Cada uno de estos artistas ha trabajado durante gran parte de sus carreras ayudando a otros artistas u organizando exposiciones para artistas en museos y galerías. En la foto, de izquierda a derecha: Manolo Rodríguez, Miguel Ángel (en la laptop), Jacob Morales Marchosky y John Ramos (Para Primera Hora / Gerald López Cepero)
jueves, 8 de mayo de 2008
Carlos Rubén Rivera / Para Primera Hora
Detrás de una buena obra de arte hay siempre elementos que le otorgan sentido y contenido a la pieza. Cada exhibición que se realiza lleva consigo, de forma ineludible, un proceso de arduo trabajo en el que la técnica y la creación juegan un papel crucial. Aun así, muchas veces, todo ese montaje pasa inadvertido. Es la parte no observable, pero necesaria, que se mueve detrás del producto final.
De la misma forma, un grupo de jóvenes artistas, luego de haber sido convocados para una exposición en colectivo, se dieron cuenta de que era ese elemento de pasar desapercibido lo que más les unía. Cada uno de ellos trabaja en galerías, museos o con otros artistas para la creación de obras y exhibiciones. Sin embargo, su trabajo pocas veces es apreciado, por eso el nombre de la muestra es Avisible, a manera de que se entienda lo necesario que es para el proceso creativo el que se haga el “trabajo sucio” que ellos realizan. La muestra, que se presenta en la Galería 356 en Hato Rey, más que una queja, es un grito para hacer notar la existencia de su obra.
Detrás de un colectivo
Este grupo de artistas, alumnos y ex alumnos de la Escuela de Artes Plásticas del Viejo San Juan, está compuesto por Miguel Ángel Torres Aponte, John Ramos, Jacob Morales Marchosky y Manolo Rodríguez. Según explica Morales Marchosky lo que los une como grupo es que “todos somos, por nuestros trabajos, como el sistema de soporte detrás de las instituciones o los artistas con los que trabajamos”, comentó Morales Marchosky.
Sin embargo, y sin conformarse con esta metáfora que representa el título de la muestra y la relación que guarda con el diario vivir de cada uno de ellos, decidieron jugar un poco con esta idea dentro de las obras que realizaron. Por su parte, Torres señala que “este trabajo, en particular, es una serie que he llamado Trasbastidores. Utilizo como punto de partida todo lo que compone el bastidor: las grapas, los cables, enganches, la tela o el canvas en blanco para componer una idea holistíca. Aludo al hecho de que detrás de lo que se no se puede ver, lo que está oculto, tiene sus posibilidades de inherente belleza”.
De igual manera, Rodríguez ve como punto de unión entre los artistas del colectivo el que “todos presentamos obras muy esotéricas, trabajamos sobre lo que no se ve, lo que no se puede apreciar a simple vista”.
Trabajos para un espacio
Con la excepción de Ramos, todos los demás integrantes del colectivo trabajan la escultura como medio predilecto. Por esta razón, la idea de este proyecto fue convocarlos para desarrollar piezas specific site o realizadas para un espacio específico y predeterminado. Cada una de las obras crea una relación armoniosa, no sólo con el espacio en el que se encuentran, sino que esa armonía se extiende también a la relación entre ellas.
John Ramos exhibe creaciones hechas en papel que nacen de una reacción a la tecnología y a la idea de que para poder trabajar el artista contemporáneo necesita “obligatoriamente los nuevos medios”. Asimismo apunta “hago totalmente lo contrario, me voy a lo más primitivo, el papel. Es una celebración a este material, lo vuelvo a hacer protagónico” comenta.
Por su parte, Torres Aponte nos muestra varias piezas en las que utiliza prominentemente materiales como la madera, canvas, cables y enganches. “De alguna manera quiero que el bastidor se rebele de su anonimato y de su cautiverio. Quiero que exija protagonismo y justicia y que se le proclame irónicamente como una obra de arte completa y no un mero sirviente como el soporte de una pintura”.
Morales Marchosky devela obras en pequeño formato trabajadas principalmente en madera. En las mismas, el artista plantea contundentemente que las reglas son inquebrantables. “Trabajo el concepto de las reglas que nos rigen, de poder jugar con ellas”. Además añade “represento la manera en que valorizamos las cosas”. Lo reglamentario y lo establecido juega un papel importante en la obra de Morales Marchosky, precisamente porque es el sistema de soporte de la sociedad.
Por otra parte, Rodríguez trabaja varias esculturas, cuyo material principal es también la madera, en las que presenta “la ambigüedad del lenguaje y de cómo se constituyen las ideas en el pensamiento. Más que el objeto me gusta ver cómo funciona como lenguaje colectivo. A mí me gusta siempre salirme de lo que normalmente se considera una obra de arte, salirme de la pared y crear líneas de pensamientos complicadas”, comentó.
Detalles
La Galería 356 está ubicada en el #356 de la calle César González en Hato Rey, justo al lado del Rest. El Zipperle.
Para más información, comunícate 787-282-7820 o 787-340-8060. También puedes accesar www.galeria356.com.





