Rubén DJ fue a “La escuela”

01/21/2012 |
Al concluir su carrera artística, Rubén Urrutia realizó estudios universitarios en sistemas de información y fundó su propia compañía. (Primera Hora / Luis Alcalá del Olmo)  
Rubén Urrutia, quien se dio a conocer como Rubén DJ, se desempeña como videógrafo del diario El Nuevo Día.

Su aspiración era ser DJ y que su nombre apareciera escrito en los elepés. Pero, la sensación que causó el tema La escuela, lo convirtió en uno de los pilares del rap en Puerto Rico.

Y sí fue DJ, fue Rubén DJ, el del flat top, el que se coló en la radio porque se atrevió a decirle a un discjockey de una emisora que él era mejor que Barón López.

“Trabajaba en un restaurante de parrillero y algo me decía en la cabeza que llamara a X-100 y cuando llamo, le digo al DJ: ‘Mira, yo soy mejor que Barón López, a ver si tú me das una oportunidad de hacer una edición y enviártela’”, cuenta Rubén Urrutia, talento de los residenciales Luis Llorens Torres y Torres de Sabana.

Así hizo el primer jingle en rap. “Fue una explosión en la emisora”, recuerda este padre soltero.

El estribillo retumbó en los oídos de la promotora Zaida Morales que, de inmediato, lo llamó para ofrecerle la grabación de un disco.

Once páginas de una libreta tamaño 8 x 10 ocupó la letra de La escuela. “Se rieron de mí”, relata sobre la reacción, incluso, de su promotora.

“Mi jefe me dijo: ‘Tú tienes que decidir, o la mierda ésa, o tu trabajo. Tenía en ese tiempo un Mitsubishi del año y le dije: ‘Yo perdí una oportunidad, porque no tenía la edad, pero ésta no’. Dejé el trabajo y me fui. Tuve problemas en mi casa, pasé seis meses promocionando por todo Puerto Rico con la misma gorra, con el mismo pantalón, perdí mi carro, lo que tenía era un Datsun todo chatarra. Pasé las de Caín”, narra Rubén.


De la primera oportunidad que habla es de una oferta que recibió de la firma Pepsi, cuando tenía 15 años de edad para bailar y cantar, pero que su mamá le obligó a rechazar precisamente por ser menor.

Tan duros fueron los inicios que consideró renunciar a la música y el baile, algo que disfrutó desde “chamaquito”, cuando era un duro en electro boogie.

“Yo me iba a quitar, lo confieso con sinceridad. Esta porquería, esta mierda me ha dejado sin casa, me ha dejado sin carro, me ha dejado sin ná, yo estaba que si veía un vellón, me tiraba y lo cogía”, relata quien hace seis años se desempeña como videógrafo del periódico El Nuevo Día.

“Zaida me decía: ‘No te quietes, ten fe’, hasta que después tuve que escribir ocho canciones rápido y explotó todo y empecé a generar dos o tres pesos, pero fue un periodo bien difícil”, agrega Rubén.

Los tiempos de euforia, de premios, en fin, la fama que tuvo durante la segunda mitad de los años 80, ya pasó. A sus 44 años asegura que ya no está para el bum bum bum.

“Me lo gocé, no tengo que envidiarle nada a nadie, porque lo bueno de esto es que, a cada artista que va a cada país, siempre le van a preguntar: ¿Dónde está Rubén DJ?, y lo digo porque todos los artistas me lo dicen, o sea, que este género tiene una historia, el Vico y Rubén DJ”, apunta el también creador de Mi abuela.

Lo único que lo podría mover a regresar a la música es su necesidad de comunicar un buen mensaje.

“Necesitamos calidad de vida, necesitamos querer nuestra tierra, porque la gente está enfocada en el progreso, entonces uno quiere expresar una mejor calidad de vida para esta tierra”, dice este hijo adoptivo, que no llegó a conocer a su madre biológica.

“Me han dicho gente: ‘Mira, vamos a cantar, y lo que he dicho es que no tengo la cabeza para el bum bum bum. Yo tengo unas opiniones que me pueden costar hasta mi forma de trabajo, porque la injusticia que hay en Puerto Rico te la ponen en la cara y yo soy uno que no aguanto, el dolor, la hipocresía, como nos están quitando todo”, establece el papá de cuatro hijos.

“Tuve que ir a la escuela”

Rubén asegura que él no se quitó, que lo quitó la misma industria de la música.

Sus últimos éxitos fueron Ponte el sombrero y Si te gusta el hueso, de los que llegó a recibir regalías de países como Japón y Rusia.

Mas la vida no se detuvo para este seguidor de la cultura indígena.

Cursó estudios universitarios en sistemas de información hasta que fundó su propia compañía.

De allí fue reclutado por el periódico.

“Han pasado tantos años, y aun así, grueso como estoy, sin pelo, aun así la gente me dice: ‘Tú eras Rubén DJ’, todo el mundo ‘Rubén DJ, Rubén DJ’, la gente no se olvida de uno”, concluye.