Donald Trump regresa a "El aprendiz"

02/28/2013 | 05:31 p.m.
En persona, el multimillonario empresario, astro de televisión, ubicuo magnate de marcas y maestro de los medios revela un lado más suave que el que ha sacado por décadas a la luz.
Dentro y fuera de "El aprendiz" Trump se ha creado toda una imagen como el empresario por antonomasia y como santo patrono del éxito material. (Archivo)  

Sentado frente a escritorio en el 26 piso de su edificio Trump Tower, Donald Trump recibe a un reportero para hablar sobre "All-Star Celebrity Apprentice", una nueva versión del reality "El aprendiz" con el que popularizó una de sus frases favoritas: "Estás despedido".

En persona, el multimillonario empresario, astro de televisión, ubicuo magnate de marcas y maestro de los medios revela un lado más suave que el que ha sacado por décadas a la luz. E incluso contradice su fama de sabelotodo al reconocer que hay algo que no comprende.

Los problemas de rating de NBC, la cadena que transmite su programa, están en su mente en este momento, y aunque dice que confía en el canal ("Lo arreglarán totalmente"), el mundo del entretenimiento le sigue presentando misterios.

"Si compro un terreno increíble y construyo el edificio correcto voy a tener éxito", dijo. "Podría ser más exitoso, o menos exitoso, pero más o menos uno puede predecir qué pasará. ¡Pero en el mundo del espectáculo todo es ensayo y error! ¡Es increíble!"

Sin embargo, "sí tengo un instinto", admite Trump, a quien le encanta recordar el dudoso comienzo de "El aprendiz" cuando se estrenó en enero de 2004.

"Con frecuencia veo un programa y puedo decir, 'Ese programa nunca va a triunfar' y siempre tengo razón. Y entiendo el talento. ¿Alguien me pregunta al respecto? No. Pero si lo hicieran les serviría. Sé lo que quiere la gente".

Y quizás sí lo sabe bien. De cualquier modo, a mucha gente le gustó "El aprendiz", que su primera temporada tuvo un promedio de 21 millones de espectadores por semana.

El estreno de dos horas de "All-Star Celebrity Apprentice" en Estados Unidos (el domingo a las 9:00 p.m. hora del este) comienza con una reunión de sus 14 concursantes en el evocador escenario del milenario templo egipcio de Dendur, albergado en el Museo Metropolitano de Arte.

Ahí Trump recibe a ex participantes como Gary Busey, Stephen Baldwin, LaToya Jackson y la estrella de realities Omarosa.

Poco después se forman equipos que serán dirigidos por Bret Michaels y Trace Adkins. Su primera tarea: preparar una receta secreta de albóndigas y vender más que el equipo rival.

Esta es la 13a edición de "El Aprendiz", que en la actualidad tiene menos de un tercio de sus espectadores originales, según Nielsen Co. Pero incluso si el público iguala los 6,26 millones de la temporada pasada la cifra será bastante buena para NBC, que recientemente cayó al quinto lugar en horarios estelares, detrás de la cadena en español Univision.

"Probablemente pueda hacer otro programa cuando ya no disfrute 'El aprendiz''', dijo Trump, de 66 años. "Prácticamente todos los canales me han pedido que haga un programa para ellos, pero hay algo muy fuerte con lo que tenemos: es una buena fórmula, funciona".

Dentro y fuera de "El aprendiz" Trump se ha creado toda una imagen como el empresario por antonomasia y como santo patrono del éxito material.

También se ha proyectado como figura política, llegando a retar al presidente Barack Obama a que demuestre su nacionalidad estadounidense. Para un empresario y astro de televisión, ¿cuál es el provecho de expresar opiniones políticas que podrían molestar a un sector de su público?

"Es una excelente pregunta y es difícil de responder, porque resulta que estás en lo correcto", dijo Trump. "El hecho es que algunas personas me aman y algunas personas todo lo contrario, por lo que hago y por lo que digo, pero soy una persona muy honesta. Hablar puede ser algo malo para mí, pero siento que tengo la obligación de hacerlo".

Pero, ¿no es divisivo con algunas de sus declaraciones?

"Creo que 'divisivo' sería la palabra adecuada en algunos casos, no en todos", respondió. "Pero creo que 'sincero' es otra palabra apropiada".

La publicidad por su activismo político llegó a un nuevo nivel cuando hizo escándalo en los medios al coquetear con las posibilidades de postularse a la presidencia, lo que curiosamente se empalmó con la temporada de su programa de la primavera de 2011.

Al final de cuentas anunció que no se postularía. Para algunos sólo fue el final de un teatro político.

"No lo fue", afirmó Trump muy tranquilo. "Estaba pensando seriamente en la candidatura. Era una contienda que los republicanos debieron ganar. Cometí un error al no postularme, porque habría ganado".

Aunque aclara que no tiene deseos de lanzarse a la contienda por la alcaldía de Nueva York este año.

Pero en su cuenta de Twitter, con más de 2 millones de seguidores, continúa criticando a China y Washington. Y se mantiene como colaborador del programa "Fox & Friends" de Fox News Channel los lunes, donde también emite libremente sus opiniones.

"Creo en decir lo que pienso", dijo. "Y no me importa la controversia, como se habrán dado cuenta. Creo que a veces la controversia es algo bueno, no algo malo".

Trump incluso parece aprovechar la excesiva atención que recibe su cabello.

"¡Son implacables con mi pelo!", dijo sin remordimientos, aunque aclara: "¡No es una peluca!" ni un copete elaborado para esconder estradas como muchos se imaginan.

Y Para demostrarlo, hace lo increíble: se levanta el flequillo que cae sobre su frente y revela raíces comunes y corrientes de cabello.

"Me lo lavo, lo peino y lo arreglo y le pongo espray", reveló. "Eso es todo. Lo podría peinar hacia atrás y se vería bien, pero lo he peinado así toda mi vida, casi se ha convertido en un distintivo. Y creo que NBC no estaría tan contenta si lo peinara hacia atrás, porque, sabes, quizá no conseguiríamos tan altos ratings".

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