Con la llave de Barranquilla Rafael Cortijo

02/09/2013 |
31 años después de su muerte, el tema "La llave" de Rafael Cortijo es el tema del Carnaval de Barranquilla. (Archivo)  
31 años después de su muerte, el tema "La llave" de Rafael Cortijo es el tema del Carnaval de Barranquilla.

Colombia. La llave, una guaracha grabada hace 50 años por el gran maestro boricua Rafael Cortijo, tiene bailando desde principio del año pasado a más de dos millones de habitantes de Barranquilla, ciudad del Caribe colombiano que celebra por estos días 200 años de fundación y su carnaval, la fiesta más importante del país declarada por la Unesco patrimonio oral e inmaterial de la humanidad.

La canción, prensada en acetato en 1963, fue declarada unánimemente por las estaciones de radio el éxito musical del 2012, dada la avalancha de llamadas de la gente solicitándola en las programaciones diarias durante todo el año.

En este 2013, la euforia por el tema no mermó, por el contrario, continuó más viva, y ayer fue elegida como la Canción del Carnaval en un concurso promovido entre sus lectores por el diario Al Día, el de mayor circulación en la Región Caribe.

La llave superó en acogida canciones recientes de consagrados ídolos locales como los vallenatos Silvestre Dangond, Peter Manjarrés, el grupo Bananas; y de los reguetoneros de moda Arcángel y Ñejo & Dalmata, por mencionar solo dos.

Pero la pasión por el pegajoso tema va más allá del placer de escucharlo y bailarlo; basta echar un vistazo por cualquier barrio de la ciudad para comprobar el tributo que la ciudad le rinde a La llave, que se evidencia en los motivos carnavaleros con que algunas familias decoran sus residencias en esta temporada carnestoléndica.

Al lado de personajes emblemáticos de estas fiestas como la marimonda y el monocuco, la gente ha puesto en las fachadas de sus viviendas la figura de una llave, sin duda alguna en reconocimiento a la sabrosura del disco, que refleja lo profundo que esta melodía ha calado en el gusto de todos.

También se venden camisetas con alegorías a la guaracha; y “Toño Gasolina”, un muñeco que utiliza una popular estación de combustible para promocionarse, al cual presentan con cartelones resaltando personajes y hechos de actualidad, igualmente escogió La llave como su tema de temporada.


En una ciudad musical como Barranquilla, especialmente salsera, y con una inmensa simpatía y admiración por la música de los artistas puertorriqueños, La llave fue incluso tema de debate en la radio, en los periódicos y en las tertulias de coleccionistas y de seguidores acérrimos de la salsa. La discusión se centraba en quién era el vocalista de la canción, pues los escasos discos que se consiguen no traen el crédito del cantante. Se mencionaba al recién fallecido Sammy Ayala y a Nacho Sanabria. Sin embargo, la discusión la zanjó un vídeo que alguien descubrió en Youtube, en el que en una entrevista para la televisión el propio Sammy Ayala afirma que La llave la interpretó Pepito Manengue. Sobre este cantante ya se había referido el coleccionista Óscar Pájaro en una nota periodística que sobre el fenómeno de esta canción había publicado el periódico Al Día de Barranquilla. Manengue es poco conocido en nuestro medio.

¿Pero por qué un disco grabado hace cincuenta años es un boom en pleno siglo XXI, al que escuchan, bailan y disfrutan por igual adultos y jóvenes, a pesar de la gran oferta de grupos y ritmos con que cuenta la juventud actual? Indudablemente, los arreglos artísticos de Rafael Cortijo pesan, y además su letra picaresca también ayuda: ‘el tipo que se acuesta en su casa y amanece en cama ajena’.

No obstante, para analizar la revolución que ha generado esta canción, hay que tener en cuenta algo dicho anteriormente, el gran arraigo y cariño que existe en Barranquilla por todo el legado musical puertorriqueño en figuras como el propio Cortijo, Ismael Rivera, el Gran Combo, Andy Montañez, Gilberto Santa Rosa, Nacho Sanabria, incluso jíbaros como Ramito, Maso Rivera, José Miguel Class; y que convierten a muchos coleccionistas y fanáticos de estos artistas en una especie de arqueólogos musicales que escudriñan tanto en la obra pasada de estas grandes figuras, que ¡zas! hallan verdadera joyas como La llave, que en su época pasó desapercibida, pero que ahora se goza y se rumbea con más sabor, como si acabara de salir de estudio.

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