Hasta abajo con “la Vampy” de Lajas -VÍDEOS

04/29/2013 |
A Dagmar Flores Henríquez, su verdadero nombre, no le molestan las críticas, pero sí que la cataloguen como drogadicta o alcohólica. (jorge.ramirez@gfrmedia.com)  
La pícara estrella boricua de YouTube enfatiza que su único vicio es ser atrevida.

Si busca bajo el nombre Dagmar Flores Henríquez en la red de vídeos YouTube, quizás encuentre uno o dos. Pero si hace una búsqueda más específica y escribe “la Vampiresa de Lajas”, se topará con decenas de vídeos caseros grabados, editados y protagonizados por la misma Dagmar Flores Henríquez.

Esta lajeña, del barrio La Haya, saltó a la “fama virtual” hace cerca de tres años, cuando comenzó a publicar los vídeos que ella misma se hace mientras baila al ritmo de cualquier género musical en los espacios de su hogar.

Comenzó con temas de reguetón y por ahí siguió con La morcilla prieta, el Culiquitaca, Rabiosa, el Harlem Shake, el Pollito pío y hasta el Caballito de palo, uno de los más recientes y que ayer, domingo, tenía más de 80,000 visitas.

“En el 2010, me da la curiosidad de abrir una página de YouTube simplemente por vacilón, y hago la página, me invento un vídeo de reguetón y de ahí en adelante lo he hecho por los fans míos”, detalla la creadora de unos 22 vídeos, con cerca de un millón de visitas entre todos.

 
Entrevista a La Vampi de Lajas

Entrevista a la personalidad de Youtube , La vampiresa de Lajas


No quiere ser artista

Madre de cinco hijos, “la Vampy”, como también se le conoce en las redes sociales de Internet, no tiene aspiraciones artísticas, simplemente le gusta bailar.

“Nunca me dio por ser bailarina ni artista; solo que cuando era nena quería aprender a bailar como los gringos”, dice desde la plaza pública de la Ciudad Cardenalicia.

Sus vídeos –algunos con casi 90,000 visitas– son rústicos. No usa elementos de producción más allá de su escoba o su cocina de fondo. El vestuario es casi siempre una camisa ligera con un pantalón corto, o un traje casual. Los hombros destapados son un elemento obligado, así como la exhibición de gran parte de sus pobladas piernas.

Lo más avanzado que utiliza es la webcam de su computadora o la de su compañero sentimental, quien prefiere mantenerse en el anonimato. El sonido lo obtiene de las bocinas de la misma computadora y, en algunas ocasiones, usa el radio de su carro.


Se la “tripean” bien duro

La popularidad de esta humilde mujer, de 37 años, no necesariamente se apoya en su cuestionado talento para el baile. La mayoría de las veces las personas usan sus vídeos para ridiculizarla, algo de lo que es consciente.

“Es un poco difícil, no es que me gusta la idea de que lo hagan, pero el que hace cosas se tiene que acostumbrar a lo bueno y lo malo”, manifiesta Flores Henríquez, quien ha tenido que abrir múltiples cuentas en Facebook porque los administradores de la red le han cerrado varios por los comentarios que sobre ella hacen sus dizque “amigos”.

“Yo no encuentro malo el baile; muchos me burlan, me tiran bien duro; hay personas que me ofenden duro, mucho, muchísimo”, agrega.

La parodia que de ella hace la actriz Ivonne Arriaga como “la Vampirita” no le simpatiza mucho. Sí le agrada que el equipo de Noche [i]legal (Univisión) se haya tomado el tiempo de parodiarla, pero no le gusta la imagen que se proyecta de ella.

“No es que me moleste que me imiten, lo que pasa es que muchas imitaciones me hacen ver como una persona que uso drogas y no las he usado nunca; yo no bebo, aunque parezca, y no fumo, y me hacen ver como si fuera una alcohólica. Yo soy una persona alegre, hyper, pero de naturaleza, no necesito drogarme ni fumar”, apunta.

Para Dagmar, la Vampy es un escape, es su oportunidad de liberar la timidez que denota en su voz y en su modo de expresarse y, aunque muchos la critiquen, asegura que son más los que no quieren que se quite.


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