Mirando para el lado
10/22/2012
“Cada vez que la llamamos, pone una excusa”, me dijo. “Lo más reciente es que dice que no quiere venir aquí porque todo el mundo es flaco y eso la hace sentirse mal”. No es la primera vez que oigo algo así. ¿No les parece una contradicción? “Sé que tengo que bajar de peso, pero no voy al gimnasio por miedo a que otras personas se den cuenta de lo que ya yo sé y, en el proceso, me sigo boicoteando”. Así somos.
La situación me recordó algo que leí hace algún tiempo y se me quedó grabado. Un artículo acerca de la autoestima mencionaba que uno de los secretos para fortalecerla es evitar compararnos con los demás. Las mujeres tendemos a vivir en un proceso constante de comparación. Ni yo misma me daba cuenta de que lo hacía hasta que leí ese artículo. Ahora, cada vez que me pillo observando a otra mujer y pensando: “Ella no puede verse así de bien, tiene que haber bisturí o relleno”, me río de mí misma.
La única competencia saludable, la única que nos va a hacer crecer, es la que tengamos con nosotras mismas. Es natural que las entrenadoras sean delgadas, por eso están ahí. Y las clientas que están en forma lo están precisamente porque están haciendo ejercicio y cuidándose. Siempre va a haber otra más delgada, en mejor forma, con mejor piel o más atractiva que una. ¿No sería mejor que, en vez de estar mirando para el lado buscando lo que no tenemos, reconociéramos lo que sí tenemos para fortalecerlo? Bendíceles a otras lo que tienen y procura siempre mirar hacia adentro.

