Esperanza submarina en la costa boricua

 
 
Bookmark and Share
Esperanza submarina en la costa boricua

sábado, 8 de enero de 2011
Sara M. Justicia Doll / Primera Hora

A una profundidad de 100 a 300 pies, al suroeste de Puerto Rico se mantienen alejados de toda amenaza humana. Es esta lejanía la que permite que aún conserven sus formas, colores brillantes y estructuras tan importantes para la ciencia y el mundo. Sobre estas poblaciones coralinas nadan peces adultos, de 15 a 20 años de edad, de tamaños que ya no se observan en las áreas menos profundas del mar.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) conjuntamente con el director del Instituto Caribeño de Arrecifes, el científico Richard Appeldoorn, informaron que en Puerto Rico se han encontrado ecosistemas de arrecifes mesofóticos o de profundidades intermedias o profundas, que representan un importante hallazgo para la humanidad.

“Estamos viendo cosas que son nuevas, hermosas y verdaderamente inspiradoras. No teníamos idea de cuánto se extendían y la diversidad de estos ecosistemas de coral que ubican cerca de La Parguera”, dijo Appeldoorn a Primera Hora.

Y es que, para la década de los setenta, científicos tenían idea de que estas poblaciones existían, pero no había la tecnología que permitiera llegar a ellas.

Según se ha informado, en un espacio de 12 millas al suroeste de Lajas se han encontrado estos corales en parchos, cuyas atractivas imágenes sólo han podido ser captadas por buzos adiestrados y vehículos marinos operados por control remoto.

La vida y el estado de estos corales contrasta mucho con las poblaciones coralinas de menos profundidad.

“Las poblaciones coralinas de áreas más llanas se han expuesto a diferentes causas de actividades de los humanos como la sobrepesca y el blanqueamiento debido al aumento en las temperaturas del mar, además del exceso en nutrientes, la sedimentación, evidencia de actividades que no se han controlado en la tierra, como la agricultura y ganadería”, indicó Appeldorn.

La sobrepesca evita que los peces puedan controlar las poblaciones de alga que compiten con los corales por el espacio del fondo marino.

“En estos corales estamos viendo peces de tamaños que ya no se observan y de 15 a 20 años de edad. Estos tamaños se dejaron de ver en las costas en los setenta y tempranos ochenta”, agregó el científico. También se han visto tortugas, como el carey, que duermen en el fondo.

Según Appeldoorn, el poder llegar hasta estas profundas poblaciones coralinas les permite a los científicos recolectar muestras para estudiar la genética y determinar si se familiarizan o no con otras poblaciones de corales en profundidades similares. También, el estudio genético de estos corales permitirá determinar si con éstos se podrán repoblar las áreas más llanas donde ha habido mortandad.

El trabajo investigativo en el apartado lugar apunta a que la especie de coral más abundante es la Agaricia lamarki o coral de hoja, que no tolera luz solar intensa. Se ha identificado igual al coral Montastrea Cavernosa o coral estrella, que usualmente está en áreas más llanas, pero además figura en las profundidades mesofóticas. “Puerto Rico es uno de los únicos lugares en el mundo donde se tiene la capacidad de conducir estudios a estas profundidades”, dijo Appeldoorn.

El programa de investigación que dirige ha recibido $1.7 millones del Centro de Investigación de Océanos y Costas de la NOAA, que cubren estudios desde Mona hasta Santa Cruz.

hace falta educación

Aunque estos hallazgos son una luz en el camino, dada la alta mortandad que han sufrido los corales en el mundo entero, el científico advierte que hace falta mucha educación.

“Distintas agencias están trabajando proyectos de cuencas hidrográficas para educar sobre los impactos de las actividades en tierra a los corales. Pero, la Junta de Planificación y la Administración de Reglamentos y Permisos (ARPE) deben evaluar mejor las determinaciones que toman en cuanto a cómo se construye en la Isla y cómo esto afecta al ambiente marino”, dijo Appeldoorn.

Por su parte, el director del Programa de Zona Costanera del Departamento de Recursos Naturales, Ernesto Díaz, aseguró que estos descubrimientos son muy positivos.

“El que encontremos en esas profundidades diversidad y especies que estaban amenazadas y que ya no se ven con frecuencia ofrece una esperanza”, dijo Díaz. Agregó que hay corales a estas profundiades entre Culebra, Vieques y Puerto Rico, así como alrededor de Desecheo.

Notas Relacionadas