"La espera desespera" retoma las salas de cine

01/17/2013 |
Los actores Carlos Marchand, Marisé Álvarez y Lynnette Salas protagonizan la película La espera desespera, que hace referencia a la crisis económica desde una mirada cómica.  (Archivo)  
La cinta se presentará en Coamo y Mayagüez.

El público de Coamo y de Mayagüez tendrá la oportunidad de conocer a “Jorge” y a “Lisa”, personajes del filme puertorriqueño La espera desespera que enfrentan un asunto serio, pero desde una perspectiva cómica.

La película, de Coraly Santaliz, retoma las salas de cine tras seis semanas en cartelera. Esta vez, a partir del 24 de enero se proyectará en las salas independientes Teatro Hollywood, en Coamo, y El Cine, en el Town Center en Mayagüez.

La productora María José Delgado aseguró que a la película le ha ido “superbién” por las reacciones a través de las redes sociales y los comentarios en las salas. “La gente se reía, aplaudía y hacía comentarios a los actores durante la película”, comentó.

La comedia presenta a la joven “Lisa”, quien necesita una operación por una condición cardiaca. Tras intentos fallidos para conseguir el dinero, su esposo “Jorge” robará un banco, pero su ingenuidad y su inexperiencia le darán el toque gracioso a la trama. La pareja es interpretada por los actores Marisé Álvarez y Carlos Marchand, mientras que la cajera del banco está a cargo de la actriz Lynnette Salas.

“Estamos tocando una realidad que se vive en el país, por eso la gente se identifica. No es que se esté de acuerdo con el robo, pero se identifican porque al final es para una buena causa”, expresó la productora, quien junto a la guionista Coraly Santaliz y el director de fotografía Walter Santaliz evalúan diferentes festivales de cine para futuras presentaciones.

Este trabajo mereció $250,000 como parte de los guiones ganadores del proyecto CoLab, de la Corporación de Cine de Puerto Rico.

Además de la calidad del producto, Delgado reconoció que la cinta se benefició del respaldo que recibió la película boricua Broche de oro, del director Raúl Marchand, en las salas del país. “Las películas puertorriqueñas gozan de mala reputación, así que la acogida de Broche de oro dejó las puertas abiertas para nosotros. Nos dio un empujón pensando en el poco presupuesto”, dijo.