Lucecita y Lissette también tuvieron fans rabiosos

11/03/2012 |
Existen paralelismos entre las vidas de Gremal y Alpha, de Puerto Rico Idol, con Lissette y Lucecita, en la foto.  
No es nuevo que por artistas la gente antagonice y hasta pelee.

Mientras Gremal Maldonado y Alpha Berríos tenían como única preocupación el hacer un buen trabajo ante el jurado y el público en el reality de canto Idol Puerto Rico, un hervedero de emociones se cocinaba entre sus admiradores, algunos de los cuales, según denuncias de familiares de Berríos a este diario, manifestaron su admiración hacia Maldonado en forma de insultos, burlas e incluso vandalismo.

Lo cierto es que, con todo lo absurdo que lo antes descrito pueda parecer, esto no es nuevo, al menos no dentro de la cultura popular puertorriqueña.

El fanatismo se define como un entusiasmo o adhesión irracional hacia algo o alguien, y a lo largo del tiempo los boricuas han sabido dividirse por defender a tal o cual artista en contraposición de otro, aunque entre las dos figuras en cuestión no exista ninguna rivalidad.

El caso de Alpha y Gremal nos lleva a recordar el fenómeno acontecido a mediados de los años ‘60, dentro del movimiento artístico denominado como La Nueva Ola. Entonces el productor Alfred D. Herger, tenía el programa Canta la juventud, cuyas estrellas eran unos adolescentes Chucho Avellanet y Lucecita Benítez. D. Herger armó entre éstos un supuesto romance que el público creyó y que ante los ojos de esa misma audiencia, se quebró con la llegada al pano rama de una chica llamada Lissette.

El periodista e historiador Javier Santiago, creador de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, rememora la guerra que se armó entre los admiradores de cada cantante.

“Esa rivalidad empezó a finales de 1965 y duró hasta el 1975. Es algo que no se ha vuelto a dar entre fanáticos de artistas del género femenino en Latinaomerciana. Alfred D. Herger aprovechó las circunstancias y generó un fenómeno. Cuando nace el romance entre Chucho y Lissette, pone a Lucecita a cantar canciones como Vete con ella, y la gente pensaba que se las dedicaba a Chucho pero era parte del show”.

De acuerdo con Santiago, la rivalidad lo que hizo fue impulsar las carreras de ambas figuras así como la de Chcucho. Sus discos se agotaban y nacieron las competencias entre los fan club para escoger cual de las dos vocalistas era la más popular, mediante certámenes de llamadas telefónicas.

Entonces la lucha entre los dos bandos se fue volviendo más cruenta y trascendió el país, pues en 1971 durante la presentación de las cantantes en el Teatro Puerto Rico de Nueva York, la confrontación entre los fans se tornó tan violenta que desencadenó en la muerte de una admiradora.

Santiago analiza lo que se olcultaba detrás de esa rivalidad.

“En mi libro Nueva Ola Portorricensis presento lo que denominé como el fenómeno de la hija del ay bendito. Cada década el público puertorriqueño adopta una figura femenina a la que le acepta y le perdona todo. En los ‘60 fue Lucecita, en los ‘70 fue Iris Chacón, en los 80 Yolandita y en los 90 Olga Tañón. Si ves, cada una tuvo su supuesta rival: Lissette, Charytín, Ednita y Jailene. En el caso de Lucecita se suman otros elementos, Lucecita era pobre, negra de Bayamón y Lissette era blanca, se tiñe de rubia y de padres cubanos. Ahí entra la xenofobia del público que rechazaba el exilio y en el caso de Charytín había quien la rechazaba por ser dominicana”.

“Lo importante en el caso de Lucecita y Lissette es que fueron talentos genuinos que trascendieron el tiempo y esa perimera etapa de fama”.

Al mirar la rivalidad de los admiradores de Gremal contra Alpha ante el análisis de Santiago notamos que hay más paralelismos entre ellas y las estrellas juveniles de los años 60.

Lissette provenía de una familia de artistas, nacida y criada rodeada de música, tal y como el caso de Alpha, mientras Gremal no ha tenido mayor entrenamiento en música.

Al fin y al cabo resta desear que a nivel artístico, tanto Alpha como Gremal tengan trayectorias tan brillantes como Lucecita y Lissette.