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Luego de 36 años de búsqueda ininterrumpida, Estela Barnes de Carlotto encontró a su nieto desaparecido bajo la última dictadura militar argentina. ([email protected])  
La educadora argentina ofreció un mensaje en el Teatro de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, en San Juan.

“No hay edad, no hay tiempo. Hay amor, hay paz, hay lucha y se puede”.

Estela Barnes de Carlotto lo afirma porque lo ha vivido, porque luego de 36 años de búsqueda ininterrumpida encontró a su nieto desaparecido bajo la última dictadura militar argentina, y porque cree firmemente que la perseverancia abre las puertas al cambio y la justicia social.

Y esa invitación a no rendirse fue el mensaje que le dejó esta noche a la audiencia puertorriqueña que copó el Teatro de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana de Puerto Rico en San Juan, donde impartió la conferencia “Testimonio de las Abuelas de Plaza de Mayo sobre la lucha por el derecho a la identidad”.

“El pueblo es el que tiene la fuerza, el soberano es el pueblo. Entonces, si el pueblo se moviliza, si el pueblo demanda, a nivel interno y externo, porque hay que salir al mundo a propagar, las cosas se consiguen”, aseveró la presidenta de las Abuelas de la Plaza de Mayo.

La conferenciante resaltó que en la búsqueda de justicia social es imprescindible formar intelectualmente a la juventud porque la conciencia ya la tienen.

“Piensen en la juventud de este país. Los chicos piensan muy bien ahora en esta modernidad y tienen conciencia de lo que pasó, del rol que tienen que desempeñar ahora donde están y más adelante cuando sean adultos. Pero hay que enseñarles a pensar, a discernir. Esa es la riqueza que tenemos en nuestros países, la juventud”, expresó.

Entrando en materia política, Barnes de Carlotto se pronunció a favor de la independencia de Puerto Rico y exhortó a pedirla con una sola voz.

“Me duele a mí pensar que escucho todavía acá en este país 'somos una colonia'. Me duele. No tiene que haber más colonias. Nosotros tenemos Las Malvinas, que estamos peleando con la ley en la mano, con paciencia. Abran el diálogo. Tengan presencia en Washington, en la Comisión Interamericana, en la OEA, vayan a Naciones Unidas. Ahí están los pueblos del mundo, que los escuchen con sus delegados, y que digan con argumentos válidos que ustedes quieren ser un país soberano”, recomendó.

“Los van a escuchar, no son muy rápidos en sus decisiones, y la burocracia existe ahí también. Pero los van a escuchar, se van a solidarizar y el clamor ya no va a ser de un solo pueblo. Nosotros (los argentinos) vamos a estar con ustedes, seguro”, manifestó.

Además, la educadora argentina se solidarizó con el reclamo multisectorial por la excarcelación del preso político puertorriqueño Oscar López Rivera, quien lleva 33 años confinado en cárceles estadounidenses tras ser acusado de sedición, sin vínculo a hechos violentos.

“Lo que pasa hoy en un lugar es para ofender, si es malo, a todo el mundo o para beneficiar, si es bueno, a todo el mundo. Por eso voy a estar con ustedes para que (Oscar) López vuelva”, aseveró la líder argentina. El señalamiento generó un sonoro aplauso de la audiencia. “Con el regreso de él se van a multiplicar los López de este país”, anticipó.

De hecho, el próximo domingo a las 4 p.m. participará en la actividad 33 Mujeres por Oscar hasta su regreso, que como cada último domingo de mes se lleva a cabo en el Puente Dos Hermanos, a la entrada del Viejo San Juan.

Relato de una transformación

En una presentación que duró una hora y en la que habló sin discurso escrito, Barnes de Carlotto compartió su despertar a la lucha por una Argentina justa, lo que ocurrió siendo adulta, gracias a su hija mayor, Laura.

“Yo nací en el '30. Me crié con las dictaduras sucesivas... No viví en el campo sino donde había movimiento social (La Plata) y a pesar de eso no hubo una respuesta nunca. Aunque hubo muertos en el '50, no salieron las familias a las calles, no hubo protesta”, relató.

Su transformación vino décadas después, entre 1976 y 1983, cuando sus hijas Laura y Claudia (que la acompaña en Puerto Rico), estaban activas en los movimientos de oposición.

“Ya no podíamos ser indiferentes por el miedo. Les ofrecíamos hacer otras cosas de las que hicimos en nuestro tiempo. Y Laura me dijo un día: 'mamá, lo que hiciste no sirvió. Nosotros no queremos dádiva, sino un cambio social'. Y la frase más fuerte que se me fue grabando era 'queremos justicia social'. Fuimos entendiendo y con miedos aceptando esa decisión”, sostuvo.

A pesar de que la más amenazada era Laura, fue su padre, Guido, el primer secuestrado en 1977. Durante los 25 días en que su esposo estuvo desaparecido, Estela tuvo que continuar su vida normal para protegerse ella y a sus cuatro hijos.

Guido regresó para contar los horrores de la tortura. Pero ese no fue el fin, sino el principio de una angustia mayor. “Hasta que Laura, que se había ido de la ciudad, no llamó más, no volvió más, y ahí empezó una nueva búsqueda de alguien que se la tragó la tierra”, dijo Estela.

La búsqueda de su hija la llevó a reunirse con gente de la Iglesia Católica, donde había quienes cooperaban con la dictadura, y hasta con militares. Su hija, embarazada, quien estaba detenida ilegalmente en el centro La Cacha, fue asesinada el 25 de agosto de 1978. El cuerpo fue entregado a la familia, mas no el bebé.

“Esa muerte nos comprometió más a seguir luchando, a perder los miedos totalmente. Nos habían hecho lo peor, lo contrario a la naturaleza: enterrar a una hija. En ese entierro tomamos decisiones con mi esposo. Yo dije 'voy a salir a buscar justicia y a buscar su hijito'”, recordó.

Eso la llevó a unirse a las Abuelas de la Plaza de Mayo, junto a quienes inició una búsqueda que se extendió por 36 años. En agosto del año pasado, el músico Ignacio Guido Montoya Carlotto descubrió que no era Ignacio Hurban, como le dijo el matrimonio de peones rurales que lo crió en Olavarría, sino que era el nieto de una de las mujeres más reconocidas en materia de derechos humanos en su país.

“Por 36 años lo busqué. Yo le rogaba a Dios. Cuando cumplí 80 años dije 'pasé la barrera'. Decía 'Dios, no me quiero morir sin abrazarlo, sin encontrarlo, sin tener completa a la familia'. Y Dios me escuchó. Y nos encontramos. Ahora le sigo pidiendo a Dios que me dé bastante vida para seguirlo abrazando”, manifestó la activista, quien admitió que se encuentran en el proceso de construir una relación.

El vacío que le dejó la muerte de Laura siempre estará, pero el reencuentro con Ignacio Guido la reconforta.

“Yo soñaba a esta edad estar en mi casa con los 14 nietos, mis cuatro hijos. La mesa completa. Ya Laura no está, aunque está, a mí me acompaña, la tengo, pero ahora que encontré a mi nieto la tengo más”, expresó.

Las Abuelas de la Plaza de Mayo han logrado localizar otros 115 niños y niñas desaparecidas, y continúan su misión.

“Si no salí a repudiar la muerte en el '55 fue porque no me lo enseñaron, pero aprendí de mis hijos, de sus compañeros y de otras personas que se entregaron y se entregan a esta lucha. Encontrar 116 nietos es encontrar la vida, es romper un proyecto siniestro”, sentenció enérgica.

Estela Barnes de Carlotto confesó sentir “pudor” por la manera en que fue exaltada su figura al momento de presentarla esta noche y comentó que sus luchas son las mismas de millones de féminas.

“Esta vida que ustedes jerarquizan tanto, de esta mujer, es la vida de las mujeres del mundo”, indicó.

La conferencia fue organizada por la Organización de Mujeres Estudiantes de Derecho, INTER-MUJERES, el Movimiento Pro Justicia Social y la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana de Puerto Rico. La ex procuradora de las Mujeres María Dolores Fernós y el ex preso político Rafael Cancel Miranda estuvieron entre los presentes.