Noelia Crespo nació con la habilidad de hacer reír - VÍDEO

Por Amary Santiago Torres 10/05/2013 |
Tuvo que derribar las barreras del discrimen y de las apariencias para forjar su carrera.
La actriz lamentó el desenfoque en el Departamento de Educación.  (angel.rivera@gfrmedia.com)  

Unos dicen que es chistosa. Otros le exigen los derechos de autor de las anécdotas que ella transforma en escenas graciosas. Todos coinciden en que Noelia Crespo nació con la habilidad de hacer reír.

Que conste, no con la capacidad para provocar las lágrimas, porque “hasta la cebolla te hace llorar”.

“Tengo la chispa. Eso vino con el equipo”, soltó la experimentada actriz sobre su carta de presentación en un mundo del entretenimiento en el que las apariencias, el discrimen y la falta de padrinos le hicieron chocar con la realidad artística del país.

La intérprete siempre supo que quería ser actriz. “Soy de Maunabo, donde ni soñar en una oportunidad con estar en televisión y teatro. Vengo de una familia humilde en la que nadie se había dedicado a esta vocación. Nací actriz, no sabía cómo lo iba a lograr. Siempre fui bien cómica, con chispa y con contestaciones rápidas”, comentó la cuarta de ocho hermanos.

 
Autorretrato: Noelia Crespo


Crespo se convenció de que quería estar en un escenario por el resto de sus días cuando estudió en el Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

“La emoción de pararte en un escenario no se compara con nada. Si te paras en el escenario y sientes que el corazón se te quiere salir, vas bien. El día que deje de sentirlo no vale la pena. Yo me emociono hasta las lágrimas”, dijo quien revivió la emoción de su primera obra, Un tranvía llamado deseo, de Tennessee Williams, con la compañía Teatro del Sesenta.

Al iniciar su propia ruta, se percató de que “primero te ven y después te valoran”. “Te tienes que imponer a puro dolor y a puro talento. Se fijan en tu cara y, después, en que tienes talento. Pasé muchos sofocones”, comentó al recordar que también sintió el rechazo de algunos por ser negra.

“Se les nota en la cara. Como te miran, te valoran. En un comercial, el cliente dijo que no quería dos negras, por mí y otra compañera. Tienes que bregar con que si eres gordo, bajito, si no eres joven”, comentó quien es tan consciente de estas exigencias que, sin la necesidad de ocultarlo, confesó que recientemente se “rejuveneció” los ojos y el cuello.

Lo que sí prefiere reservarse es la edad. “La mujer que dice la edad no es capaz de guardar un secreto y, además, me quito tres por buena conducta”, bromeó.

Y, como señaló, a “puro talento” trazó su camino por el teatro (Llegó Papo de Nueva York), las telenovelas (Ave de paso, Yara prohibida), las comedias televisivas (La farmacia de Milagros) y el género del stand-up comedy. Ya han transcurrido 40 años de ese viaje artístico.

“La primera vez se me iba a salir el corazón por la boca, pero te da tanta satisfacción, especialmente cuando la gente se entrega. Cuando se tiran al vacío contigo, es una cosa maravillosa”, expresó en referencia al género del stand-up comedy que ha desarrollado en los últimos 20 años.

La madre de Yarima y Carlos Noel González y abuela de la heredera de la vena artística, Carla Ivelisse Varona, tiene pocas asignaturas pendientes. Quizás, la más urgente es unirse al elenco de una producción cinematográfica. Mientras, la intérprete aparecerá en la pantalla chica en la nueva temporada del programa de variedades Aquí se habla de todo, de Puerto Rico TV.

La educadora: “El sistema nos abandonó”

Por 31 años, Crespo dividió su tiempo entre la actriz y la maestra.

Como educadora de la clase de drama, su meta era crear un público para las salas de teatro. Sabía que la mayoría de sus estudiantes tomaría rumbos profesionales distintos, pero la idea de que coincidieran en el teatro, era fascinante.

La maestra de las escuelas públicas Sabana Llana, Rafael María de Labra y Albert Einstein concentró sus energías en este fin, las que se fueron agotando tras el “abandono” del Departamento de Educación a quienes tienen la responsabilidad de formar a los futuros habitantes de este país.

“El sistema es horrible. Me fui corriendo porque todo cambió. Soy de la vieja escuela, la del respeto, y no me refiero a los estudiantes, sino al sistema que nos abandonó. Lo digo con dolor, nos abandonó en términos de apoyo. El sistema que está para darte las herramientas, libros, respaldo, se acabó. Me tenía que ir”, expresó.

Sus años como educadora le hicieron replantearse la manera en que están educando a los jóvenes. Crespo es de las que defiende la posición de reunir a los alumnos por grupos, según sus talentos.

“Si les provees herramientas de acuerdo con sus habilidades, sacaremos más gente provechosa. No todo el mundo tiene que ir a la universidad. Hubo un Secretario que dijo que los estudiantes había que agruparlos por capacidad y le cayeron encima. No lo llames A y B, llámalo X y Y. Si tengo un estudiante que puede llegar hasta un García Márquez, llévalo hasta allá, pero si tienes uno que puede ser un buen técnico, enséñale lo básico. No podemos arrastrarlos juntos, porque se frustran”, planteó.

“Están arrastrando a un bonche mediocre que ni es bueno para una cosa. Hay mucho desenfoque y opiniones de gente que no está adentro con los estudiantes”, finalizó.