Félix Correa no puede contener la emoción al escuchar a su hija adoptiva Anabelle, de 12 años. (Primera Hora / Andre Kang)
martes, 7 de abril de 2009
Rosita Marrero / Primera Hora
La dificultad de la liberación.
Mucho se ha criticado el dificultoso proceso que representa en Puerto Rico adoptar un niño o una niña.
Los que han transitado por el tortuoso camino saben que muchas veces se remueve a un niño del hogar cuando es pequeñito y llega a los 12 años sin que el Departamento de la Familia haya resuelto su liberación y la privación de la patria potestad a los padres biológicos.
Al final, a quien se priva de tener unos padres amorosos, el calor de un hogar , una familia y una mejor calidad de vida, es a estos niños que llegaron a grandes y nadie los quiso.
Anabelle, de 12 años, hija adoptiva de Roxana y Félix Correa, da testimonio y reconoce cuán trágico hubiese sido su destino si sus padres adoptivos no la hubieran acogido en su seno ya grandecita, de siete años, cuando decidieron adoptar a su hermanita Estefanía, de dos años, para no separarlas.
¿Qué les dices a tus papás?
Gracias por adoptarme y darme cariño.
¿Qué hubiese pasado si se hubiesen llevado a tu hermanita?
Nadie me hubiese adoptado, porque ya estaba grande. Fue por ella que me adoptaron.
La Ley 277, que regula los procesos de adopción en Puerto Rico, exige que se cumpla con los derechos constitucionales y la protección de los niños; y también con el derecho de los padres biológicos.
A juzgar por lo señalado por expertos a Primera Hora, el problema es más complejo de lo que aparenta y requiere el concurso y la agilidad de todas las agencias que interactúan para proveer el tratamiento y rehabilitación que hay que garantizar a los padres previo a despojarlos de sus hijos.
Si las agencias no actúan a tiempo; si las citas no se dan a tiempo; si se atrasan los tratamientos para la rehabilitación, para la desintoxicación, se atrasa igual la adopción y se pasa el periodo de 120 días en que, según la ley, un niño puede ser adoptado.
“A los funcionarios les tiemblan las piernas”, aseguró la abogada Enid Gavilán, directora de la Casa Cuna de San Juan, con referencia a que les resulta difícil arrancar los hijos al padre biológico.
“Es terminar el derecho de patria potestad. Es despojar a alguien de su hijo. 'Papá y mamá, ya no vas a ser más papá y mamá”, dijo.
“La ley provee para un procedimiento simple que dice que el trámite total no debe de exceder de 120 días desde que se inicia hasta que se da la resolución final, que es que comparecen al tribunal y se terminan esos derechos”, sostuvo.
El problema, Gavilán sostiene, no es necesariamente la ley. El problema es que esos 120 días, indicó, no son 120.
“Es un año o a veces dos, y tres, y el Estado tiene una obligación primaria de proteger la integridad de todos los menores. Lo esencial es determinar si esa integridad se protege mejor retornando a ese menor a su hogar biológico o si es mejor liberarlo y ubicarlo en un hogar adoptivo”, apuntó.





