Crítica: Wrath of the Titans

03/29/2012 | 10:01 a.m.
Lee la crítica de Wrath of the Titans y ve otro episodio de Pa'l Cine.

Siento que debería buscar mi crítica del remake de Clash of the Titans de hace dos años, cambiar “Clash” por “Wrath”, reescribir la sinopsis y simplemente republicarla, pero eso no sería profesional. La secuela Wrath of the Titans es tan inmediatamente olvidable como su predecesora, un despilfarro de impresionantes efectos especiales puestos al servicio de una historia que, como mucho, sirve de entretenimiento pasajero.

La gran diferencia entre Clash y Wrath es que la primera fue una genérica cinta de aventura mientras que la segunda es una genérica película de guerra: mortales vs. titanes. El “talento” detrás de la cámara ha sido alterado, con el director Jonathan Liebesman (Battle Los Angeles) entrando en sustitución de Louis Leterrier (The Incredible Hulk), pero si no se percata de esto es comprensible. La dirección de ambos es tan indiferenciada como una cinta y la otra.

Sam Worthington regresa con mucho más pelo y su característica voz raspada como Perseo, el hijo bastardo de Zeus encargado con salvar a la humanidad de la furia –o, mejor dicho, ira- de los titanes. Una vez más observamos cómo se rehúsa a servir a los dioses a pesar de los reclamos de su padre y una vez más vemos como se lanza a la batalla, porque de lo contrario no habría película. A Perseo le gusta hacerse del rogar.

Liam Neeson vuelve a interpretar a Zeus pero en esta ocasión no tiene nada ni remotamente tan memorable como la frase “¡RELEASE DE KRAKEN!” que tanto escuchamos en el 2010. El dios griego se ve en aprietos junto a sus hermanos debido a que los mortales ya no rezan, lo cual los deja impotentes. Sin embargo, eso no hace a los dioses menos traicioneros. Hades (Ralph Fiennes) y Ares (Édgar Ramírez) capturan a Zeus en el inframundo y amenazan con soltar a los titanes como venganza.

En esta entrega el protagónico semidiós es viudo. La actriz Gemma Artenton, que en la película original encarnó a Io, no pudo regresar para ésta, lo que significa que el guión la mata y crea un nuevo interés amoroso en la forma de la reina Andrómeda, interpretada por Rosamund Pike. Junto a su ejército, Perseo emprende una tediosa búsqueda de tres artefactos -mientras combate con cíclopes y quimeras- que al unirse crearán una súper arma, capaz de destruir a Cronos.

El guión de Dan Mazeau y David Johnson emana aburrimiento. El desarrollo de los personajes es risible; el diálogo, pésimo, y su estructura, trillada. Poco logra la dirección de Liebesman para mejorar esta situación, con los asombrosos efectos especiales y pasables secuencias de acción como el único alivio a la mediocridad que impera en el largometraje.

Diría más sobre lo desechable que es Wrath of the Titans y cómo sirve para recordarnos que Hollywood nos vende la misma película una y otra vez hasta que nos cansamos de pagar por ella, pero sería una pérdida de su tiempo y el mío. Tengo que guardar algo para la secuela… ¿Fall of the Titans? ¿Death of the Titans? ¿Qué tal... Does Anybody Really Care About the Titans?? Esta última la podría dirigir Tyler Perry.