Dagmar: "Me encanta ser la persona que soy"-VÍDEO

Por Rosalina Marrero Rodríguez / rosalina.marrero@elnuevodia.com 05/04/2013 |
El año pasado se dejó tentar por el deseo de la fama y por poco audiciona para el reality show The X Factor (Fox), pero lo pensó bien y optó por no hacerlo. (juan.alicea@gfrmedia.com)  
Dagmar no se visualizó fuera del escenario, pero ya planifica el momento de abandonarlo.

No es rubia natural, es “rubia oxigenada”. Pero eso es quizás lo único artificial en la vida de Dagmar. Tampoco es falsa la fama de despistada que a diario alimenta su compañero de animación Raymond Arrieta.

“Mi despiste es bien malo”, reconoce con esa sonrisa aniñada que la acompaña en el tiempo.

La artista que habita en el cuerpo de la hija del retirado locutor Rafael Rivera y Ana Celia Dávila es auténtica; siempre supo que su lugar estaba en el escenario.

“Desde chiquita decía que quería ser artista. En los salones entregaban un papel donde ponías lo que quisieras ser cuando fueras grande y siempre puse artista”, recuerda.

Estudió piano y canto en el Conservatorio de Música de Puerto Rico, pero fue su padre su mejor maestro.

“Cantábamos juntos cuando era chiquita; papi me enseñó muchas canciones y me enseñó mucha técnica vocal”, relató.

Sus inquietudes en la canción se cruzaron con la comedia cuando el fenecido productor y comediante Tommy Muñiz le dio paso a “Dagmarita” en el programa Esto no tiene nombre, en la década de los 70. La televisión se convirtió entonces en su primer escenario.

“Al principio me sentía más cantante, pero cuando entro al mundo de la animación, que me enamoró ese contacto con el público, las dos (facetas) quedaron a la par porque, como animadora, puedo cantar y me fascina”, dijo.

Frente a las cámaras, Dagmar proyecta una personalidad alegre, solidaria, espontánea, sencilla. Pero fuera del estudio de televisión, es poco lo que esta acuariana revela de ella. Apenas se confiesa amante de las faenas del hogar, la decoración y de todas “las cosas de nena”, como maquillajes, manicura y peinados. También le gustan la lectura y el mar.

Su vida íntima la protege con firmeza. El proceso de divorcio de quien fue su esposo por más de 25 años, Faustino García, lo manejó con la misma privacidad.

“No me gusta hablar de mi familia, ellos tienen su vida privada y yo se la respeto; siempre lo he mantenido así por todos los años que llevo de carrera”, advierte mientras escapa su mirada hacia la laguna del Condado.

Si existe alguna distancia entre la artista y la mujer, esta se cerró a inicios de la década de 2000 cuando su salud destapó su lado más vulnerable. De sus operaciones de espalda, hígado, útero y posterior cáncer en la lengua y garganta, fue esto último lo que más la estremeció.

“Nadie en mi familia lo tuvo, yo fui la primera”, cuenta. “Yo me entregué, espiritualmente yo estaba fuerte, pero en la carne destruida, como cualquier persona a la que le diagnostican cáncer”.

 
Autorretrato a Dagmar

La animadora conversa sobre su vida con Primera Hora.


Aun cuando temió por su vida, el espíritu luchador que conoció de su madre, Ana Cecilia Dávila, se crecía sobre ella.

“Siempre me proyecté sana. Sí llegué pensar que iba a morir, inclusive se lo dije a mi hijo (Faustino Jr. García): ‘Yo creo que yo me voy a morir’, y él me dijo: ‘Mami, tú has sido una mujer muy fuerte siempre y tú vas a poder con esto’”, compartió la conductora del programa Día a día de Telemundo.

Contrario a muchas personas que enfrentan duros desafíos de salud, Dagmar asegura que su vida es la misma antes y después del cáncer.

“Mucha gente me pregunta si he cambiado, y no, sigo siendo la misma y sigo viviendo igual, lo que pasa es que si antes tenía paciencia, ahora la tengo tres veces más; si yo siento amor, te voy a amar tres veces más; si quiero disfrutarme algo, me lo voy a disfrutar tres veces más, pero no es que me haya cambiado la vida”, aclara.

¿Y algo que te hubieras querido cambiar?

Me encanta la persona que soy. He logrado muchas cosas, yo soy bien afortunada, siempre lo digo. Pero una cosa que me gustaría hacer es que, cuando decida dejar la televisión para que venga otra persona a ponerse ahí, a disfrutar todo lo que yo he disfrutado, ese pase de batón yo lo quiero vivir. Quiero sentir esa alegría de dárselo a alguien, que vaya allí y en su tierra logre lo que yo he logrado.

Ese retiro lo tiene planificado, aunque sin fecha definida. Lo que sí tiene más adelantado es el inicio de una campaña a través de las redes sociales para emplazar a los científicos a trabajar en favor de alternativas para la cura del cáncer.

“Ya yo estoy cansada de que se vaya tanta gente joven, vidas llenas de esplendor; voy a comenzar un reclamo a través de las redes sociales, porque ya está bueno. Ya hay muchos adelantos con las células madres y algo tienen que tener, que lo saquen para salvar las vidas, incluyendo la mía, porque si a mí me vuelve a tocar otra vez, que Dios me guarde, yo no puedo coger más radiación, yo no puedo coger más quimioterapias, entonces, ¿qué va a ser de mi vida?”.

¿Por qué no tuviste más hijos?

Los otros no los pude hacer, los perdí. El único que Dios me regaló fue ese niño que ha sido una bendición para todos.

¿Estás feliz?

Estoy bien y no hay felicidad completa, nadie la tiene.

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