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Por Lily García

Mi caja de herramientas

Tocando para soltar

12/17/2012

Ahora que nos quedan apenas dos semanas para cerrar el 2012, es buen momento para sentarnos a meditar acerca de aquello que quisiéramos dejar atrás para entrar así más livianos a un nuevo ciclo.

Superficialmente es fácil identificar estilos de vida y hasta personas que sabemos que nos están atrasando. Lo que puede resultar un poco más complicado es identificar ese dolor o dolores profundos que, en ocasiones, venimos arrastrando por años. Somos expertos disfrazando aquello que tememos enfrentar. Arropamos nuestro dolor con frazadas de coraje; recubrimos nuestros sentidos de culpa con capas de agresividad; y tapizamos nuestras frustraciones con pieles de orgullo y soberbia.

En vez de tomar el toro por los cuernos y acabar de una vez y por todas de aquello que nos atemoriza, escogemos seguir estirando el dolor. Nadie dijo que era fácil meter el dedo en nuestras propias llagas. ¿Pero es acaso mejor continuar caminando en negación, incubando esas emociones tóxicas el resto de la vida?

Si reconoces que hay heridas en tu vida que no has tocado y que te están robando la paz y afectando las relaciones con tus seres queridos, comienza por entender que no eres la única persona que está pasando por esto. No importa lo que hayas sufrido, lo que alguien te haya hecho, o lo que hayas hecho en algún momento, sabes lo mucho que vales y lo mucho que todavía puedes dar. Es hora de desactivar esa bomba de tiempo emocional que llevas por dentro; de soltar las culpas y el dolor reconociendo que tus experiencias negativas no tienen por qué definir quién eres de ahora en adelante.

Mira de frente aquello que te limita, siempre a través de los ojos de la autocompasión y llora todo lo que quieras. Llora por lo que sientes que te han quitado o por lo que hubieses querido hacer diferente. Tócalo, llóralo y déjalo ir.