bastante tétrico de nuestra realidad. Naqoyqatsi significa: la vida como guerra o una vida de matarnos mutuamente. 

The Qatsi Trilogy puede ser tan superficial o profunda como usted quiera que sea. Las imágenes son a veces preciosas, otras deprimentes, pero siempre fascinantes. El significado que éstas poseen lo decide cada individuo y lo que ellas lo hagan sentir. Reggio busca provocar una reacción y crear conciencia en torno a cosas a las que casi nunca les prestamos atención. Expuestas de esta forma tan magistral, es difícil ignorar su poderoso mensaje.  

Presentación audiovisual

Antes de la llegada de esta colección en Blu-ray, sólo había visto Koyaanisqatsi en DVD, y la diferencia es del cielo a la tierra. Las tres películas recibieron una impecable restauración y el resultado es una experiencia completamente orgánica en la que se pueden apreciar con lujos de los detalles la impresionante cinematografía expuesta en pantalla. La reproducción de colores es muy sólida y vibrante. La excelente presentación se disfruta en su formato original 1.85:1 en resolución 1080p.

En términos auditivos, la experiencia es aún más impresionante. Al ser tres películas exentas de diálogo, la estupenda música de Philip Glass cobra un papel protagónico a través de la excelente pista en 5.1 DTS-HD que se escucha sencillamente brutal. A través de las composiciones de Glass –y los solos de Yo-Yo Ma en Naqoyqatsi-, se crea una atmósfera que complementa sustancialmente las imágenes y mantienen al espectador en un tipo de trance.

Extras

Al igual que en Trilogy of Life, esta es otra colección que está colmada de excelente material suplementario que enriquece sustantivamente la apreciación de las películas.

Koyaanisqatsi

En el segmento titulado Esscence of Life, el director Godfrey Reggio y el compositor Philip Glass discuten la producción de la trilogía y lo que deseaban transmitir con ella, así como sus respectivas interpretaciones.

Con motivo de este lanzamiento, Criterion entrevisto al cinematógrafo Ron Fricke –quien luego dirigiría Baraka y Samsara- en la que habla sobre su trabajo en Koyaanisqatsi, en particular los sets que se construyeron para la cinta y la fotografía “time-lapse” que se perfeccionó en ella.

El feature Privacy Campaign reúne ocho anuncios de televisión transmitidos en Nuevo México en 1974 que informaban acerca de la invasión de privacidad a través de la tecnología y cómo ésta se prestaba para manipular el comportamiento de la población.

Reggio también fue entrevistado por Criterion y discute el concepto visual que originalmente se propuso para realizar Koyaanisqatsi, al igual que provee la versión silente que se uso de demo en 1977. Con la ayuda de los poetas Allen Ginsberg y Peter Orlovsky, Reggio logró añadirle sonido a dos porciones de la versión silente, las cuales también se pueden ver aquí.

Por último, tenemos el tráiler de Koyaanisqatsi, realizado por Miramax.

Powaqqatsi

En una continuación de su discusión en el primer disco, Reggio y Glass continúan abordando los temas de la trilogía en un segmento de 20 minutos de duración grabado en el 2002.

En Inspirations and Ideas, Reggio habla acerca de las filosofías que influyeron en él a la hora de emprender este proyecto cinematográfico, en particular las figuras de Ivan Illich, Leopold Kohr y Luis Buñuel, así como las tradiciones de la tribu hopi.  

The Qatsi Trilogy es reseñada en un episodio de 1989 del programa de Nueva México “Colores!” en el que el periodista V.B. Prince entrevista a Reggio.

El cortometraje Anima Mundi, dirigido por Reggio y musicalizado por Glass, fue realizado en 1992 y se enfoca en distintos grupos de animales.

El tráiler original de Powaqqatsi completa los suplementos del disco.

Naqoyqatsi

Godfrey Reggio ofrece un epílogo a la trilogía en el que discute su impacto y cómo lo transformó. La entrevista fue grabada por Criterion con motivo de este lanzamiento.

Philip Glass y el renombrado violonchelista Yo-Yo Ma discuten su colaboración en la fenomenal banda sonora del filme, resaltando la importancia de la relación entre la música y las imágenes.

El suplemento más sustancioso en este disco es el panel que se realizó tras la proyección de Naqoyqatsi en la Universidad de Nueva York en el 2003. En él compartieron Reggio, Glass y el editor Jon Kane para hablar acerca de las tres películas, sus temas, la música y su distintiva propuesta visual, entre otros temas. La discusión dura poco menos de una hora.

The Making of Naqoyqatsi es un breve featurette que ofrece un vistazo a la producción de la cinta.

Por último, tenemos el tráiler de Naqoyqatsi y un panfleto de 36 páginas con tres ensayos: “Celebration and Warning”, de Scott Macdonald; “Counterpoint and Harmony”, de John Rockwell; y “Geologic Scale and Human Scale”, de Bill McKibben.

Nota final

Tres trilogías, tres recomendaciones distintas. El Samurai Trilogy, como les dije, no es santa de mi devoción, y el Blu-ray –a pesar de que se ve muy bien- es demasiado liviano en suplementos, así que diría que es mejor que opten por verla en Hulu Plus, si es que están suscritos (y, si no, deberían). El Trilogy of Life es uno de los lanzamientos más completos de Criterion del 2012, con una preciosa presentación tanto en los discos como en la caja que los acompaña. Sin embargo, si tuviese que escoger UNA de estas trilogías, The Qatsi Trilogy es de las mejores adiciones al Criterion Collection este año y una que veré en repetidas ocasiones.