¿Terquedad, falta de creatividad, estrategia de mercadeo o coincidencia? Las respuestas apuntan a las tres primeras causas, jamás a la última. No es un fenómeno reciente y sucede con mucha frecuencia, tanta, que al espectador le queda la sensación de vivir un déjà vu.

Se trata de películas con temáticas y personajes similares (por no decir que idénticos), que se estrenan casi en sincronía.

Un ejemplo claro es Olympus has Fallen, de Antoine Fuqua, un relato muy parecido al de White House Down, de Roland Emmerich.

La primera convierte en héroe a un agente del servicio secreto (Gerard Butler) que intenta salvar al Presidente de EE. UU. (Aaron Eckhart), secuestrado en la Casa Blanca por un grupo de terroristas norcoreanos. La acción transcurre en medio de espectaculares efectos, que incluyen dejar en ruinas la sede de gobierno.


Por su lado, White House Down se centra en un aspirante a agente especial (Channing Tatum) que queda atrapado en la toma de rehenes en la Casa Blanca –que incluye al presidente (Jamie Foxx)–, a manos de un grupo paramilitar. ¿Qué sigue?: el emblemático edificio queda destruido, secuencia habitual en manos de Emmerich, que ya destrozó la sede presidencial en Independence Day, de 1996.


“Si todo lo que tienen en común son conceptos genéricos, las dos películas pueden funcionar en la misma temporada. Pero si son similares en cosas específicas, puede ser un problema, especialmente para la segunda”, comentó Bruce Nash, director de la web The Numbers, en un artículo de Los Angeles Times. “Las películas sobre la Casa Blanca parecen estar cerca de esa segunda categoría”, complementa.

Pero la toma y destrucción de un lugar tan famoso no solamente se les puede ocurrir a varios guionistas y estudios al mismo tiempo. Otra fuente de inspiración colectiva es el fin del mundo. Este año, dos casos lo ratifican: Oblivion, que aún está en cartelera, y After Earth, con Will y Jaden Smith, que llegará en junio.


“Los últimos diez años de Hollywood se han caracterizado por una creciente aversión al riesgo. Los estudios cada vez tratan de ir más a la fija y ensayan menos cosas novedosas. En ese contexto, se ha vuelto habitual repetir una y otra vez las fórmulas que funcionan, incluso, las de la competencia”, asegura el crítico colombiano de cine Mauricio Reina.

No hay género que se salve de la epidemia de filmes clonados: desde películas para niños, pasando por la acción y la comedia (donde se sitúan varios casos), hasta producciones independientes.

Según el libro The Hollywood Economist, los estudios son cada vez menos originales y basan sus lanzamientos en remakes, sagas, series de TV y videojuegos.

La guerra en la meca del cine no es por los argumentos originales, sino por ser los primeros en estrenar lo que tienen. 

Estas once películas no sólo son demasiado similares sino que estrenaron casi al mismo tiempo.