Game of Thrones: ficción para adultos inteligentes-VÍDEOS
Los seguidores de Game of Thrones ya son legión. En Brasil fue la locura. Es el segundo país, después de Estados Unidos, donde más se ve la serie.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 13 años.
PUBLICIDAD
Miami.- La tercera temporada de Game of Thrones (Juego de Tronos) ha tenido ya varias sorpresas. Una de ellas, tal vez la más sobresaliente, es la manera como Jaime Lannister, apodado Kingslayer, siniestro personaje, es torturado, violado y, para colmo de brutalidades, su mano es cercenada de un tajo. Todo bajo el torcido accionar de una pandilla de rufianes, que lo han hecho incluso revolcarse en el lodo, acaso su propio lodo.
La humillación a la que lo someten es profunda. Tanto, que produce compasión. "Eso es lo que me gusta de la serie, no es en blanco y negro. Hay algo que te hace decir, un momento, también ese personaje que odias tiene algo bueno. Esencialmente somos buenas personas, pero a veces no hay alternativa y hacemos cosas malas. Hay muchos grises", dice Liam Cunningham, irlandés de Dublin, quien en la serie personifica a Davos Seaworth, un ex pirata a quien le cortan los dedos.
Su personaje arrancó en la segunda temporada, él lo define como un personaje con características de salvación. "Es casi la conciencia de Stannis; Davos es un hombre honesto en un nido de víboras", cuenta Liam quien ha hecho mucha televisión, cine y teatro, pero nunca había estado en una serie de estas características, "me preguntaron si quería ser contratado por un periodo largo de tiempo y yo dije ‘miren, HBO está haciendo la mejor televisión del mundo, la grabación está a dos horas en tren de mi casa', no había que pensarlo dos veces".
Alfi Allen, quien encarna a Theon Greyjoy, ve a su personaje como un ser solitario. "Probablemente es el más realistas de la serie, muy humano, comete errores con los cuales nadie quisiera identificarse", afirma. Define a la serie como "el juego de la política, mucho de puñaladas por la espalda, traiciones, es definitivamente una serie realista, así la gente piense que es fantasía", explica Alfi.
De Theon dice que en la tercera temporada, "se encuentra muy solitario, desmoralizado a veces, es un lugar interesante para habitar, pero es muy duro".
Pero los dos actores no pueden ser más distintos. Liam Cunningham es un hombre maduro, que responde las preguntas con profundidad, con conocimiento de su oficio y de su personaje, y siempre con algo de humor.
Alfi Allen llega con el desparpajo de sus 26 años, en bermudas de lino, muy a lo Miami, responde rápido, corto, a veces con cierto tono burlón, como cuando recuerda que en el aeropuerto de Los Ángeles está en inmigración, el agente lo mira a los ojos, vuelve a mirar la foto del pasaporte, regresa la mirada de Allen, Allen trata de recuperar su documento pero el agente no se lo devuelve, lo reconoce, y le dice, sin inmutarse, "usted sabe que todo el mundo lo odia ¿cierto?".
En la tercera temporada, la fama ya ronda a los actores, ya los reconocen en todas partes, y ya hay fans por todo el mundo, que han convertido la serie en una obra de culto. Los dos actores coinciden en que la serie, a pesar de que le pongan la etiqueta de "fantástica", va mucho más allá.
Cunningham es contundente: "La honestidad es la clave del éxito de esta serie. Tengo que reconocer la valentía de HBO, porque los productores se acercaron y dijeron, ‘mire, si vamos a seguir adelante con esto, no esperen premios, ni reconocimiento, porque la "fantasía" (pongamos la serie bajo esa sombrilla) como la comedia, por largo tiempo no han sido tomadas en serio'. Esta es una serie para adultos, quiero decir, gente que usa su cerebro".
Esta nueva saga ha cambiado un poco el ritmo, es más descriptiva, siguen igual la violencia descarnada y el sexo crudo, sin moralismos, dos caras de una misma moneda, pero los conflictos se han intensificado entre las familias que buscan el poder sin tregua, "hay un fantástico nivel de paranoia, amenaza, miedo, herencia y dinero", cuenta Cunningham.
Los seguidores de Game of Thrones ya son legión. En Brasil fue la locura. Es el segundo país, después de Estados Unidos, donde más se ve la serie.
Liam Cunningham recuerda que una de las seguidoras, cuando lo vio, casi se desmaya. Se volvieron estrellas montados al lomo de esta metáfora del poder y la miseria humana, en una atmósfera medieval donde dragones y muertos andantes son apenas divertimentos de una historia que le hace guiños a la realidad de todos los días.

