Lawrence La Fountain-Stokes se afila las uñas

05/02/2009 |

Él y sus textos necesitaban “validación, saber si vale la pena seguir escribiendo, porque cuesta mucho trabajo”. Pero le fue difícil conseguir esa aprobación en un mercado editorial marcado por el prejuicio de que la narrativa “tiene que contar historias”.

Hace 10 años, envió sus manuscritos a “un montón de editoriales”. De todas le llegaban cartas de rechazo en las que no se exponían las razones para optar por no publicarlos. Larry, como se le conoce, sospecha que ser “literatura abiertamente gay, de un autor abiertamente gay”, pudo haber sido uno de varios factores que propició la censura.

Otros serían,  probablemente, su gusto por “formas no convencionales”, los contenidos “no aptos para menores, como la pornografía” y  “lo mucho de autobiográfico” que pudieran ser sus creaciones, que por fin se han puesto en circulación bajo el título Uñas pintadas de azul / Blue Fingernails (Bilingual Press, Arizona State University).

“Para mí la literatura es un espacio de diversión, mágico, donde todas las cosas que uno se imagina o sueña pueden darse”, expresa Lawrence La Fountain con una sonrisa que materializa el espíritu lúdico de los 24 relatos  en español  e inglés que se recogen en el tomo de 311 páginas.

“Mi interés es el deleite de la palabra. Quise exponer mi experiencia como hombre gay, puertorriqueño, quise dialogar con (el fallecido escritor) Manuel Ramos Otero. No separo entre la experiencia personal y la literatura”, establece el profesor de esa materia en la Universidad de Michigan.

“No me preocupan las etiquetas y a mucha honra me autoidentifico como autor gay puertorriqueño. Eso le da coherencia a mi escritura y es justo con el público”, expone.

Algunos de los cuentos del volumen, disponible en la librería Isla, en Río Piedras, permiten ser leídos como poemas. Otros esbozan emotivas historias a lo largo de fluires de conciencia, de forma similar a como lo hace el narrador de la novela de Ángel Lozada No quiero quedarme sola y vacía, otra víctima de censura.

“El que tenga expectativas de una trama lineal y clara se va a decepcionar”, advierte el también activista de los derechos de los homosexuales.

Larry reconoce que esa linealidad  es uno de los  moldes que esperan los lectores “en esta época de la profesionalización de los escritores”, ésos a los que se les hace más fácil publicar.

Firme en su postura

La mejor manera en que los artistas homosexuales pueden contribuir a conseguir igualdad de derechos para esta población es salir del clóset, opina La Fountain.

Según el escritor, “hay un vínculo entre la cultura y la política” que es esencial en esta lucha por la igualdad, puesto que las artes forjan opinión pública.

Que el artista gay se identifique  como tal  “hace una gran diferencia” porque enfrenta a las personas, especialmente  los fans de los artistas, con sus prejuicios.

Una vez el seguidor del artista gay reconoce sus preconcepciones, reflexiona sobre ellas y entonces se generan  diálogos con gente más informada.

Entretanto, al público que también se identifica como gay se le abren puentes con el resto de la comunidad que es fiel al escritor, cantante o actor en cuestión.

“Yo respeto a los que se mantienen discretos con respecto a su sexualidad, pero, hasta que no compartan lo personal, no llegarán al pueblo”, concluye.