Cuatro amigas se van hasta abajo durante un fin de semana de cachondeo en Nueva Orleáns.

Todo es cachondeo, alcohol y diversión hasta que tu marido es retratado por un paparazzi pegándote cuernos y te arruina -no solo un lucrativo negocio- sino el fin de semana de irse "hasta abajo" con las chicas. 

Cuando Girls Trip se concentra en lo último, la película del director Malcolm D. Lee aprovecha a plenitud la contagiosa irreverencia que propulsa esta comedia picante que no tiene ningún reparo a la hora de escandalizar u ofender al espectador. El humor chabacano, escatológico y sexualmente explícito acostumbra a ser visto como lo más bajo del género, pero hecho correctamente puede ser un arte en sí mismo, más cuando se cuenta con un reparto tan sólido como el que aquí se observa, con cada una de las cuatro integrantes complementando a las otras tres con los respectivos arquetipos que les toca interpretar. 

Tenemos a Jada Pinkett Smith, la sensual madama de Magic Mike XXL que en este filme le toca encarnar el otro lado de la moneda, como “Lisa”, una recatada madre soltera cuyo “viernes de party” se ha reducido a “viernes de Netflix en el sofá”. Queen Latifah es “Sasha”, la bloguera especializada en chismes que no cuenta con suficientes hits para mantener su página –ni su hipoteca-  a flote; Regina Hall, como “Ryan”, es la exitosa del grupo, la “segunda venida de Oprah”, autora del libro de autoayuda “Puedes tenerlo todo” que aparenta estar felizmente casada en un matrimonio perfecto con un exjugador de la NFL; y Tiffany Haddish es la roba película del elenco, de hombre “Dina”, la extrovertida que le mete mano a lo que sea y se adueña de toda escena en la que aparece. 

Las cuatro amigas no se ven hace cinco años y aprovechan que “Ryan” será la invitada especial de una convención en Nueva Orleáns para reencontrarse, ponerse al día y, también, darse dos o tres (o cuatro o cinco) tragos. Y vaya que lo hacen. El libreto es un absoluto relajo mientras su objetivo es acabar revolcadas en una cuneta o tratar de conseguir un hombre que libre a “Lisa” de la sequía sexual que enfrenta. Es solo cuando gira hacia lo novelero, hacia la mencionada infidelidad y otras espinitas del pasado entre ellas, que los clichés se asoman y el filme se desinfla. 

Con una duración de dos horas, un buen tijerazo en edición le habría ayudado a limar estas asperezas y suprimir los baches entre los estallidos de carcajadas -la mayoría de estos provocados por Haddish- que, al final del día, es lo que uno se lleva del buen rato que pasó en el cine. 

Nota al calce: Girls Trip, un estreno comercial dirigido a la masa, financiado por uno de los mayores estudios en Hollywoood y que -hasta ahora- ha generado $92 millones en la taquilla global, se exhibe a partir de hoy exclusivamente en una sala de Fine Arts Café, en Miramar.

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