¿Puede una película mala ser entretenida? No hablo de las que “son tan malas que son buenas”, aquellas cuyos niveles de calidad son tan bajos que invitan a reírnos y –por ende- disfrutar de ellas. Me refiero a películas MALAS, en todo el sentido de la palabra, que por alguna inexplicable razón retienen tu atención.

Diría que Olympus Has Fallen es un convincente ejemplo de este fenómeno, aunque aún no estoy seguro si lo que me mantuvo interesado fue una efectiva ejecución de entretenimiento escapista o una mórbida curiosidad por ver hasta qué punto era capaz de ofender. Por instantes aparenta ser un proyecto de propaganda política en contra del actual principal enemigo de Estados Unidos, Corea del Norte. 

El más reciente largometraje del director Antoine Fuqua se puede resumir en seis palabras: “Die Hard en la Casa Blanca”, pero no deje que la mención de ese clásico de acción eleve por un instante sus expectativas en torno a este estreno. Si Die Hard es el monte Everest del género, Olympus Has Fallen sería como el mogote que sirve de vertedero clandestino en que los actores envueltos en esta producción –varios de ellos nominados y/o ganadores del Oscar- desperdician su talento.

Aaron Eckhart y Ashley Judd interpretan al Presidente y Primera Dama de Estados Unidos, pero no se encariñe mucho con ésta ya que se va por la vía de Drew Barrymore en Scream en los primeros diez minutos. Su accidentada muerte provoca que el agente del servicio secreto “Mike Banning” (Gerard Butler) sea transferido de la unidad principal del Presidente, lo cual resulta sumamente conveniente cuando 18 meses después soldados de Corea del Norte toman posesión de la Casa Blanca, el Presidente y su gabinete, con el reclamo que retiren sus fuerzas de la frontera coreana.

¿Quién podrá evitar la Tercera Guerra Mundial? Pues Gerard Butler, por supuesto, quien desde 300 (2006) ha intentado infructuosamente convertirse en una estrella de acción. El actor escocés tiene el físico pero no el carisma, ingrediente esencial de todos sus precursores. Los músculos se verán muy bien en cámara pero cuando no tienes la actitud para hacer reír o emocionar al espectador, la fuerza bruta es lo de menos.

A su auxilio poco logra Fuqua, quien con Olympus Has Fallen suma otro desechable largometraje de acción a su filmografía (The Replacement Killers, Bait, Shooter, Tears of the Sun) que transcurre a un ritmo lo suficientemente ligero como para no aburrir aunque su estilo es incapaz de asombrar. Training Day es la anomalía en su repertorio –y, aun así, ridículamente sobrestimada-, pero ahí contaba con la apoteosis de Denzel Washington. Aquí también tiene un elenco de altura (Eckhart, Melissa Leo, Morgan Freeman, Angela Bassett), pero el guión no les da nada con qué trabajar más allá de trilladas frases y parlamentos que hemos escuchado innumerables veces.

La película raya en lo gratuitamente ofensivo en su exposición de matanzas, y ni hablar de la xenofobia. Es una producción que se esperaría ver en tiempos de guerra, con enemigos sin rostro asesinados a diestra y siniestra mientras usted come popcorn y celebra el heroísmo de la nación estadounidense. Sí, Olympus Has Fallen podría divertir, pero también carga con una agenda no muy oculta.