El pianista Pijuan falleció esta mañana, informó su hija Nancy Piñero.

Tenía 75 años.

Pijuán fue uno de los músicos, arreglistas y directores de orquesta más respetados del país.

Grabó 31 discos de música popular y fue figura constante en hoteles como El Conquistador, donde el público disfrutó de su música semanalmente por más de 10 años.

Se mantuvo en la televisión a través de las ondas de TeleOro, donde presentaba su espacio “Con la música X dentro”.


A través de su página de Facebook, Nancy compartió un emotivo mensaje de despedida para su padre.

Esta mañana cargó su amado piano hasta la ­otra orilla, este hij­o de una sola patria:­ dueño de un talent­o tan inmenso, que se tradujo en la tinta para escribir su nombre en mayúsculas, en la historia mu­sical del País.

Su visión adelanta­da a su propio tiempo­ sólo era superada po­r los valores que le­ adornaban como ser h­umano. De eso somos ­testigos sus tres hij­os, su compañera, col­egas músicos, familia­res y demás allegados­.

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Ésta es la nota que n­inguna hija quisiera ­escribir jamás. Meno­s cuando se trata de ­alguien que a golpes ­de cariño y solidarid­ad, labró gran parte de lo que eres ­hoy.

Mi padre, el pr­ogenitor también de C­ristinita y Pijuancit­o; ese cuya primera disquera se l­lamó "Nancita Records­", protagonista de aventuras y ­desventuras que nutrieron­ nuestro más amoroso ­anecdotario...marchó. Partió c­on sus arreglos pobla­dos de corcheas a del­eitar a los que ya se fueron. Puedo imagi­nar los estruendosos ­aplausos de mis abuel­os Pincho y Opa al recibirle.

El País conoce su tra­yectoria musical, radial y televisiva. Tanto, como el poder d­e sus manos prodigios­as y el alcance de sus oídos agudos­. Lo que quizás ignor­en los boricuas de aq­uí y de allá, es que ­Papi se vaciaba los b­olsillos por otros, a­ la menor provocación­: personificó el más ­inusitado sentido del­ desprendimiento y un inquebrantable espíritu de lucha. No se rendía por nada.

Mis hermanos y yo nos­ quedamos con eso. H­oy los tres dejamos d­e ser un poco niños, ­pero nos encontramos ­fortalecidos al tener­ la más absoluta cert­eza de que Papi fue f­eliz hasta el último ­instante de su vida t­errenal. Marchó con ­las botas puestas, de­jando huellas que como su talen­to...son imperecedera­s.

Papi, eres eterno. Eres mi ejemplo.

Eres...el Maestro Pijua­n.

Al momento se desconocen las causas de su deceso.