Fede Álvarez debuta en el cine con "Evil Dead"

Por Mario Alegre Femenías / mario.alegre@primerahora.com 04/11/2013 | 00:00 a.m.
El cineasta uruguayo Fede Álvarez junto a la protagonista de su ópera prima, Jane Levy. (Suministrada)  
Tras irrumpir en el mundo del cine con un cortometraje en Youtube, el director uruguayo está al mando del remake de uno de los mayores clásicos del horror: Evil Dead.

El 3 de noviembre de 2009, Federico Álvarez, un aficionado del cine de 31 años, oriundo de Uruguay, subió a su canal en Youtube su más reciente cortometraje, titulado ¡Ataque de pánico! En menos de cinco minutos, Fede, como se le conoce, dio vida a una invasión de robots gigantes en Montevideo, demostrando un asombroso manejo del medio cinematográfico.

Para Álvarez, ¡Ataque de pánico! fue un corto más, como muchos de los que llevaba haciendo desde los siete años, de manera autodidacta, realizando animaciones stop-motion con sus figuras de acción de Star Wars. Sin embargo, este cortometraje se convirtió en una sensación cibernética y, a pocos días después de aparecer en Youtube, los estudios de Hollywood empezaron a llamar.

Uno de las primeras casas productoras en hacerle un acercamiento fue Ghost House Pictures, del cineasta Sam Raimi, que le ofreció $40 millones de presupuesto para su primer largometraje. Para que tenga una perspectiva, ¡Ataque de pánico! costó menos de $1,000. Poco más de tres años después, Álvarez tiene a su cargo como ópera prima reintroducir a una nueva audiencia a uno de los mayores clásicos del género de horror: Evil Dead.


Por lo general, cuando los fanáticos se enteran de que se estará rehaciendo un clásico, la reacción inmediata es rechazarlo. Tú te encontrabas en la encrucijada de que eras fanático de The Evil Dead y estarías rehaciéndola.

Sí, de hecho, yo me enteré que Sam la quería hacer mucho antes de sacar ¡Ataque de pánico!, ahí por el 2006. Leí que tenía ganas de hacer una nueva Evil Dead y a mí personalmente no me gustaba la idea de que la volvieran hacer. Pero después, cuando Sam me la ofreció, fue una manera para mí de asegurarme de que fuera una buena versión. Pensé que si decía que “no” alguien más le iba a decir que “sí” e iban a hacer algo que no me gustara.

¿Cómo lograste dividirte entre Fede el fanático y Fede el director?

Mi mayor inquietud fue hacer un buen filme sin dejarme llevar por las cosas que amaba de la original. Sabíamos que teníamos que hacer una película para un público nuevo. Había que construirla de esa forma. Si uno la arma de manera que dependa mucho de la película original y que solo va dirigida a satisfacer a los fanáticos de la original, mucha gente va a sentir que se queda atrás mientras la ve. Tiene que funcionar por sí misma.

¿Alteró de alguna forma esta experiencia tu opinión en torno a los remakes?

Yo nunca tuve nada en contra de los remakes en particular. Lo que tengo en general es algo en contra de las malas películas (se ríe). Por definición un remake no tiene que ser malo. Hay varios ejemplos en el pasado de remakes que son exitosos y son buenas películas, tales como The Fly, de Cronenberg, o The Thing, de Carpenter. Esas películas lograron hacer que esas clásicas historias de los años 50 pasaran exitosamente a una nueva generación de los 80, y esa era mi meta con Evil Dead: introducir al público contemporáneo al clásico de los 80. El problema son las malas películas, no los remakes.

El guión lo escribiste en conjunto con tu amigo Rodo Sayagues pero originalmente se había hablado de que Diablo Cody estaría trabajando en la adaptación. ¿De qué manera se mantuvo ella como parte del proceso?

Cuando terminamos nuestro segundo borrador de la película, yo pedí que viniera un guionista americano, porque el inglés no es mi primer idioma, a revisar los diálogos. Diablo es muy fanática de las películas originales y fue una buena manera de que ella participara del proceso.


En ¡Ataque de Pánico! hiciste mucho uso de efectos computarizados. Sin embargo, en Evil Dead leí que todos los efectos son prácticos.

Así es. En Evil Dead no había necesidad de usar computadoras. Se podían usar para hacer las cosas más sencillas y ahorrarse tiempo en el set, pero yo quería que se viera 100 por ciento real. Con ¡Ataque de pánico! no había manera de hacer algunos de los efectos sin computadoras, pero aquí me negué a usarlas. Quería que la película no envejezca rápido. Cuando uno usa efectos en computadora, los efectos añejan en cuestión de años. 

La cinta es sumamente sangrienta. Probablemente el estreno comercial más sangriento que he visto en muchos años. Esto te obligó a editar la cinta para conseguir una clasificación R. ¿En algún momento hubo resistencia de los productores o el estudio en torno al nivel de violencia?

No, la verdad es que la filmamos sin preocuparnos por la censura ni la clasificación que nos iban a poner. Cuando la terminamos nos dieron una clasificación NC-17 y entonces tuvimos que hacerle unos recortes mínimos, prácticamente recuadros. Tiros que en vez de durar tres segundos duran dos.

En la vida real, los seres humanos racionales reaccionarían asqueados a los hechos que presentas, mas sin embargo los fanáticos del horror se sienten atraídos a ellos mientras más gráficos son. ¿A qué crees que se deba esta paradoja?

Creo que a uno le gusta exponerse a cosas que en la vida real no puede ver y sobre todo exponerse a ellas de manera segura. Es la misma razón por la que uno se monta en una montaña rusa: te gusta sentir la sensación de que te vas a morir, te cuestionas por qué te montaste ahí mientras vas subiendo. A uno le gusta exponerse a cosas que te generan un golpe de adrenalina pero sabiendo que no te va a pasar nada. Entiendo que las películas de terror funcionan de manera similar.


¿Cómo describirías tu primera primera experiencia en Hollywood?

Pues la verdad un placer (se ríe). Muy divertido y muy gratificante. Sobre todo viniendo de un lugar como Uruguay, donde no hay industria de cine, es un placer venir acá y hacer las cosas con un buen presupuesto, rodeado de artistas y técnicos de primer nivel. El único lado malo que a veces afecta las cosas, que es perder el control creativo, fue la única cosa que no sucedió. Pude trabajar con toda la libertad del mundo sin que la máquina de Hollywood afectara la película.

¿Cuán importante fue el apoyo de Raimi? ¿Qué aprendiste de él?

Es un tipo genial. El mejor jefe que uno puede tener, sobre todo porque además de productor él es director. Él sabe que lo último que quiere un director es tener un productor diciéndole cómo hacer las cosas. Así que desde el día uno me cedió todo el poder del control creativo. Es el mejor amigo que uno puede tener en este proceso.

Hace poco leí que podrías regresar a Evil Dead e incluso unir tu visión con la de Raimi. ¿Saben ya cómo harían esta fusión?

Estamos viéndolo todavía. No queremos hablar mucho de eso para no arruinar la película pero la idea es unir la mitología de nuestra película con la de Sam en una última película. Por ahora estamos trabajando en una secuela para esta película mientras Sam trabaja en una para Army of Darkness y si esas dos películas suceden a mí me parecería interesante unirlas en una que combine los dos mundos.

Tags

Sam RaimiEvil DeadFede Álvarez