Placeholder

Por Mario Alegre Femenías

Sin subtítulos

UC: Master of the House

04/25/2014
El sencillo melodrama nos ofrece un vistazo a los comienzos de uno de los grandes cineastas del siglo 20.

Luego de que “Ida” (Astrid Holm) se marcha de su casa tras cansarse del patrón de maltrato verbal que recibe de su marido, “Mads” (Mathilde Nielsen) -madre de crianza de “Viktor” (Johannes Meyer)- se muda con él para impartirle una lección de humildad y respeto hacia su esposa enseñándole a valorar el trabajo que realiza la mujer en el hogar, amas de casa descritas en el prólogo del largometraje Master of the House como “heroínas” del mundo moderno.

La trama podría parecer novísima para una película de la década del 50 o 60 –aunque incluso hoy podría ser vista así por algunas personas-, pero para un filme mudo de 1925 no era nada menos que radical. Se trata de uno de los primeros pasos que dio el renombrado cineasta danés Carl Theodor Dreyer en el séptimo arte tres años antes de filmar su obra maestra, The Passion of Joan of Arc, con la que inmortalizó su nombre en la historia del medio. Los orígenes de esa magna pieza cinematográfica los vemos aquí en el uso del close-up extremo (que capturó todas las emociones en el rostro de Renée Falconetti como Juana de Arco) y en la dinámica edición que Dreyer utilizó para agilizar el ritmo de lo que en esencia es una obra de cámara.

La historia se desarrolla casi en su totalidad en el pequeño apartamento de la familia, área que Dreyer utiliza a cabalidad a través de un fenomenal sentido de espacio que nos permite conocer cada rincón del hogar. Contrario a la norma para esa época –cuando el set solía funcionar como un escenario teatral filmado desde una sola dirección-, Dreyer exigió poder apuntar su cámara en cualquier dirección, por lo que mandó a construir el apartamento con paredes removibles. Es un detalle que parecerá insignificante pero que distingue a la cinta de la mayoría de sus contemporáneas en la multiplicidad de ángulos y cortes que se observan.

El guión –escrito por Dreyer y Sven Rindhom- no es nada trascendental, limitándose a la disputa doméstica, pero el ordinario argumento sirve de astuta sátira social con tenues destellos de comedia a través el personaje de “Mads”. Verla domesticar al frío y severo “Viktor” es uno de los placeres de la cinta sin que este sea personificado como un vil marido unidimensional, pues existe una razón para su miserable estado de ánimo. Master of the House –cuyo título original se traduce como “Honrarás a tu esposa”- no es más que un simple melodrama, pero uno que ofrece una ventana a los inicios de uno de los mayores cineastas de sus tiempos.

El disco

Master of the House fue restaurada digitalmente en 2K y se ve tan bien como podría verse. De hecho, para ser un filme de hace 89 años, se ve excelente, con tan solo pequeñas señales de deterioro, rasguños y sucio en la copia que no obstruyen la apreciación de la nítida imagen en blanco y negro. El piano sirve de acompañamiento musical a través de la banda sonora compuesta por Gillian B. Anderson, quien se inspiró en la partitura original que se usó en el estreno de la película y la integró a otras clásicas piezas.  

Los suplementos no son tan robustos como en otras ediciones de Criterion, pero los dos que tiene son muy buenos.

El mejor es el ensayo visual del experto historiador de cine David Bordwell, cuya voz acompaña varias escenas de Master of the House en las que da cátedra su vasto conocimiento fílmico resaltando las innovaciones que realizó Dreyer en la película y cómo estas fueron desarrollando en el resto de su filmografía.

Casper Tyjerg, otro historiador pero especializado en cine danés, aborda la carrera de Dreyer en comparación con lo que estaban realizando otros cineastas contemporáneos.

Por último, tenemos un panfleto de 24 páginas que incluye un ensayo escrito por Mark Le Fanu.

Master of the House está disponible ahora en una edición doble formato (Blu-ray y DVD) y para los suscriptores de Hulu Plus bajo el sello de The Criterion Collection